El intercambio

· 23 de marzo, 2018

 

Volumen 112

«Estar feliz y, sin embargo, no ser feliz.

Ah, pero nunca imaginé que el estar feliz

incluyera ¿sabés? tanta tristeza.»

(Primavera con una esquina rota,

Mario Benedetti)

 

Le pedí: Cántame una canción. ¿Cuál?, respondió. La mía, le dije. Y mirándome a los ojos, con las piernas sobre la mesa y sobre las piernas la guitarra y mi melena desparramada, cantó mi canción. Ahora dame tú algo a cambio, rogó él. Le tendí el vestido, las pulseras, las flores, las piedras y las conchas que habíamos recogido en la playa… No los quiero, rechazó. Le puse delante mi caja de secretos y un par de promesas. No, insistió.

Le pregunté: ¿Qué quieres entonces? Me miró profundo profundo, hasta el pulmón, pero no contestó. Entonces le di mis manos, mis ojos, mis huesos, se lo di todo y todo lo tomó despacio y en silencio. Me lo devolvió al cabo de los días, cabizbajo. Estaba usado, como ajado, hecho un amasijo, envuelto de cualquier manera. Me recompuse como pude. Coloqué a tientas los dedos al final de los brazos, uno a uno; las vértebras y las costillas bajo la piel vacía y floja y, al fin, los globos en los huecos de las cuencas. Alcancé a verle de espaldas, mientras se alejaba. Iba silbando, triste, mi canción. O eso creo. No había luna. Me pareció extraño. Era primavera.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


Te puede interesar...