Bullanga y Joc de Xiquetes. Entrevista Adrián Novella

· 19 de junio, 2018

Adrián Novella [València, 1991], actor y autor teatral, se alzó el martes por la noche con el título del III Torneig de Dramatúrgia valenciana -organizado por el Institut Valencià de Cultura con la colaboración de la SGAE, Sala Off y Creador.es- con el alias de ‘El Nano Malillero’. Además, su compañía, Bullanga, recibirá el Max del Público 2018.

Xavo Giménez alzaba, la pasada noche del martes, el brazo del ‘Nano Malillero’ en el ring montado en el escenario del Teatro Rialto de València. Adrián Novella se había impuesto a ‘la Plometa de Russafa’, Jerónimo Cornelles, en el III Torneig de Dramatúrgia valenciana. Las voces de Rafa Calatayud y Mª José Peris defendieron su texto ganador. Ahora competirá en el Torneig de Dramatúrgia de Catalunya (otra división, por cierto). Los dramaturgos, los autores teatrales, son grandes desconocidos, la sombra de la sombra. Sin embargo, Adrián, pese a su juventud, tiene la estantería repleta de premios (Escalante, Micalet, ahora un Max…) Claro, que eso no alivia la precariedad a la que se enfrenta una compañía de teatro en España, en la Comunitat Valenciana. Y eso que la suya, Bullanga, acaba de realizar una gira por América del Sur con la obra Joc de Xiquetes. «La política y la cultura cuestan mucho de casar», se duele Novella, y también de los impuestos con que cargan, y de la actitud de los programadores, y de la cortedad de teatros públicos…

Enhorabuena, pero no solo por el premio, que también, sino por escribir teatro, y teatro en valenciano, y no morir en el intento, e incluso ¿vivir de ello? Porque eso sí sería una heroicidad.

No, no vivo de ello, la verdad. Respecto a lo del valenciano, yo tomé la decisión de escribir en castellano la obra para el torneo porque pensé que iba a ser más fácil llegar así al público en estos momentos y porque es una competición anónima y de ese modo jugaba mejor al anonimato. Era el juego y si ibas a ganar, era una estrategia.

A pesar del regreso de À Punt y de que normalmente escribes en valenciano.

Lo bueno de À Punt precisamente es que la gente se anime a escuchar el valenciano otra vez. Sí, el valenciano no es mi lengua madre, pero lo hablo y escribo en valenciano desde hace ya mucho tiempo porque creo que cuando quieres contar algo de tu sociedad, de lo que te rodea, es así como tiene que llegar.

Igual era la primera vez que te subías al escenario del Rialto (un teatro público, de Teatres de la Generalitat).

Pues sí. Tengo que aclarar que no tengo nada contra el teatro público, creo que están haciendo un buen trabajo. Solo que con virar la dirección que había antes y redireccionar en la correcta ya había mucho trabajo y no hemos pasado de ahí. Pero no va mal. Subir al Rialto una obra, que te paguen los actores, que te paguen por los textos… es verdad, esto es lo más cerca posible que he estado nunca de una producción pública.

[La compañía de Adrián, Bullanga, ha recibido en Sevilla el premio Max del público por Joc de Xiquetes]. ¿Pasa como contó alguna actriz de la alfombra roja de los Goya, que frente a la cámara eran todo sonrisas con vestidos prestados y luego llevaban años sin trabajar y no tenían ni para pagar el alquiler?

Vamos a los Max, sabemos que hay unos protocolos, está la televisión grabando y no puedes ir como voy ahora, con chanclas y unos pantalones cortos viejos con remiendos, iremos más elegantes por aquello de la imagen… ¡nosotros los del teatro, que no ganamos para disgustos! Pero vamos a Sevilla muy contentos y con ganas de conocer a actores de primera fila, con los que de otro modo a lo mejor no habríamos tenido ocasión de coincidir ni conocer, y de que los premios den sus frutos. Algo se notará.

Tú tienes varios premios. Los programadores lo tendrán en cuenta.

Sí, los tengo, no me quejo. Pero oigo mucho a los programadores esto de que ‘esto a mi público igual no…’ Deja a tu público decidir. Hemos ganado un Max por Joc de Xiquetes que hace más de tres meses que no se hace. Pero, bueno, ahora tenemos un cartel con una manzana… (en referencia al logo de los premios Max). A ver si la próxima obra no se agota tan pronto…

Da la sensación de que, ahora, en este mundo velocísimo y efímero, no hay obra que dure en cartel. Antes las había que se eternizaban.

Por suerte o por desgracia yo he caído en este tiempo, entré en la escuela [L’Escola Superior d’Art Dramàtic de València] el año que empezó la crisis, no he conocido otra cosa, este formato de ayudas… Especialmente en la Comunitat Valenciana se programa normalmente un fin de semana, montas, se agota y tienes que volver a montar otra cosa. Con un poco de suerte haces una pequeñita gira… un bolo cada tres meses, ¡y tienes que pagar IVA, Seguridad Social…!

Dicen los veteranos, como otro premio Max valenciano 2018 (premio de honor) y uno de tus maestros, José Sanchis Sinisterra, que los jóvenes os quejáis pero el teatro siempre ha estado en crisis.

Es inestable, siempre lo ha sido, eso está claro, pero, sin querer cuestionar a nadie ni meterme en ningún jardín, todos sabemos que en los años ‘80 hubo un auge, una apuesta por la cultura, y hubo gente que logró hacerse un hueco, chiquitito y donde no estaban todos, vale, pero lo fueron ocupando. Y eso provocó un tapón generacional. Ellos lucharon mucho, no lo niego, pero nosotros no podemos ni optar porque esto no son los ‘80. Entonces nacían los teatros públicos, ahora en València no queda nada, quedan dos.

Sin embargo, hay una generación de nuevos dramaturgos que escribe para un nuevo público, y con la crisis han aparecido espacios intermedios, entre las grandes salas y las salas alternativas.

A nivel valenciano, yo creo que uno de los puntos de inflexión lo marcó precisamente el cierre de la televisión pública. Porque, pese a lo negativo, tuvo una parte buena: al eliminarse ese medio de comunicación volvió al teatro mucho actor televisivo y dejó de enfocarse cierto tipo de teatro hacia las caras populares. También es verdad que, con el cierre de los teatros públicos, los autores nos hemos quejado, claro, pero hemos buscado otros ámbitos, los que teníamos a mano, y así han surgido festivales de barrio como Russafa Escènica o Cabanyal Íntim, donde nos hemos acercado al espectador y hemos utilizado espacios poco convencionales. Esto ha ayudado mucho a los dramaturgos. Nos ha dado libertad, y también al público, que responde muy bien, conscientes de que aquello no es un teatro y puedes permitirte otro tipo de oferta.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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