Lorquianas

· 18 de mayo, 2018

Volumen 120

«Llena, pues, de palabras mi locura

o déjame vivir

en mi serena noche del alma

para siempre oscura»

(Sonetos del amor oscuro, Federico García Lorca)

 

 

 

En el colegio leíamos versos, en voz alta, puestos en pie:

La luna vino a la fragua/

con su polisón de nardos./

El niño la mira, mira./

El niño la está mirando.

Ya en casa ni sospechaba que un rastro, como un rumor, lorquiano me había seguido todo el camino hasta allí y allí seguía, de algún modo, tras las coplas que canturreaba siempre mi padre. No llevaban su firma pero casi -eso lo supe años después, lo contaba Miguel de Molina, cómo se sentaban alrededor de una mesa de mármol en una granja de la rambla Rafael de León, Federico y él-.

Me gusta la copla, te dije, mi silueta recortada contra tu París de postal; tú, el Sena. Tus ojos no eran verdes. Me gusta Cohen, susurré, la cabeza reposando sobre los graffitis de tus muros. Nos arañaba la piel por dentro el pequeño vals que nunca bailamos. Ni en Viena ni en París ni en Nueva York. Siempre quedan cosas pendientes. Comprendí, al fin, a Lorca. El amor oscuro.

En el colegio leíamos versos. Al que leía mejor le llevaban de aula en aula, como a un monito de feria. En mayo, veníamos e íbamos todos con flores a María. Y los miércoles de ceniza nos marcaban con una cruz en la frente: Polvo eres…

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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