Urban · Moda

Esteve Adam. Impresión, mirada y pensamiento

· 27 de marzo, 2018

Fotografía: Joan Ra Estellés


Texto: Álex Villar

Esta semana se presentaba en el Colegio No- tarial de València, en el emblemático edificio de Pascual y Genís, el retrato de Felipe VI que presidirá el Salón del Rey y que ha sido encargado al pintor Josep Esteve Adam. Un encargo rotundo de una ilustre institución docu- mentada desde la conquista del Reino en 1238 y por lo tanto el Colegio Notarial más antiguo de España y que confirma el prestigio del pintor de Algemesí y su condición de maestro del retrato. Y así lo pude descubrir hace ocho años cuando realicé un estudio y exposición monográfica sobre el pintor donde se analizada, por una parte, su contribución a la inserción del paisaje en el discurso del arte actual y, por otra, la aportación al género del retrato que aunaba la rigurosidad de su dibujo matemático y la pincelada suelta de tradición valenciana. Esteve Adam es uno de los pintores valencianos con más premios en los certámenes más importantes del panorama artístico nacional entre los que destaca la Fundación Bancaixa, Barceló, Bacardí, Alfa Romeo y el premio BMV que le entregó en 1994 la reina Sofía. En estas obras clave de su trayectoria observamos la evolución desde una configuración gestual e informalista, que parte del bodegón como motivo temático, a sus paisajes elaborados de rigor plástico y geométrico, que toman los parajes de La Ribera, los arrozales de la Marjal y la Albufera para realizar una exploración casi física del paisaje.
Muchos sabíamos que el retrato era otro de los grandes capítulos de su trayectoria, al que ha dedicado horas de estudio y placer a veces eclipsadas por la indagación en el paisaje, pero que ha ido tomando mayor protagonismo en la última década. Aún hoy cuando entro en su estudio, ese templo pitagórico que une número, música y pintura, mis ojos se van al retrato de su hijo Joan con una camiseta verde, seleccionado en el BP Portrait Award 2018, expuesto en la London National Portrait Gallery y el Jugador de Cartas, que es un retrato del artista Salvador Camarasa expuesto en el Museu Europeu d’Art Modern. En ellos veo la dignidad realista de Velázquez y la impronta moderna de sus maestros Luis Arcas y Genaro La huerta, que hoy lleva a la efigie del monarca con toga negra aterciopelada sobre un fondo gris pardo. La parte más jugosa del retrato se despliega en el blanco de las puñetas, el Gran Collar de la Justicia, el escudo de magistrado del Tribunal Su- premo y el Toisón de Oro, donde la heráldica y emblemas son manchas imprecisas de color en los que imprime esa gestua- lidad valenciana.
Mi interés por el valor documental del arte ha llevado reciente a realizar varios textos sobre el retrato oficial, iconografía y moda en la fabricación de la imagen del poder. Entre las últimas obras de este estudio está la obra conocida por todos de Antonio López, que le llevó 20 años de ejecución, o de otros
pintores como Ricardo Macarrón y Antonio Montiel. Frente al carácter informal -inspirado en la fotografía social de los anteriores- Esteve Adam incorpora unas dosis de rigor visual e iconográfico debido al carácter oficial y representativo del retrato, en el que filtra su concepto especial del género.


Te puede interesar...