Tricicle: catarsis de serotonina

· 2 de febrero, 2017

Texto: Jose Luis Abad

Hits llena, noche tras noche, los teatros. En Valencia, el humor gestual de Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sans gusta. Mucho. Tricicle se retirará al finalizar la gira de este espectáculo. O no.

Miran el triciclo estacionado a la puerta del teatro Olympia con sorpresa. Pero el 014 cycles no está ahí por casualidad. Lo ha recuperado Benji para que Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sans se fotografíen con él. El vehículo es antiguo pero mantiene todo su atractivo. Como los espectáculos del Tricicle. Con Hits, su último espectáculo, el trío se despide de su público tras casi cuatro décadas sobre el escenario.
Paco Mir. Seguir llenando teatros después de tanto tiempo significa que somos un grupo que no pasa de moda. A veces hay artistas que se consumen con su público pero a nosotros no nos pasa. En cada generación vamos aumentado de público. Tenemos abuelos que vienen con sus nietos cuando antes trajeron a sus hijos y esos nietos se mueren de risa. Nuestro humor se ha ido acelerando con el tiempo y, en vez de relajarnos, vamos a ritmo de videoclip.

Carles Sans. El humor es tan necesario que la gente paga para que le hagan reír. Uno nunca se rie lo suficiente en la calle y por tanto necesita ir a espectáculos donde sabe que, durante una hora y cuarenta minutos, se lo va a pasar bien. Tricicle es sinónimo de diversión asegurada. Nuestro humor es para toda la familia y la gente viene porque conoce bien la marca Tricicle y sabe lo que ello conlleva.

Joan Gràcia. El humor, como decía Carles, tiene efectos terapéuticos y hace brotar la serotonina, que es el compuesto químico necesario para el buen ánimo. ¿Que si somos sanadores? Pues desde ese punto de vista sí, porque durante el tiempo de la función hacemos olvidar a la gente sus problemas. Así que, además de divertirnos nosotros, divertimos a la gente y eso provoca una catarsis de serotonina.

P . Y los que están en la platea serios es porque se ríen por dentro o porque no les ha gustado. A mí me pasa. Cuando voy a un espectáculo de humor tengo una cara de palo horrorosa porque soy de los que ríe por dentro.

C. El gran valor del Tricicle es el haber conseguido hacerse un lugar en el mundo del espectáculo con un género absolutamente minoritario y perdurar durante 37 años llenando teatros. Éste es un valor brutal del que nosotros somos conscientes pero al que nos hemos acostumbrado pensando que esto les ocurre a muchos más cuando les ocurre a muy pocos. Hoy en día, somos la única compañía de España donde los fundadores seguimos en activo y seguimos llenando teatros. Esto es una bendición.

J. Lo nuestro es un género de teatro físico y de acción en el que no utilizamos la palabra. Han surgido compañías que han tratado de hacer lo mismo pero se han topado con que estábamos nosotros y desgraciadamente… De lo que estamos orgullosos es que hay muchos actores y actrices que se dedican al espectáculo gracias a que nos vieron de pequeños y les inculcamos la semilla del teatro.

P. Siempre hemos sido la rara avis allí donde hemos ido.

C. A nosotros no se nos ha podido ubicar en ningún lugar porque somos los que nos hemos inventado el lugar, ahí hemos estado hiperconfortables y nos hemos hecho nuestro sitio. En nuestro género somos como la coca-cola, y lo que ha aparecido después tiene el inconveniente de que se le ha considerado un sucedáneo.

P. El nuestro es un humor atemporal que va directamente al corazón y a la esencia de la persona, y ésta nunca deja de reaccionar. Hacemos sketches de hace 32 años y funcionan bien. Atacamos sentimientos muy primarios y esta es la base de cualquier espectáculo para relacionarse con el espectador, da igual la edad o el país.

J. Cambiamos los números porque queremos, porque el público, más o menos, siempre escoge lo mismo [Han elegido cuarenta sketches que han colgado en su web y en Facebook para que el público de cada ciudad elija cinco]. La gente quiere ver la canción de Julio Iglesias, los bebés o el sillón del dentista. Tratamos de hacer sketches de los últimos veinte años.

C. Algunos los hemos hecho tantas veces que ya no los ponemos para que los elijan. Nuestros espectáculos son cambiantes y no tienen rigidez, son como un baúl en el que cabe de todo.

J. Pero ni nos vamos a jubilar ahora mismo ni nos alejaremos del mundo del teatro; lo que vamos a hacer es bajar el ritmo que hemos llevado durante estos años porque era frenético ya que actuábamos todos los fines de semana de casi todo el año. Tricicle, como grupo, tiene muchos contenidos que puede continuar desarrollando ya que paralelamente a la actuación hemos dirigido, producido y tenemos dos teatros. Esto no es un adiós al teatro sino una desaceleración. Este espectáculo empezó en septiembre y nos quedan como dos años y medio de gira hasta que finalice y si el público lo demanda se puede retomar.

C. Somos como un matrimonio y como tal hemos tenido nuestros momentos pero siempre desde la convicción de que las cosas se resuelven y al final sale un espectáculo bueno, divertido, que funciona y conecta. Estamos en un punto en el que llevamos tantísimos años juntos que ya somos familia y nos lo tenemos todo dicho. Sabemos bien cómo somos. La ilusión de que el público se ría y se lo pase bien, a pesar de los años, la mantenemos intacta.

J. Aquí en Valencia el público es explosivo y no solo por las fallas.

P. Sí, esa es la palabra que mejor define al público valenciano. No hay público más extrovertido que el levantino. El de Valencia nos acompaña desde el principio porque, tras Barcelona, actuamos aquí en el teatro Escalante en el 82. Hay gente que nos recuerda que desde entonces nos sigue y tienen la medalla de fan de Tricicle absoluta.

J. Fuera del teatro es un público muy cariñoso. Vamos por la calle o estamos en un restaurante y sientes que el público te quiere. El cariño es mutuo. Valencia es una ciudad en la que nos sentimos muy a gusto y en la que nos movemos como si fuera casi la nuestra.

C. Sí, el cariño a Valencia empieza por el cariño a la familia Fayos que son los propietarios del Olympia y que este año celebran su centenario. Es gente con la que la relación va más allá de lo profesional y ya es personal. Ya son muchos años de fidelidad mutua.

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


Te puede interesar...