Juan Echanove & Cuchita Lluch: cocina íntima

· 12 de febrero, 2016

Ella —hija de promotor, organizadora de eventos, fallera mayor de Valencia en su infancia, mujer de progresía y gastronomía— tras otra vida y con dos hijos le encontró un día a él, peso pesado de la escena, el cine y la televisión, con su pasado y su propia familia. Y ahora Juan Echanove y Cuchita Lluch andan siempre juntos —y revueltos— en la cocina.

Este es un retazo de la vida que comparten Juan Echanove, el actorazo madrileño, y Cuchita Lluch, la socialité valenciana. Les unió la cocina —ella era presidenta de la Academia de Gastronomía Valenciana y él reconocido gourmand— y la cocina sigue muy presente en su relación. Estas son confidencias de la pareja atrapadas al vuelo —del humo— en la cocina de su casa en Valencia mientras Echanove guisa unos spaghetti Urban (así los bautizó) y ambos hablan del amor, el teatro, el miedo, el valor, el compromiso, la muerte… La vida, en definitiva, y cómo la vida pasa alrededor de la mesa.
Juan Echanove. Todo empezó hace dos años…

Cuchita Lluch. Nos citó un amigo en un restaurante. Recuerdo que yo llegaba tarde, no quería coger ese tren y algo me hizo cogerlo. Me llamaste, iba en el taxi y dije ´tiro la maleta y voy´ y tú dijiste…

Juan Echanove. Yo pensé ¡ya estamos! Esta chica de Valencia… llega tarde, a ver cómo va a venir hasta Usera que no es fácil, se va a perder… Entonces cogí el teléfono y te dije ‘Hola, Cuchita, ¿cómo estás? ¿Sabes cómo llegar? Pásame al taxista’. Y tú ‘No, no’. Y ya dije ‘resuelta es’.

Cuchita Lluch. Ja ja ja.

Juan Echanove. Ya me pasé todo el tiempo pendiente de ti y riéndome muchísimo y vi que te encantaba comer, no era postureo, incluso las cosas de ese chino que normalmente no suelen gustar a la gente común: tendones, ostras, patas de gallina, medusas…

Cuchita Lluch. Un chino de verdad.

Juan Echanove. Auténtico, un cantonés muy bueno y barato, popular, de barrio, totalmente alejado del glamour o las cinco estrellas.

Cuchita Lluch. A ti te gustan los barrios, la gente normal, lo que se come todos los días. Allí yo te pegué un bocado.

Juan Echanove. Saliendo del aseo, y dijiste ‘eres mío’. Yo dije ‘estupendo’. Y ya no nos hemos separado. Pero la primera vez que nos vimos fue en «Lo mejor de la gastronomía» en Alicante.

Cuchita Lluch. Yo siempre me acercaba y nunca me hacías ni caso.

Juan Echanove. Cuando estoy trabajando no me fijo en nada.

Cuchita Lluch. Yo me había puesto toda mona, espectacular. Pero, claro, ese día había muerto tu amigo Juan Luis Galiardo.

Juan Echanove. Me lo dijeron al empezar la cena, con lo cual a mí ya…

Cuchita Lluch. Te escapaste y pensé: ‘no me ha pedido ni mi teléfono’.

Juan Echanove. Había decidido no complicarme la vida. Luego ha habido cosas que nos han unido muchísimo.

Cuchita Lluch. La muerte, el primer año.

Juan Echanove. Estas dos tragedias.

Cuchita Lluch. Tragedia más la tuya, la muerte de mi padre es natural, la muerte de tu hermano…

Juan Echanove. Más allá de la tragedia, la desaparición de las personas que quieres es la prueba del nueve de toda tu vida. No hay mentiras ante el dolor. Lo que emergió después del naufragio afectivo…

Cuchita Lluch. Fue el amor.

Juan Echanove. Fue nuestro amor. Me di cuenta que no solamente tenía que ser una relación en la que esperar cosas…

Cuchita Lluch. Dar, dar, dar mucho.

Juan Echanove. Había que pelear por la relación. Es la primera vez que me caso y será la última. Estoy seguro de que salvo una desgracia o un descarrile brutal lo que quede de nuestras vidas estaremos juntos.

Cuchita Lluch. Sí, absolutamente, nos hemos encontrado. Somos tal para cual. Te lo dije, yo lo supe y no me creías. Somos tú y yo.

Juan Echanove. Yo dije ‘ya, eso dicen todas, una canción de Perales’.

Cuchita Lluch. Estabas desilusionado, triste, dabas todo por perdido. Eres no mi otro yo, eres mi yo, somos complementarios ¿no, cariño? Al principio me dijiste que tenemos diferencias y yo me asusté.

Juan Echanove. Pero nunca llevamos al límite nada. Seguramente lo más rescatable de esta relación es que nos entendemos y respetamos. Y si alguno hace daño al otro dice ‘me estás molestando’ y se habla.

Cuchita Lluch. Pero es que no ha pasado, ¿verdad que no?

Juan Echanove. No.

Cuchita Lluch. Nos sentimos orgullosos el uno del otro. Y has hecho por mí de todo. Al poco de conocernos, viniste a inaugurar una tienda; eso no lo habías hecho en la vida.

Juan Echanove. No, era un acontecimiento de la alta sociedad valenciana. Pero es que yo no tengo ningún tipo de prejuicio. Mi profesión y mi vida se basan en la observación de la gente y en profundizar más allá de la carrocería. Las personas están debajo de las capas. Mi habilidad consiste en traspasarlas. Me da lo mismo que sean de la jet que de la low society, porque además ya nada es nada. Pero aquella tarde me fotografié con media Valencia yo que soy alérgico a todo esto. A mí lo que me gustaba es que te gustaba a ti. Tú has hecho más por mí.

Cuchita Lluch. Igual que a ti te ha costado salir de algunas cosas tuyas yo me he ido de mi Valencia. Yo aquí era la reina del Chantecler, era cabeza de ratón, y llego a Madrid y soy cola de león. He renunciado a todo pero no he renunciado a nada porque para mí eres todo lo que tengo y todo lo que quiero y yo estoy feliz. Y me pongo a llorar porque…

Juan Echanove. No llores, que lloras mucho. Yo no. Tengo tantas emociones sobre el escenario que cuando en la vida real me desbordan procuro pararlo porque me entran dudas de si estaré interpretando o no.

Cuchita Lluch. Me emocionas todos los días. No conozco persona más generosa, más entregada, más cariñosa, más auténtica, más real, más preocupada por el prójimo, por los demás. Eres un señorazo.

Juan Echanove. Un amigo dice que interpreto desde el alma, que es ese lugar que se encuentra entre el ombligo y la lágrima. Y tiene que ver con eso que define a todos los seres humanos como iguales que es el ombligo. Y la lágrima, ese espacio desde lo físico a lo intangible. Yo soy un pescador de emociones, hay gente que sabe hacerse a la mar y pescar cigalas, yo sé dónde están los bancos de emociones y procuro ser respetuoso con el medio ambiente. Tengo el pelo blanco de eso, la utilización de las emociones te abrasa porque estás muy cerca de la fuente de calor. Antes de conocerte yo ya me di cuenta de que había que diferenciar entre las cosas de la vida y del escenario. Yo soy capaz de provocar una emoción como la que has tenido ahora mismo en cinco segundos y no notas la diferencia, y sin embargo la mía es ficción, está provocada. Y hay un momento en que se te escapa. A la gente que hacía artes marciales al darles el tercer dan les decían ‘tened cuidado: si tenéis una pelea advertid que sois karatekas’. Pues a mí lo mismo: soy actor.

Cuchita Lluch. Yo no he tenido dudas desde que te conozco. Eres auténtico conmigo como con nadie.¿Te acuerdas cuando te dije ‘quiero casarme contigo’? En esta historia todo lo he provocado yo. Ja ja ja.

Juan Echanove. ¿Qué iba a hacer yo?

Cuchita Lluch. Fueron dos veces. Era el puente de mayo en Jávea (habíamos quedado para comer en Quique Dacosta). ¿Te acuerdas? Te dije ’yo me casaría contigo’. Y tú: ‘Buf, yo no creo en el matrimonio’. Hacía cuatro meses que nos conocíamos, al año estábamos casados. Y la segunda, triste pero bonita, pasó cuando murió tu hermano; llegó la novia que nadie conocíamos y tuviste la generosidad de darle su sitio de viuda y que tuviera su dolor. Al día siguiente estábamos en Barcelona, tenías que subir al escenario… Me pongo a llorar otra vez.

Juan Echanove. ¡No jodas, para! Deja de llorar.

Cuchita Lluch. … Dije: ‘mira, yo me quiero casar contigo, yo quiero ser tuya, no quiero ser ni tu chica ni tu novia ni nada, quiero ser tu mujer, tu esposa, poder decidir si te pasa algo y que si a mí me pasa algo seas tú el que decida’. Eso es el matrimonio, ese es el compromiso real.

Juan Echanove. ¡Olé! Te gusta una copla más que a un tonto… La verdad es que, por lo que sea, soy feliz. Y tienes una forma de mirar mi profesión que me da seguridad. Desde que te conozco funciono mejor.

Cuchita Lluch. Gerardo Vera me dio las gracias hace poco.

Juan Echanove. No sé por qué es, pero lo miro de otra manera. Esto es difícil, es una profesión muy complicada y quiero enseñártela.

Cuchita Lluch. Cariño, yo lo que quiero es estar contigo y si somos actores, si tú eres actor, y estamos en el mundo del teatro, ¿qué trabajo voy a tener yo que no sea acompañarte?

Juan Echanove. Quiero que trabajes conmigo en producción. Vamos a montar nuestra compañía.

Cuchita Lluch. Sabes que soy capaz, has visto cómo organicé el X aniversario de la Academia de Gastronomía Valenciana, ¿te acuerdas?

Juan Echanove. Hay una anécdota cojonuda. Había un problema de ir a recoger a la gente y dije ‘yo me encargo’. Llego a la estación, aparco y me voy a recibir a Joan Roca. Y me dice ‘¿pero tú estás de chófer?’ Y yo: ‘Sí, tío, es que mi profesión está muy achuchada y lo hago a tiempo parcial, pero por favor no se lo digas a nadie’. Se moría de risa y me decía ‘una cosa es enamorarse y otra hacer de chófer’.

Cuchita Lluch. Ja ja ja.

Juan Echanove. Sé que puedes trabajar conmigo, si no no lo haría porque esto si sale bien es muy bonito, pero si sale mal es una prueba para una relación. Hay que tener mucho cuidado. Vamos a hacerlo muy bien y muy poco a poco. Hay muchas más personas implicadas, pero tengo una confianza absoluta. Yo pertenezco a una profesión absolutamente inestable, pero tengo una capacidad enorme de trabajo. Si yo no hubiera producido el 80 % de mi trabajo ahora no me conocería ni Dios.

Cuchita Lluch. Cuando terminó la producción de los Karamazov dije ‘esto no puede acabar aquí, ¿qué hacemos, nos vamos a casa?

Juan Echanove. A hablar de las anécdotas del pasado…

Cuchita Lluch. No, hay que arriesgar. Yo me he reinventado en esta vida ochenta veces. Tenemos un edad y un estatus que gracias a Dios nos lo podemos permitir y poner encima de la mesa lo que somos.

Juan Echanove. Yo el vértigo lo venzo levantádome a las seis de la mañana. Eso es algo que también nos une mucho.

Cuchita Lluch. Tenemos el mismo horario, el mismo ritmo vital.

Juan Echanove. Hay que hacer cosas y nos ponemos en pie, y cuando toca somos muy trasnochadores. Las decisiones las tomo temprano, cuando me levanto; antes fumaba, hace cinco años y pico que no fumo, ahora pienso. Y me he dado cuenta que las respuestas a las preguntas, de un tiempo a esta parte (que tiene que ver contigo sin duda) no son nada categóricas. He aprendido a dudar, o a convivir con la duda. A nosotros nos gusta exprimir la vida, ¡el limón de nuestra vida no se va a poder ni reciclar porque le vamos a quitar hasta el color amarillo!

Cuchita Lluch. Disfrutamos mucho todos los días.

Juan Echanove. Lo que más nos gusta es compartir todo con la gente. Yo soy adicto a la felicidad, ¡que le den morcilla a la tristeza!

Cuchita Lluch. Nos hemos encontrado el hambre con las ganas de comer.

Juan Echanove. A mí de todo esto lo que menos me interesa es beber y comer. Bueno, beber un poco más, comer también, pero sobre todo que ocurre en torno a la mesa. La mejor manera de explicar cómo somos y lo que nos pasa es en torno al acto de comer, en caso de poder llevarlo a cabo, porque hay gente que no puede y sería impúdico…

Cuchita Lluch. Disfrutamos mucho a través de la gastronomía de la vida. Nos gusta el acto de dar, la generosidad, recibir es un acto de amistad: Te invito a lo mejor que tengo, que soy yo abriéndote mi casa, mi cocina y mi bebida. Yo soy este.

Juan Echanove. Necesitamos espacios personales, pero en el momento que los tenemos, a la media hora nos estamos llamando.

Cuchita Lluch. No, no, no. Yo solo necesito estar contigo. Entre los dos tenemos el diálogo bueno, ¿no, vida mía? Alguien que nos escucha, nos indica el camino, nos hace pensar, ¿no? Tú y yo nos hacemos recapacitar. Antes estábamos solos y tú decías ‘esto es lo que yo hago’, y yo ‘esto es lo que yo hago’ [con la voz más grave, engolada] porque yo soy más dura, pero ahora es de otra manera, más dulce.

Juan Echanove. Sí, mi vida, lo que tú digas.

Cuchita Lluch. Ja ja ja.

 

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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