Urban · Moda

Un año de amor Idilio con la moda masculina

· 29 de diciembre, 2017

Fotografía: Miguel Zaragozá


Texto: Álex Villar

Continúa en 2018 la puesta al día de la moda a través del estilo deportivo. Pisa fuerte una nueva estética más allá del sporty chic que explora nuevos terrenos, materiales y prendas. Desde Dior a Gucci, pasando por Givenchy, vemos pantalones efecto chándal, sudaderas, cazadoras, zapatillas, tejidos sportwear que siguen como tendencia. Ojo a la presencia de la seda, la renovación de sus procesos y estampados se anuncia como un fenómeno que llega también al hombre.

No lo puedo evitar, estoy de un tontorrón insoportable. Se agotan las horas de un año intenso, difícil y, por muchas razones personales, imborrable. Pero a pesar de los baches hay un aspecto que no voy a olvidar nunca y es que este 2017 ha sido la confirmación del amor absoluto que siento hacia la moda y, en especial, mi fascinación por la moda masculina. La oportunidad me la ha dado Urban de indagar en este fenómeno que no se agota en las líneas creativas de cada temporada, sino que aborda factores de mercado, industria, arte y sociedad dentro de un mismo cóctel.

Y puestos a hacer balance, en nuestra sección hemos estado anunciando varios aspectos cruciales sobre la moda hombre del 2018 que nos abre un escenario fascinante y rompedor. En primer lugar, continúa esa puesta al día de la moda masculina a través del estilo deportivo que genera una nueva estética más allá del sporty chic y que explora nuevos terrenos, materiales y prendas que revolucionan las pasarelas. Desde Dior a Gucci, pasando por Givenchy, vemos pantalones efecto chándal, sudaderas, cazadoras, zapatillas, tejidos sportwear que siguen como tendencia. Algunos como Balenciaga lo hiperbolizan con el XXL y el oversize con el mega logo power designque nos lleva a otro aspecto de la moda que viene: la super visualización de los emblemas y códigos propios de las grandes casas de la moda, como hace incluso Saint Lauren. Es como una especie de ratificación poderosa de su presencia en el asfalto, junto a una necesidad de banalización pop del lujo. Y es que lo hiperbólico se va llevar incluso en las prendas acolchadas, volúmenes, formas clásicas que al hincharse adquieren una nueva dimensión.

Por otra parte, si ya habíamos empatizado con los 70, con las panas, lo retro, la estética destartalada de combinaciones imposibles de signo ácrata como veremos en el hombre Prada, anunciamos el retorno del yupi y el look business con Armani, Cerruti o Canali. Trajes de pantalón recto, camisas clásicas y chaquetas ligeras que sin interpretadas bajo diversos códigos y ofrecen una revisión de inspiración ochentera y noventera. Otra de las puertas mágicas del 2018 es el regreso de la seda. Si bien la investigación en los tejidos tecnológicos y reciclados son la clave hacia una moda sostenible, la presencia de la seda, la renovación de sus procesos y estampados se anuncia como un fenómeno que llega también al hombre. Y lo hacen para el verano Dolce & Gabanna, Cavalli, Gucci y Versace donde el color y la forma tienden del barroquismo a la psicodelia. Bordados, lanas, patchwork enredándose con el look militar y uniformado, y otras dosis de locura nos llegarán con el nuevo año, al que vamos a recibir con los brazos abiertos y con un beso en los labios.


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