Más explosivo que la bomba de Bikini

· 5 de julio, 2018

Nunca algo tan pequeño armó tal revuelo. El bikini nació en el verano de 1946 y, tal como pronosticó la stripper que lo lució (las modelos se negaron), fue tan explosivo como las bombas que Estados Unidos lanzaba en pruebas en el atolón de Bikini. Nacía una leyenda que, lejos de jubilarse, está tan de moda como siempre.

 

Era verano, julio de 1946, y Estados Unidos acababa de realizar sus primeras pruebas nucleares de plutonio sobre las Islas Bikini (un atolón del Océano Pacífico). El ingeniero y diseñador francés Louis Rèard presenta un bañador de dos piezas. Tan atrevido, que no encontró modelo alguna dispuesto a enfundárselo. Sólo una stripper del Casino de París, Micheline Bernardini, se subió a la pasarela con tan poca tela. Ella le dio nombre: «Señor Rèard, su bañador va a ser más explosivo que la bomba de Bikini».

Y lo fue. En España, Italia y Portugal fue inmediatamente prohibido por la Iglesia e incluso los franceses, los más progresistas de la década del 40, le pusieron trabas. El hoy tradicional desfile en bikini fue piedra de escándalo, y suspensión, tras Miss Mundo 1951. Pero el dos piezas había llegado para quedarse. En 1952 el diseñador austríaco Rudi Genereich elimina la estructura rígida e inicia la tendencia de los sostenes triangulares. Mientras empezaban a verse los primeros topless, en Chile en 1967 la Iglesia amenazó con la excomunión a quien lo usara y en la España del régimen franquista estaba casi proscrito. Hasta que llegaron Benidorm y las suecas. En la década de los 60 y la revolución sexual, se convertía en el emblema de la liberación femenina.

El cine y sus estrellas —Marilyn Monroe, Brigitte Bardot, Ursula Andress...— se encargaron de apuntalarlo. El primer bikini de la historia del cine español apareció en la película Bahía de Palma (1962), si bien la censura pintó los fotogramas convirtiendo el dos piezas en un bañador de cuerpo entero. En 1960 nace la lycra. En 1974, y desde las playas de Brasil, llegaba el tanga, atribuido al genovés Carlo Ficcardi.

El bikini, en lugar de jubilarse, está más de moda que nunca, en las playas de todo el mundo. Mucho ha cambiado desde que, a principios del siglo XX, las damas todavía se metían al mar vestidas con túnicas, calzones largos, medias negras y zapatillas de lona.

En siete décadas de historia, el «dos piezas» ha sido capaz de llevar a cabo la mayor revolución con la menor tela posible que se pueda mostrar en público, en palabras de la «sirena» Esther Williams, otra de las pioneras. Hoy sube a los altares de las pasarelas de moda y sigue las tendencias. Y las imágenes en biquini de las celebridades siguen cotizando al alza.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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