María León: «Lucho por que haya más mujeres dirigiendo»

· 8 de marzo, 2017

Hacer de andaluza no le ha costado esfuerzo, porque lo es, sevillana de pura cepa, pero sí descolgarse en tirolina o pegar tiros. María León estrena este viernes comedia de estereotipos autonómicos, amor y acción. En Cuerpo de élite (opera prima de Joaquín Mazón, que también la dirige en la serie de Antena 3 Allá abajo) comparte cartel con Miki Esparbé o Carlos Areces, entre otros.

María niña bailaba —todavía baila— mientras Paco, su hermano mayor (diez años de diferencia), su referente, su ídolo, la grababa en vídeo y su madre, Carmina Barrios, reía a carcajadas. Así creció María León [Sevilla, 1984], con «mucho arte» alrededor. Paco, actor, terminó poniéndose detrás de la cámara para dirigirlas a ambas, a María, actriz, y a Carmina, ama de casa y ahora «actriz revelación» (precisamente estos días se encuentra en Valencia, en un rodaje). Pero esa es una historia conocida. La nueva es la última película de la benjamina de la casa, Cuerpo de élite, que llega hoy a las salas de cine. Comedia coral dirigida por Joaquín Mazón, que pasa de la pequeña a la gran pantalla, abunda en el territorio de las diferencias autonómicas pero cambia el escenario costumbrista por las persecuciones y los tiros al estilo Hollywood. María, la chica de los ojos del color del mar de los Sargazos, es Lola, una guardia civil de Coria del Río, reclutada por el ministro del interior (esto es, Carlos Areces) para un singular cuerpo de élite en el que comparte acción y alguna cosa más con Miki Esparbé, Jordi Sánchez, Andoni Agirregomezkorta y Juan Carlos Aduviri. La idea es hacer reír. Reír mucho. María León es muy fan de la comedia, del humor español de toda la vida. Y lo reivindica. Ella, que ganó un Goya por un drama tremendo de posguerra («La voz dormida», de Benito Zambrano).

Una guardia civil andaluza, un ertzaina, un agente de movilidad madrileño, un mosso d’escuadra y un inmigrante legionario tienen que superar sus diferencias para salvar España. Parece un chiste de Eugenio o una metáfora de la situación actual. Con su moraleja y todo.

Sí, es mezcla-mezcla. Como ha dicho el director, Joaquín Mazón, esta película no tiene intención política pero sí un mensaje que le vendría muy bien al país a nivel político. Son cinco personas que no tienen facultades de ningún tipo pero con una vocación y una entrega absolutas. Mientras están buscando sus diferencias y se están peleando todo el rato no consiguen nada, solo fracasar, pero todo va bien cuando se dan la mano. Aquello de unidos jamás serán vencidos. Más de uno debería escuchar ese mensaje.

Otra vez el cliché de las diferencias autonómicas, una fórmula que puede resultar facilona pero que funciona.

Es que es un humor muy español y parece que ahora lo hemos recuperado. Nos habíamos hecho demasiado europeos, nos habíamos querido refinar demasiado, cuando España siempre ha sido el país de Bienvenido Mr Marshall. No sé en qué momento dejamos de reirnos de lo nuestro pero ahora se ha recuperado el género. Esta película, además, añade algunos ingredientes diferentes a los que tiene Ocho apellidos vascos en el cine o la serie Allá abajo en televisión. Hablamos del mismo tema pero esta película además tiene la acción y la comedia romántica. El director ha arriesgado, se ha atrevido a meter estos ingredientes a la «españolada». Queremos demostrar que en España también sabemos hacer acción divinamente. Que no lo hacemos tan mal.

¿Cómo fue el rodaje de esas escenas de acción al estilo hollywoodiense? Tiros y tirolinas, ¿cómo se te dieron?

Teníamos un equipo maravilloso de especialistas, sobre todo César, pero el miedo que yo pasé no lo sabe nadie. Cuando estaba ahí colgada en la alturas… en la película pongo cara de como si nada pero he descubierto que soy la persona más miedosa del mundo. Tenía vértigo, no era capaz de disparar sin cerrar los ojos del susto que me daba cada vez… El cine de acción es muy díficil. Me acordé mucho de Tom Cruise mientras rodábamos.

Un estudio científico dice que, en términos de ejercicio cardiovascular, un minuto de risa equivale a diez minutos en una máquina de remar.

¿Ves? Eso demuestra lo sano que es reír. Y en España nos sabemos reír.

Las comedias dan muy buen resultado de público, pero a la hora de las críticas y los premios da la sensación de que no se valoran igual que el drama. Y tú eres un ejemplo perfecto de que es así: la gente te conoce más haciendo reír pero el Goya lo ganaste por un drama de posguerra («La voz dormida» de Benito Zambrano).

Y es una verdadera pena que se valore tan poco la comedia. Yo lucho por eso, igual que lucho por que haya más mujeres dirigiendo. No voy a entrar en una disputa de géneros, pero me gustaría que se valorara más la comedia. Hemos hecho comedias buenísimas, comedias de culto que han triunfado lo que no está escrito fuera de este país. Y sin embargo aquí parece que no terminamos de creérnoslo. A veces parece que somos nuestros peores enemigos. En España hay muchos grandes cómicos, y muchas grandes cómicas, hay mucho mucho talento.

Dices que quieres ver más mujeres protagonistas y dirigiendo en el cine… En España la brecha salarial entre actores y actrices, según un informe reciente de UGT, supera el de otras profesiones y es de un 40 %. En Hollywood, donde algunas intérpretes como Jennifer Lawrence han emprendido una campaña, supera el 80 %.

Es muy fuerte, muy injusto que exista eso. Pero ya no es la diferencia de salario, es que haya trabajos, papeles protagonistas femeninos, guionistas, directoras…

Las directoras de cine representan entre un 7 y un 15 % del total…

Eso es, un porcentaje ridículo, muy pequeño, existiendo como existe mucho talento. Yo, como feminista, no quiero victimizarme, porque con eso solo doy lugar a más. Lo que quiero, lo que deseo, y lo que espero, es que cada vez ese porcentaje del 7 al 15 % vaya creciendo, que de aquí a cinco años sea del 20 ó del 25 %. Las mujeres estamos al pie del cañón y vamos ahí… creciendo poco a poco.

Igual estás cansada de que te pregunten, pero no puedo evitar la curiosidad: en casa de una familia de actores con tanta personalidad como la tuya —Carmina Barrios, Paco León y tú— ¿quién pone la mesa?

Pues fíjate que yo creo que la mesa no la pone nadie porque allí cada uno comemos cuando nos viene en gana y cuando nos viene bien. Y afortunadamente cada uno se pone lo suyo y se lo recoge. No me canso para nada de que me pregunten y de responder por mi familia. Me encanta. Paco lo dijo muy bien una vez: en casa él es la cabeza, yo soy el corazón y mi madre es la raza, el coraje. Como ves, formamos un buen equipo.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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