Jero García: “Tengo miedo al miedo”

· 6 de junio, 2017

Confiesa que huye del conflicto pero que en él se crece. Jero García, campeón entre campeones y ahora hermano mayor, publica «El boxeo es vida, vive duro».  Pura experiencia.

Dices que odias el conflicto y eres boxeador, que nunca quisiste ser profesor y  enderezas a los más rebeldes. ¿Vives en la contradicción?
Mi vida es una contradicción permanente y soy fruto de mis contradicciones. Soy ateo pero entro a ver a la Virgen del Rocío y lloro. Mi objetivo en la vida es la estabilidad pero siempre acabo por mi trabajo en el conflicto.
Hablas del boxeo como de un faro en la niebla.
Es el deporte que practico y al que me asocio por unos valores como la constancia, el sacrificio, el trabajo, la disciplina y sobre todo la motivación y pertenencia al grupo.
Además, y de forma pedagógica, lo utilizas para canalizar la agresividad y las frustraciones de los otros.
El boxeo tiene lo que no tienen otros deportes como es el regular la ira. El boxeo nos acerca al carácter primario del ser humano que es el jugar a pelear. No hablo del boxeo profesional en el que uno se rompe la nariz sino del boxeo de aprendizaje en el que no hay contacto, se trata de un boxeo que desestresa.
Y si es un deporte tan sanador, ¿por qué socialmente se le maltrata tanto y tiene tan mala fama?
Entre otras cosas porque los progres nos asociaron al antiguo régimen y en la transición, con medidas nazis, se trató de acabar con un deporte olímpico. Si queremos un estado con máximo respeto también hay que saber respetar. Los no siempre deben tener argumentos y no se pueden imponer como tratan algunos. También la gente de dentro, con sus actitudes, son  culpables de estar donde estamos.
¿Los tópicos que acompañan al boxeo no son llamémosle dulces?
Es fácil poner clichés. A quien critica le invitaría a ir a un gimnasio y comprobar el ambiente de compañerismo que allí se vive.
En tu libro, El boxeo es vida, vive duro, te describes como «protector de boxeadores, sus ojos, sus manos, su cerebro y su voluntad para cuando ésta les falte». ¿No te autoimpones mucha presión con sus alumnos?
Soy responsable y es algo que no me asusta. Primero crié a mi hermano y luego a mi hija siendo un adolescente. ¿Qué sería la vida sin un reto?

En Hermano Mayor reconduces a adolescentes conflictivos, pero ¿quién te reconduce a tí?
Ahora es mi mujer quien me ha dado la vuelta, pero antes eso lo hizo mi hija. Ella fue mi primer atisbo de responsabilidad y la que me puso en mi lugar.


¿Conoces el miedo?
Tengo miedo al miedo todos los días.
Perdona por la pregunta, pero ¿en tu programa todo es real?
Te entiendo. La televisión es espectáculo pero todo lo que aparece en nuestro programa, desgraciadamente, es real. Ojalá, con las manos en la Biblia, pudiera decir que no es verdad. Lo que veis es  solo una puntita de la pirámide. Lo peor es que hay mucha gente que tiene miedo a pedir ayuda porque se cree que eso es síntoma de miedo, vulnerabilidad y debilidad.
La crisis de valores en la que estamos inmersos no parece fácil de solucionar.
Antes, los valores venían implícitos en las tradiciones pero ahora los valores los cogemos de la televisión y… De todas formas no se puede generalizar. Creo firmemente que hay que enseñar a los padres a educar y eso se hace desde la infancia. Los niños de hoy serán los padres del mañana.
Incide en que las cosas tienen que ir a peor para mejorar.
Quiero que el que tenga un momento malo, piense que siempre hay un asalto más. La clave es buscar siempre el equilibrio y estar estable con uno mismo.
Tipo duro de corazón tierno.
Soy más sensible que las películas de Disney pero durante mucho tiempo he vivido con una coraza. Soy de los que llora en el cine.

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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