Quiero ser

· 26 de enero, 2018

Volumen 104

«Y en las noches de luna imaginaria

sueña con la mujer imaginaria

que le brindó su amor imaginario

vuelve a sentir ese mismo dolor

ese mismo placer imaginario

y vuelve a palpitar

el corazón del hombre imaginario»

(El hombre imaginario, Nicanor Parra [fallecido esta semana])

El Principito, al morir, quería ser una estrella. Todas las estrellas, como el sol. (No todas: algunas tiran a fugaces). El sol, quién sabe si una luna de plata. El cantante ansiaba ser poeta. El poeta, poema. A la poeta le bastaba con no ser recuerdo. Juan José Botero soñaba con ser gato. Luis García Montero, diciembre. Y hay quien quiere ser, solo ser, que ya es mucho. En lugar de estar, o pasar, o parecer, o tener. Ser y punto.

Luego hay niños que quieren ser niñas. Niñas que quieren ser niños. Niños que quieren ser niños pero con falda. Niños que prefieren el ballet al fútbol. Y niñas verdaderas ases del balón. Ángeles a los que en realidad les encantaría ser demonios. Y viceversa. Peces que salieron del agua a la tierra. Mamíferos que quisieron, probaron y lograron nadar. O volar. Y aves, con sus alas y sus plumas, a las que no les apetece levantar el vuelo.

Yo siempre quise ser periodista. También mujer, aunque eso no lo elegí. Mujer con falda, que eso sí. Todavía quiero. Pero también estrella, sol, luna, poeta, poema, recuerdo, gato, diciembre… Ser todo lo que quiera ser.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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