Los recuerdos

· 16 de marzo, 2018

Volumen 111

«Esperé treinta años a que regresaras, Susana.

Esperé a tenerlo todo. No solamente algo,

sino todo lo que se pudiera conseguir

de modo que no nos quedara ningún deseo,

sólo el tuyo, el deseo de ti…»

(Pedro Páramo, Juan Rulfo)

 

Dicen que el cerebro ordena nuestros recuerdos mientras dormimos. Que airea, recoloca, plancha, perfuma y cuelga: unos delante -los fuertes-, otros atrás -los medianos- y algunos fuera -los flojos-. Aunque los hay que se fijan igual que ventosas y nada puede moverlos ya. Y a veces se infiltran, vestidas de sueños, falsas memorias. Cuentan que es imposible acordarse de todo, ni olvidarlo todo. Que es así como funciona el mundo de cada cual, que es el mundo al fin, como se aventura, como se construye.

No sé bien qué hace mi cabeza con mis recuerdos. A qué juega. Pero no los dispone como lo haría yo. De ser así, al despertar, me quedaría con esas noches en que brillan lucecitas. No amanecería con recuerdos feos pegados como pósits en la frente. Recién venidos de Comala, un pueblo de muertos y sombras y susurros que te dejan arena entre los dientes. Y nada de lo visto, de lo oído, de lo pensado, de lo sentido, nada, habría sido. Se habría borrado, o ido al fondo. Pasaría, todo lo más, por pesadilla. O uno de esos recuerdos embusteros, que se cuelan subrepticios aprovechándose de la oscuridad para engañar a la mente. Y que no distinga la verdad de la mentira, la realidad de la ficción, el sueño de la vigilia…

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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