Yo no soy 90-60-90

· 12 de abril, 2017

Fotografía: Miguel Ángel Fernández


Las mujeres con curvas están, aparentemente, de moda: copan portadas, protagonizan campañas, reinan en las redes sociales… Pero ¿es esta otra burbuja? ¿Qué se presenta como cuerpos reales? Hay chicas en los catálogos curvy con cinturas de tan solo 70 centímetros. En España, donde la talla más vendida es la 44, se considera a una modelo «grande» a partir de ¡una 40! Eva María Pérez Llano lleva años enarbolando la bandera de la diversidad. En el tallaje y en la vida.

Eva niña hojeaba revistas. «Yo quiero ser modelo». Su hermana le advertía «Eva, ¿no ves cómo son de delgadas esas chicas?». Pero a Eva, que era una adolescente ni gorda ni flaca pero que no se parecía a las de las fotos, vio un día que anunciaban un casting de tallas grandes en la tele, se matriculó en la Escuela Europea de Modelos y emprendió su camino. Un camino con baches, con piedras, pero siempre hacia adelante. En otra ocasión, Eva cogió el teléfono y llamó a Interviú. Les propuso que llevaran a portada a una chica curvy. Pensaron que estaba loca. Quince años después, tuvo esa primera plana. Así es Eva. Una mujer decidida, y con curvas. No solo porque use una 44 y su talla «oficiosa» -según la OMS sería la 48- sea una talla «grande» (la 44, las estadísticas cantan, es la más vendida en España). Es una mujer con curvas porque así se siente y así se gusta. Por actitud. «No tengo nada contra las chicas delgadas, pero si mañana yo me quedara en una 36 o una 38 me deprimiría, no me vería, esa no sería yo».

Se diría que Eva María Pérez Llano [Yo no soy 90-60-90 es su lema: ella es 105-85-112], una de las veteranas de esto, debería estar disfrutando del momento curvy: Una curvilínea en el calendario Pirelli, una Barbie con caderas en la portada de Time, una modelo profesional de la talla cincuentaytantos (Tess Munster), blogueras plus size, Ashley Graham en Vogue UK, o Sports Illustrated o junto a Kendall Jenner y Gigi Hadid en Vogue USA… (¡Un momento, un momento! Esta última, con polémica: ¿se trató de disimular la silueta de Ashley?) Pero no. Porque ¿Las chicas elegidas para los catálogos de firmas ‘grandes’ son de verdad chicas con curvas o son chicas delgadas aunque menos? ¿La imagen de las ‘chicas reales’ corresponde a las chicas reales? ¿Las modelos que publicitan cremas celulíticas tienen un solo gramo de celulitis? ¿El rostro de ese anuncio de crema antiedad es el de una mujer de cincuenta?

Para empezar ¿Qué es curvy? Hablar de tallas es no saber de qué se habla. Cada diseñador tiene un patronaje. La 36 de una tienda es la 40 en otra. Según la OMS, talla grande es a partir de la 48. Para la moda, se quejan las modelos XXL, en España la 40 en adelante (en otros países, la 44). Las medidas no cuadran. Ni por marcas, ni por firmas, ni por países. Además, apunta Eva, el cuerpo de la mujer cambia: «Las niñas ahora son más grandes y cuando una mujer es mamá desarrolla más caderas». La ciencia le dio la razón. El Instituto de Biomecánica de València, por encargo del Ministerio de Sanidad, puso en marcha un estudio morfológico de los españoles y las españolas para tratar de unificar tallas. El proyecto quedó en el limbo.

EL BOOM

Primero fueron tallas grandes. Luego se importó el anglicismo curvy. «No me gusta que me etiqueten –dice Eva Mª– Pero si me tuviesen que poner alguna etiqueta, me gustaría que fuese ‘modelo’. Y, si hay que distinguir entre tallas grandes y ‘normales’, prefiero que me llamen curvy, porque soy una mujer con curvas, no gorda, ni de tallas grandes, eso lo dicen para herirte.» «Hasta a los diseñadores de tallas grandes les molesta diseñar tallas grandes -cree la modelo- No entienden que hay mujeres como yo, que estoy contenta y orgullosa de tener curvas y me sé sacar partido». «En España han empezado a salir modelos de talla grande, y blogueras que hablan de tallas grandes, y hacen publicidad, y son modelos extranjeras- se lamenta Eva María – cuando hay un grupo de modelos que llevamos años trabajando en España. Pero es cuestión de resistencia. Y es fácil tirar la toalla. ¿eh? pero yo no». El boom «también nos está haciendo daño», añade, «porque a muchas chicas por ser gorditas ya les piden que posen gratis o se creen que son modelo y yo soy profesional, tengo unas proporciones, unos cuidados, una formación, una preparación y un caché».

SALUD

Al fenómeno curvy ya le están saliendo detractores, y luces rojas, y caras B. Sobre todo en terrenos tan poco controlados e incontrolables como las redes sociales. No hay que confundir, alertan los expertos, la curva es bella con la grasa es bella. Eva, sometida a tantas exigencias como cualquier otra top, lo ratifica: «Se habla mucho de si las chicas con curvas tenemos mala salud… yo puedo enseñar unos análisis y no habrás visto a nadie con mejor salud. Yo no estoy tirada en el sofá, hago ejercicio, tengo un contrato y tengo que mantenerme dentro de unas medidas». Hay que dejar de etiquetar por secciones, reivindica. Y por tiendas. «Si yo salgo de shopping con mis amigas, no tengo por qué tener que entrar en tiendas diferentes. Falta mucho por hacer. Los diseñadores hacen ropa para taparlas, no para presumir de curvas». Y los maniquíes -plantea Eva- «deberían estar mezclados por ley. Igual que se prohibió fumar en sitios públicos, debería estar prohibido mostrar en los escaparates maniquíes anoréxicos, proyectando una imagen irreal. Debería haber diferentes maniquíes según las diferentes tallas del fabricante». Variedad, por favor, variedad.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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