A todos

· 27 de abril, 2018

Volumen 117

«No me despedí de ti

Y me pasa que aún no puedo

Se quemó nuestro jardín

No respiras entre fuego

Yo que no te quise odiar

Lo que deseo es que cierre tu garganta

Y que te duela fuerte el pecho

como me duele a mí»

(La que baila para ti, Rozalén)

 

Imagino que les pasa a todos. Escuchan una canción. Seguramente de desamor. Y piensan es mía, la han escrito para mí. Lo mismo con un poema. Una frase de película. O un grafiti sobre un muro. Seguro que le ocurre a todo el mundo. Una historia sin final. Un the end sin the end. Un adiós sin despedida. Una despedida sin beso. Una foto sin color. Apuesto a que es algo frecuente. Un rasgón y otra vez a coser, a remendar las costuras. Una fractura y una escayola. Un precipitarse al vacío y un paracaídas (que a veces no se abre). Supongo que resulta corriente: Una minidestrucción. Como esas figuritas de porcelana que se quebraban, sin querer, sin poder evitarlo, sin saber cómo, una y otra vez. Y una y otra vez tu padre, con paciencia infinita, recomponía: que no se entere tu madre. Hasta que cien, mil, diez mil, cien mil, infinitos añicos y ya no había pegamento en el mundo. Esa canción no la he escuchado todavía. Demasiados cristales molidos en la boca. Aunque imagino que les pasa a todos.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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