DOCTOR DIVAGO: «Hemos cuidado al máximo todos los detalles»

· 30 de diciembre, 2017

Fotografía: Doctor Divago © Blue Light Estudio


Texto: Eduardo Guillot

Después de celebrar su vigesimoquinto aniversario, el quinteto valenciano suma y sigue con su nuevo trabajo, “Complejo Alquería Frailes 13”, donde se mantiene fiel a su historia al tiempo que continúa mirando hacia adelante. Hablamos con Manolo Bertrán, cantante y compositor de la banda.

 

En 2014 publicaron “Especial de la casa”, un álbum en el que revisitaron su repertorio para celebrar que se cumplía un cuarto de siglo desde que dieron sus primeros pasos. Pero la maquinaria de Doctor Divago no se detiene, y tres años después llega “Complejo Alquería Frailes 13”, donde ponen al alcance del aficionado once nuevas canciones.

 

Complejo Alquería Frailes 13 es una dirección de Valencia. ¿Por qué la habéis escogido para dar título al disco?

Es la dirección de nuestro local de ensayo de toda la vida, en el que llevamos desde marzo de 1989 y en el que se ha preparado todo nuestro trabajo, disco a disco y concierto a concierto. Es extraño que se dé un caso así. Ya se iba mereciendo un homenaje, teniendo en cuenta que hemos sido siempre un grupo de mucho local de ensayo.

 

Es el primer disco desde “Especial de la casa”. ¿Habéis hecho algún tipo de reflexión interna a partir de cumplir 25 años?

En junio de 2015, terminada la gira de aniversario, descansamos un par de semanas y volvimos al local de ensayo, donde propicié un cambio de impresiones abierto a cualquier posibilidad sobre el futuro del grupo, en plan: «Hemos cumplido 25 años, ¿hay cansancio? ¿Queremos seguir? ¿Necesitamos acometer algún proyecto diferente?» La decisión unánime fue empezar a trabajar en un disco nuevo que siguiera profundizando en el estilo de la banda. Eso sí, cuidando al máximo todos los detalles, sin prisas, grabando en directo en estudio (es decir, tocando todos a la vez) e intentando ir un paso más allá en la conjunción y calidad del acabado final. A estas alturas, ha sido cojonudo vivirlo con tantas ganas e ilusión.

 

En algunos temas aparecen instrumentos como la trompa, el chelo o el órgano. ¿Hay una voluntad de introducir nuevos elementos en el sonido de la banda?

En “El loco del chándal” (1997) ya aparecieron chelos, violines y trompetas. El órgano estuvo bastante claro desde la fase de ensayos, sobre todo para “Al cuarto día” y “Aún queda vino”. Cuando se sumó al proceso Dani Cardona, a quien volvimos a llamar para producir el disco, remató las ideas que teníamos y propuso el órgano de “Engáñame”. La trompa en Los pies en la tierra fue también idea suya. Nuestro arreglo original era más crudo, a base de los golpes de guitarras que van por debajo, y es el que haremos en directo. Así pilló un carácter más elegante que nos convenció. También los arreglos de chelo que aparecen a lo largo del disco, subrayando coros y aportando otro ambiente, fueron idea de Dani. En el pasado, hubo discos donde nos propusimos hacer lo mismo que íbamos a llevar al directo. Esta vez no ha sido así.

 

El órgano y el tono general de “Al cuarto día” se acercan al soul. ¿Tiene algo que ver con vuestra relación con Víctor Ortiz, cantante de Los Huracanes?

No, en absoluto. Pensaba yo más en esas canciones con carácter de blues pesado de la última etapa de los Beatles, que suelen ser de John Lennon, como “Yer Blues”, eso sí que flotaba sobre la idea original.

 

Sorprende que después de once años con la misma formación, no haya habido ninguna propuesta de canción de alguno de los demás miembros del grupo. ¿Exige eso mayor responsabilidad para ti con el paso del tiempo?

Estoy rodeado de grandes músicos, que contribuyen con magníficos arreglos, pero ninguno de mis compañeros es autor de canciones. Por otro lado, hay un sello muy singular en mis canciones, no solo en la parte lírica, que es quizá la más evidente, y eso ha marcado al grupo desde el principio. Debe de ser la causa de que en otras épocas en las que sí hubo algún autor de canciones en nuestras filas tampoco trajera material propio. ¿Me exige mayor responsabilidad? Pues la verdad es que después de tantas canciones escritas, el mayor temor que tengo es a repetirme, tanto en recursos musicales como en temáticas. Eso nos pasa a casi todos los veteranos, creo yo. Pero responsabilidad, la de siempre: es mi trabajo dentro del grupo, aparte de cantar, creo ser autoexigente y disfruto pariendo canciones nuevas, aunque cada vez soy menos prolífico, eso también. Seguramente por lo mismo que te comento.

 

¿Qué dirías que ha cambiado en tu forma de componer desde los inicios de Doctor Divago hasta hoy?

Ha habido una evolución clara que se puede comprobar comparando con los primeros tiempos. Algunos seguidores que no conocieron aquella etapa comentan que parecemos dos grupos distintos. Al principio todo era más retorcido, las estructuras de las canciones eran más complicadas, y también era bastante más críptico en las letras. Era todo como más caótico y estaba por definir una personalidad. Con el tiempo, me decanté más por una vertiente de rock con melodías frente a otra que podía resultar más enrevesada o experimental, de rock más bastardo, de la que sigo disfrutando, que estuvo más presente en los primeros tiempos de Doctor Divago y sigue espoleando nuestro repertorio, pero en un plano secundario; es decir, me fui educando en un estilo de canción más estándar sin renunciar a cierta perversión del academicismo o del patrón original y manteniendo un sello personal, que es lo que más me interesa de todo.

 

En algunos discos has escrito letras bastante airadas. ¿Es una impresión mía o en el nuevo se ha mitigado esa actitud?

Es curioso, porque en otra entrevista para otro medio que me han hecho en estos días les llama la atención lo contundente que resulta el contenido de alguna letra contra los representantes del vil metal. Yo creo que en este disco sigue habiendo versos airados, como los hay y había más serenos.

 

¿Afectan las circunstancias personales al enfoque de los textos?

Tu vida personal se cuela en tus letras, es lógico, al menos a mí me pasa. Ya me sucedía en aquella etapa críptica y ahora que lo soy menos poder colar alguno de mis desvelos cotidianos en una canción lo vivo como una auténtica liberación.

 

También hay bastantes alusiones personales. ¿Crees que es tu disco con letras más accesibles?

No lo sé, la verdad. Diría que “El cuarto trastero” (2000) marcó el paso a otra forma de escribir. Y desde entonces he seguido en esa tónica. Pero vamos, no soy ni seré ni lo pretendo el escritor de canciones más diáfano del mundo. Suelo dejar puertas abiertas que puedan llevar a distintas lecturas.

 

Es ya el tercer LP con Bonavena, el sello (junto a Criminal) con el que más discos habéis editado, que no por casualidad es el vuestro. ¿Fundarlo fue la mejor decisión que habéis tomado al respecto de vuestra carrera discográfica?

Bonavena Música es el sello que formamos Raúl Tamarit y yo para sacar los trabajos de Los Radiadores y Doctor Divago, nuestros respectivos grupos. Hemos comentado más de una vez que deberíamos haberlo hecho antes, así que si no ha sido la mejor decisión, debe de ser de las mejores. Al menos ahora tenemos todo el control, podemos dimensionarlo todo mejor.

 

Parece que estáis fuera del circuito de festivales. ¿Crees que está afectando al funcionamiento de grupos formados en clubs, como vosotros?

Estamos bastante fuera, sí. Desde luego que nos afecta, puesto que hoy en día tocar en una sala de medio o pequeño aforo lejos de tu ciudad es prácticamente inviable. Aparte está esa fiebre festivalera de los últimos tiempos, que más bien nos disgusta, y que implica muchas veces un interés del público por el festival como marca, más que por la música o los grupos en sí.

 

Al hilo de este asunto, ¿qué planes de gira tenéis de cara al año que viene? ¿Se puede armar hoy en día una gira larga o haréis salidas de fin de semana?

Estamos viendo posibilidades, pero lo cierto es que no hay muchas. Las últimas giras largas que hicimos se remontan a antes de la famosa crisis. En la época de “Revuelta Elemental” (2006) hicimos más de treinta actuaciones de presentación del disco por toda España, y en algunos discos anteriores todavía más. Desde luego era ruinoso, siempre fue un calvario y era complicado montar una gira con garantías porque el circuito en aquel entonces era más inestable. No era raro llegar al garito de turno y que la policía hubiera cancelado las actuaciones, en una época en la que no había móviles no te podían avisar si ya estabas en ruta, o que te avisaran un par de días antes, con lo que se te descabalgaban las fechas y los cálculos, pero las salas todavía pagaban caché, aunque en nuestro caso era bastante justo. Eso nos permitía salvar los muebles, pagar el local de ensayo y poco más. Con eso y con los ingresos que me entraban de SGAE, que han menguado también de forma notable, por cierto, incluso podía reinvertirlos en el proyecto. Con motivo del 25 aniversario pudimos salir un poco más y armar diez o doce fechas, entre las que corrieron de nuestra cuenta y las que iban financiadas, gracias a que después de presentarnos al programa Artistas en Ruta de la AIE durante más de diez largos años nos dieron la ayuda. Y es que estas ayudas, en muchas ocasiones y aunque haya habido excepciones, las han recibido grupos con su propio calendario de actuaciones montado, con una agencia de contratación y una discográfica potente detrás y, por lo tanto, mayor repercusión que, en realidad, no lo necesitaban tanto como otros. Ahora parece que los criterios de selección están mejorando.

 

Es posible seguir el proceso de gestación y desarrollo del disco a través de una serie de videos realizados por Rubén Soler Ferrer y alojados en la web de la banda.

 

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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