Carme Portaceli: “La cultura es lo único que puede salvar el mundo

· 3 de agosto, 2017

El mes pasado, en su València natal, Carme Portaceli recogía el premio a la mejor dirección de los premios Max. «Estoy especialmente contenta por las mujeres que lucharon por libertad y la democracia de nuestro país, mujeres que han sido olvidadas y sometidas a la más cruel y absoluta invisibilidad, no sólo antes sino hoy, donde se las sigue ignorando», dijo al recogerlo.

  • Hoy seguimos viendo cómo las mujeres son seres de segunda categoría a las que no importa excesivamente lo que les suceda: después de cada guerra, e incluso durante la guerra y sin guerra, a las mujeres se las viola reiteradamente, se les falta al respeto, se las maltrata sin ningún respeto, sin ni siquiera temor a las leyes que prohíben la violencia… No pasa nada, sus problemas, sus sufrimientos siempre quedan en la cola, siempre hay problemas más importantes: los niños, el hambre, los refugiados… escribe, a propósito de Troyanas, Carme Portaceli [València, 1955] La dramaturga, licenciada en Historia del Arte y con más de sesenta montajes a sus espaldas, compagina la dirección de esta nueva adaptación de la tragedia griega con la del Teatro Español. Desde septiembre de 2016, cuando fue elegida para el cargo que durante cinco siglos solo habían oucpado hombres, «todo es lo que sea más el Teatro Español», dice. Como hiciera en Només son dones, también en Troyanas, y capitaneando un equipo mayoritariamente femenino, se propone dar voz y visibilidad a las que no la tienen.

¿Las mujeres son las grandes olvidadas de la historia?
Como siempre. Como decía Caterina Albert [escritora catalana que publicaba bajo el seudónimo de Víctor Catalá] las mujeres son las olvidadas de los olvidados.

En Troyanas se les presenta como las grandes víctimas de la guerra.
Sí, sí, una situación muy jodida, porque en realidad nunca les parecen suficientes nuestros problemas. Siempre es ‘bueno, ya lo veremos, hay otras urgencias…’ Es terrible.

La violencia contra las mujeres utilizando como arma el mero hecho de serlo es terrible: violación, matrimonio forzado, maternidad forzada…

Ahí estamos, ahí estamos. En Suecia van a organizar un festival de rock el año que viene solo para mujeres, hasta que los hombres aprendan a comportarse. Porque en el de este año ya ha habido cuatro denuncias por violación y 21 por agresiones sexuales. Es que es tremendo.

Su anterior montaje -por el que ganó el premio Max de dirección- Nomes son dones y Troyanas tienen mucho en común, ¿no cree?
Hablan un poco de lo mismo, de las mujeres como botín de guerra. En el caso del franquismo ni siquiera quedaba su testimonio, porque no eran consideradas presas políticas. Se les detenía por ser la cuñada de, la hermana de, la hija de, la mujer de… En Troyanas las cosas que dicen, desde donde hablan, de qué están hablando, es la esencia del ser humano.

¿Que las tragedias clásicas sigan vigentes es señal de que no aprendemos la lección?
Sí aprendemos, se han hecho cosas muy importantes. Pero lo primero que sería necesario es que se cumplieran las leyes.

¿Luchar contra el enemigo invisible es más complicado?
Tampoco se cumple la ley de violencia de género, la paridad. Siempre es peor el enemigo invisible, siempre. Las mujeres ya estamos acostumbradas. Siempre hemos padecido represión.

Usted es la primera directora del Teatro Español desde…
…Hace 550 años. Las actrices están más en el rol que se les permite, el rol hembra, pero cuando se trata de responsabilidad no nos hacen caso. Todo eso se ha ido abriendo, veremos de cara al futuro. Pero hay que estar alerta, porque acabo de leer El cuento de la criada [Margaret Atwood] y me ha parecido… ¡Buf!

 Hacer teatro hoy en día sí que es una heroicidad. Tal como están las cosas, los monólogos sustituyen a los grandes montajes.
No es por casualidad, no, es porque es más barato y eso no puede ser. Habría que hacer algo al respecto.

¿Cómo se ve desde Madrid el panorama cultural valenciano?
En València lo que ha pasado ha sido tremendo. Pero más allá de eso, el problema es que en Londres, París o Berlín la cultura está considerada algo importante que no depende de un partido u otro, pero son países con muchos años de democracia. Los políticos, en su mayoría (no todos, hay excepciones), no saben qué es la cultura, no la entienden, no la apoyan. Algún día entenderán que es lo único que puede salvar el mundo. Cuarenta años de franquismo pesan mucho.

 

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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