Papillons

· 16 de febrero, 2018

Volumen 107

«Casi desearía que fuéramos mariposas

y sólo viviéramos tres días de estío.

Tres días así contigo…»

(Bright star, de las Cartas de amor de John Keats a Fanny Brawne, traducción de Julio Cortázar)

Le imagino sentado frente a mí, así tan grande, con las manos igual de grandes extendidas sin embargo con delicadeza hacia mis párpados. Con ese acento medio porteño medio falso francés, puro cronopio: ¿No me prestás tu mano en esta noche, ‘papillon’? Y yo, joven y absurda, con los ojos muy apretados porque no ocurrió, nunca me tendió sus dedos, jamás compartimos tiempo ni lugar. Todo era prescindencia. Inexistentes el uno para el otro excepto en los huecos de las letras, en las esquinas de las líneas, en los lomos de los libros, donde nos dábamos cita -y seguimos haciéndolo- como amantes furtivos. ¿Dónde diablos estaba yo aquel domingo, porque era domingo, de febrero? Era domingo, y hacía frío, seguro, mientras él se moría en París -dónde si no- mientras, en el lado de allá, grandes mariposas pintaban el cielo de colores. Si al menos lo hubiese dejado escrito: que una muchacha, al otro lado del mundo, quizá con solo batir sus pestañas como abanicos hubiese podido desatar un torrente de mariposas, puede, tal vez…

El 12 de febrero de 1984 Julio Cortázar falleció en la capital francesa. Ese mismo día, Buenos Aires sufrió una insólita invasión de mariposas. Al día siguiente, los científicos explicaron que todo se debió a los flujos migratorios y una inusual ola de temperaturas cálidas. Ya.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


Te puede interesar...