IntraDance

· 29 de abril, 2017

Fotografía: Emilio Chuliá


Texto: Emilio Chuliá

Fría iluminación, escasa ventilación y duro suelo de terrazo. Nos «colamos» en la sala de ensayos del jovencísimo grupo valenciano T(R)EMOR Dance Company y se hizo la danza. Poco después, aquel ensayo tomaba forma en el VeRTEBRAT dirigido por Ana Luján (premio Max) en La Fábrica de Hielo de València. Así fue el encuentro, «en esa delgada línea entre lo elegido y la casualidad», la Konvergenz de la que habla (con el movimiento de los cuerpos) su último proyecto. La convergencia.

Bajo la dirección de Ana Luján ha llegado a València VERTeBRAT. La reconocida artista multidisciplinar valenciana, ganadora del Premio Max a la Mejor Intérprete Femenina de Danza en 2016, nos descubre un ciclo de Artes Escénicas que pone su foco en la danza. A cobijo en La Fábrica de Hielo y dentro de su programación cultural, VERTeBRAT, tras su estreno el 31 de marzo, ha venido para quedarse y como si de las estaciones se tratara, promete volver a lo largo del año. El objetivo está claro: «…se pretende propiciar una fusión entre los artistas y público, creando una experiencia conjunta y única…» Con una hora de duración, cada actuación realizada en este marco está compuesta por la presentación de trabajos de varias compañías y/o artistas. Seleccionadas de entre todas las propuestas que llegan a La Fábrica, en un proceso basado en la calidad de cada pieza, las producciones «no necesariamente deben tratarse de obras nacidas especialmente para el ciclo para ser seleccionadas». En esta ocasión se contó con la participación de tres compañías: la compañía Dunatacà con la dirección de Andrea Torres presentando Seyahat, el dúo de Itxasai Mediavilla y Fran Martínez García con Perro Amor y T(r)emor con la dirección de Valentina Valentinska.

CONTEMPORÁNEA

Contemporánea la danza, la que les une a ellos, a los miembros de T(r)emor, a los cinco: Valentina, Ana, Iris, Kilian y Álex. Contemporáneos nosotros, ellos y yo. «Que vive en la misma época que otra persona o en la época en la que se produce un suceso que se menciona», así viene definido en su tercera afección, la de adjetivo, en la Wikipedia. Haber coincidido, aunque sin habernos conocido, meses atrás en una exposición en la que ellos, con el trabajo de hilvanar a todos los artistas allí presentes bajo el concepto Nude, danzaron para gozo y disfrute del personal. Ese fue nuestro suceso, coincidir, el que nos hace coetáneos y contemporáneos. Suficiente excusa para colarme en el ensayo, dos días antes de la actuación, de esta joven compañía que promete ser uno de los referentes de la danza contemporánea valenciana.

Fría iluminación, escasa ventilación y duro suelo de terrazo para recibirme en la prestada sala de ensayo en la que me citan. Por mi condición de exalumno de la Universidad en la que se ubica el local, tal ambiente de bienvenida me recordó más a una clase de geometría que a un aula de ensayo. Aspecto industrial, si se quiere adornar, que acabó motivando una más que interesante conversación y una no menos edificante sesión fotográfica improvisada. Los encontré perfilando la pieza que han creado para la VII edición de Russafa Escènica, cuyo lema este año es «Caminos». Su propuesta habla sobre todos aquellos caminos «que las personas recorremos a lo largo de la vida y que hacen que seamos quienes somos en el presente, y no alguien diferente… y esa delgada línea entre lo elegido y la casualidad». De este modo, con el nombre de KONVERGENZ, haciendo referencia a ese punto en el que todos los caminos se unen y convergen, comienza nuestra conversación.

T(R)EMOR

Tremor Dance Company, ese es su verdadero nombre, y bajo él se han agrupado estos artistas a los que la casualidad puso a trabajar juntos en 2016. Decidieron adoptar el nombre de la obra que les sirvió como punto de encuentro y su debut como grupo: T(r)emor, la misma obra con la que se presentan en el VERTeBRAT. Sacudir e impactar es el significado de este vocablo inglés con el que, con un hábil juego de palabras y, omitiendo la «R», convierten en Temor. Y este, el Temor, es el sentimiento que da origen a la pieza. «El sello de la compañía tal vez resida en la particularidad de los elementos que forman las piezas: música techno y hiphop, coreografías con mucho movimiento y sincronía, una estética andrógina y mucha, mucha fuerza» así define al grupo Valentina Valentiska, argentina de 26 años afincada en València, que asume el papel de directora y coreógrafa principal, pero no única, del grupo. Y es que cuando se trata de componer, ante tal fusión de estilos, «cada uno aporta su granito de arena, aquello en lo que está más especializado…» Son sus integrantes los que le configuran su carácter especial y la energía que, individualmente, desprende cada uno de ellos, no hace más que verse amplificada cuando se les ve moverse juntos.

Se trata de bailarines multidisciplinares, cuya diversidad y versatilidad aportan la esencia propia del grupo. «La danza es adictiva, fundamental en mi vida, cuando paso alguna temporada sin bailar me siento incompleta». Rotundidad absoluta en boca de la valenciana Ana M.ª Engo que, a sus 25 años, compagina la Danza con sus estudios de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, para responder a la pregunta: ¿por qué baile? Todos ellos se han unido bajo una misma pasión, la danza, y esto «…no es algo que elegí, vino incorporado dentro de mí desde que empecé a caminar, lo llevas dentro, empiezas necesitando bailar en los patios del colegio y termina siendo parte de tu vida», añade Valentina, que tras su paso por el Conservatorio Superior de Danza de València acabó graduándose en Arquitectura Técnica por la Universidad Politécnica de València. Y es que lo tenían claro desde pequeños: «…mi primer contacto fue a través del patinaje artístico, en los cursos de verano teníamos clases de bailes latinos», cuenta Iris Espert que cursa actualmente el último año de su carrera en el Conservatorio Superior de Danza de València, entregándose simultáneamente a la danza y al patinaje, disciplina en la que ha ganado numerosos premios.

El más joven del grupo, originario de las Islas Canarias, Kilian García, actualmente cursa sus estudios de Coreografía en el Conservatorio Superior de Danza de València, compaginándolo con formación en danza urbana, se muestra orgulloso del posicionamiento del grupo en la escena de la danza «a pesar de la falta de ayudas y medios». La última incorporación a este recién nacido proyecto es el castellonense Ángel Lara que, a diferencia del resto de miembros, elige el Urbano como su estilo de danza favorito.

Con mucha precaución hablan del futuro más cercano. La irreverencia propia de su juventud la dejan para el baile. «Si todo sale bien, en septiembre nos podréis ver con nuestro nuevo trabajo». Apuesto a que sí.


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