Emma Suárez: «Puedo intuir lo que sentiría si mi hijo desapareciera»

· 21 de octubre, 2016

Emma Suárez estrena La próxima piel, el magnífico thriller psicológico de Isaki Lacuesta e Isa Campo que rodó antes de Julieta, de Almodóvar. La aclamada actriz madrileña, además, forma parte del reparto de Las furias, la ópera prima de Miguel del Arco, que mañana, sábado, inaugura la Seminci.

La próxima piel es un universo abrupto y claustrofóbico, un infierno helado que, como si de tres volcanes a punto de estallar se tratara, salpican sin pausa las emociones incandescentes de unos personajes encarnados por tres grandísimos actores: Sergi López, el jovencísimo Àlex Monner y una Emma Suárez que, quizá influida por ese rechazo antiguo de las comparaciones, vacila entre agradecer o no un sincero halago a modo de saludo:
Es usted es una estupenda actriz, y en La propera pell, que es una muy buena película, vuelve a demostrar que, además, es una maestra a la hora de transmitir lo terrible que puede llegar a ser un dolor interior.

(La madrileña la coge al vuelo y recuerda de inmediato su interpretación de Julieta Arcos en el último drama romántico de Pedro Almodóvar, Julieta.):

Gracias. Me encanta esta película, estoy muy orgullosa de ella. En cuanto a lo del dolor interior… Bueno, da la coincidencia de que sí, son dos personajes con un profundo dolor, con un sentimiento de ausencia, de abandono. Dos personajes que bucean en el dolor. Pero son dos películas muy distintas, y Ana [protagonista de La próxima piel], en concreto, es una mujer que ha sido abandonada y vive en un lugar estancado en el tiempo, con ese sentimiento de ver el pasar de los días… Por otro lado, La próxima piel la rodamos antes que Julieta: empezamos a ensayar en octubre de 2014, el rodaje empezó en la primera semana de noviembre y terminamos el 12 de diciembre. Desde luego, ambas mujeres son madres y están aisladas emocionalmente, aunque el punto de vista de los directores es completamente distinto. Para mí, es magnífico también el haber abordado personajes que hablan de la soledad y del abandono desde lugares tan diferentes. Además, son guiones muy complejos los dos, pero con una estructura muy distinta.

¿De qué modo la impresionó este guion de La próxima piel?

Me pareció muy interesante la historia de ese reencuentro, el suspense que permanece siempre en la historia y, desde luego, la necesidad de amor que tienen los personajes por encima del vínculo, por encima de la verdad y la mentira. Me parecía muy interesante hablar de la pérdida de la identidad del personaje protagonista, pero también el hecho de que, a partir de un momento determinado, esa identidad se convierte en algo secundario y la prioridad sea el sentimiento que mueve a los personajes, la necesidad de dar.

(Muy sucintamente, en La próxima piel, Isaki Lacuesta e Isa Campo cuentan la historia de un adolescente desaparecido, que regresa después de ocho años, cuando todos lo daban por muerto, y se incorpora a una vida familiar marcada por el misterio de su desaparición. Poco a poco, surgirá la duda de si realmente se trata del niño desaparecido o de un impostor.)

Al parecer, Lacuesta y Campo pensaron en usted desde el principio para este proyecto, que ha tardado lo suyo en hacerse realidad.

Este es un proyecto en el que Isaki Lacuesta e Isa Campo, a los que yo conocí en un festival en Las Palmas, llevan metidos diez años. Al cabo de un tiempo de haberles conocido, me enviaron el guion, me entrevisté con ellos y me ofrecieron este personaje. Y en cuanto lo leí, me quedé muy impactada por la historia. Me pareció un guion con una estructura compleja y muy interesante para abordar y desarrollar. Desde entonces, ellos estuvieron trabajándolo. Entremedias, hicimos otra película juntos, Murieron por encima de sus posibilidades [Isaki Lacuesta, 2014], pero este proyecto permanecía siempre vivo.

Se ha repetido hasta la saciedad que es usted una actriz autodidacta. Pero, desde luego, tiene que ser una autodidacta muy sistemática, algo así como una vampira que se queda con todo lo que siente y ve por ahí… ¿De quién chupó en este caso?

[Ríe]. ¡Hombre, soy mujer y madre! Interpreto a mujeres y puedo interpretar madres. Toda la experiencia de vida personal que uno tenga siempre aporta, porque, al fin y al cabo, estamos hablando de personajes que son seres humanos, reflejos de la sociedad. De manera que claro que mi experiencia personal me ayuda, porque este es un trabajo creativo y uno trabaja también desde lugares muy íntimos. Así que a la hora de componer un personaje como el de Ana puedo intuir lo que siente una madre, lo que podría sentir yo misma si mi hijo desapareciera. Claro, está que mis circunstancias personales no tienen nada que ver, y para esta película he trabajado muchísimo con Isaki y con Isa. Trabajamos mucho el guion, trabajamos mucho la lengua que utilizábamos [en la película se habla indistintamente francés, castellano y catalán], y trabajamos muchísimo con Àlex Monner, que es un actor brillante.

Por su trabajo con él quería preguntarle también. Por eso, porque me parece un actor tremendo.

Sí, lo es. Solo teníamos que mirarnos a los ojos y los dos entrábamos en el estado de los personajes. Y conste que lo digo sinceramente. Es un actor magnífico, con una fuerza increíble.

La película también se construye alrededor de algo que usted domina igualmente: silencios, gestos, miradas…

Sí, porque es una película muy sutil. Quizá ese equilibrio era lo más difícil de hacer, pero para eso estábamos en manos de Isaki y de Isa, que llevaban mucho tiempo trabajando en el guion y tenían muy claro lo que querían. Te diré que, durante el rodaje, esta película provocaba muchísimas conversaciones entre todos los que formábamos parte del equipo. Precisamente por eso, porque es una película que toca, que gusta, que provoca preguntas y te mantiene en vilo durante toda la historia.

¿No buscó información por su cuenta?

Sí, también busqué alguna documentación, información sobre personas con hijos desaparecidos. Pero, claro, finalmente es una ficción, y aunque eso ayuda a intuir el sentimiento, luego está el trabajo creativo con los directores y sobre el guion. Por ejemplo, también era muy importante trabajar cada momento, cada palabra, por qué en un momento determinado se utiliza un idioma y no otro.

Ahora vendrá Las furias, de Miguel del Arco, película que inaugura mañana la Seminci de Valladolid.

Sí, es la primera incursión de Miguel del Arco en el largometraje. Trabajar con él es fascinante. Las furias cuenta la historia de una familia que se reúne y saca sus demonios. Trata de la complejidad de las relaciones humanas en el seno de la familia. Yo interpreto el personaje de la esposa de Gonzalo de Castro, que es, a su vez, uno de los hijos de José Sacristán y Mercedes Sampietro.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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