La caja de música

· 5 de enero, 2018

Volumen 101

«Primeramente quise ser una caja de música (…)»

(A modo de autobiografía, María Zambrano)

El día de Reyes de 1975 encontré junto al árbol un muñeco al que se podía poner el termómetro y una inyección y cuya cara de goma se encendía de fiebre. El día de Reyes de 1976 hallé unos patines metálicos de cuatro ruedas. El día de Reyes de 1977, mi primera Nancy. El día de Reyes de 1978 desembalé una caja de Magia Borrás. El día de Reyes de 1979 ocurrió algo extraordinario: bajo las bolas y el espumillón había una caja de música.

Era una de esas cajas-joyero de madera lacada. Levantabas la tapa y se alzaba sobre sus puntas, tras saltar como un resorte, una bailarina. Con su moño y su tutú y su cara como de cera derretida, era tal como yo imaginaba la del cuento de Andersen. Giraba y giraba al son de Para Elisa sobre un único pie, desmayada y sin alma. Beethoven sonaba mecánico, a punto de quebrarse. Pero daba igual. Todo en la caja de música me parecía mágico. Subía y bajaba la tapa una y otra vez, jugando a amagar, a engañar al mecanismo. Jamás lo logré. Por rápida que fuera, siempre sonaba la primera nota. Luego la elevaba lentamente y dejaba que mi prima ballerina assoluta particular diera vueltas y más vueltas sobre sí misma tratando de izar el vuelo. Se me pasaban las horas mirándola, reverenciando aquel misterio que nunca quise desvelar. Pero un día creí ver una lágrima en aquella cara impertérrita y me apiadé de ella. La arranqué de su pedestal y la arrojé a la chimenea. Para que estuviera junto al soldadito de plomo. Por siempre.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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