Cien

· 29 de diciembre, 2017

Volumen 100
«Escarbó tan profundamente en los sentimientos de ella,
que buscando el interés encontró el amor,
porque tratando de que ella lo quisiera terminó por quererla»
(Cien años de soledad, Gabriel García Márquez)

 

Los niños, y algunos otros hiberbólicos, cuentan las cosas como poco de cien en cien. Te quiero cien o, si hay suerte, hasta mil o un millón. Don Francisco -que llevaba el don cosido al nombre- no era niño ni amoroso pero sí desmesurado. Así que si te habías equivocado en una cifra, o una letra, o una tilde, tenías que volver a calcularla, o a escribirla, cien veces. Ni una más ni una menos.
Cien es un número redondo. Lo dices y se te llena la boca. Solo que en ocasiones te sabe a manzana esmaltada de caramelo o a nube de azúcar y es un número como blandito. Y otras no y entonces es un número importante, histórico, mítico y hermoso o también grandilocuente, frío, enorme y hasta tenebroso. Según qué, según cuándo, según quién. Es lo que tienen los signos, que significan lo que uno quiera que signifiquen. Cien años de soledad vivió Macondo; cien ojos tenía Argos, el gigante de la diosa Hera; cien cantos componen la Divina Comedia; cien años duran algunas guerras… Eso los cientos grandes. Luego están los medianos, los pequeños, los dichos a media voz. Los infantiles. Cien lágrimas derramadas. Cien veces que alguien llamó. O los cien números que hoy cumplimos. Cien. Te quiero cien. Y ojalá mil, y un millón.

(*) El número 1 de URBAN se publicó el 5/2/2016

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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