Urban · Moda

Givenchy el hombre que vistió a Audrey y a Jackie

· 27 de marzo, 2018

Fotografía: Robert Doisneau


Texto: Urban

El secreto de la elegancia es parecer uno mismo, decía Hubert de Givenchy, Con su porte aristocrático indisociable del de su musa Audrey Hepburn, el diseñador puso durante más de 40 años su talento al servicio de un estilo simple y refinado. «El señor De Givenchy falleció mientras dormía el sábado 10 de marzo de 2018», informaba en un comunicado el también diseñador Philippe Venet, que quien compartió su vida durante varias décadas.
Nacido el 20 de febrero de 1927, Hubert de Givenchy perdió su padre cuando tenía dos años y creció en Beauvais, en el norte de Francia, con su familia materna. Su abuelo era administrador de las manufacturas de tapicerías de Gobelins y de Beauvais. Así nació su gusto por los tejidos y materias: «Esta herencia que tuve la suerte de poder consultar fue de una gran influencia», solía decir.
Un vestido debe «embellecer a la mujer que la lleva y no disfrazarla», subrayaba este hombre distinguido y sumamente cortés que compartía con su maestro Cristóbal Balenciaga el gusto por las líneas depuradas. Se puso a dibujar siluetas de moda, siguió clases en Bellas Artes y, a los 17 años, debutó su carrera de modisto en los talleres de Jacques Fath y Elsa Schiaparelli. Con 24 años decidió abrir su propia casa de moda. Su primera colección, constituida casi por completo de piezas separadas,cosechó enseguida un gran éxito en 1952.
El encuentro en 1953 con Balenciaga, con quien entabló una gran amistad, fue crucial:
«Balenciaga era la arquitectura, la genialidad, la belleza en el estado puro. Me lo enseñó todo», declaró Hubert de Givenchy, quien sin embargo no trabajó nunca con el diseñador español.
1953 supuso también el inicio de 40 años de complicidad con Audrey Hepburn, la actriz de cuerpo grácil y encanto ingenuo que se convirtió en su amiga y su musa.
Más que ninguna otra mujer, Audrey Hepburn encarnó el estilo Givenchy, esa elegancia sin ostentación, de fantasía discreta, cómoda sencillez, clásica pero no austera. Hubert de Givenchy la vistió para la pantalla (Sabrina, Breakfast at Tiffany’s…) y también para la vida real.
Ella, según el modisto, «Daba a la ropa su propia gracia». La estrella de Hollywood le aportó numerosa clientela del otro lado del Atlántico. «Estoy atada a Givenchy como las estadounidenses a su psiquiatra», decía Audrey. Trabajador tenaz y perfeccionista, Hubert comenzó durante décadas su jornada laboral a las 7,30 horas, permanentemente vestido con una bata de lino blanco. El diseñador, un apasionado de la decoración y un gran coleccionista de arte, resumía así su línea: «Rigor, nada de cosas inútiles y mucho trabajo». Entre sus clientas figuraban Grace Kelly, Jackie Kennedy,la duquesa de Windsor, Elizabeth Taylor, Lauren Bacall, Jean Seberg, Diana Ross… o la española, y marquesa, Sonsoles de Llanzol.

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