La magia

· 22 de diciembre, 2017

Volumen 99

«Me apresuro a declarar que no creo en magos,

con o sin bonete, pero sí en la magia del mundo.

La encontramos a cada paso: al abrir una puerta o en medio de la noche,

cuando salimos de un sueño para entrar, despiertos, en otro.»

(Un viaje o el mago inmortal, Adolfo Bioy Casares)

Magia, decía mi padre. Entonces tiraba de mi nariz y sacaba la punta de su dedo pulgar entre el índice y el corazón. Aquella no podía ser mi nariz de ninguna de las maneras. Ni siquiera se le parecía. Pero daba igual, yo abría los ojos como platos y amagaba con hacer pucheros. Así que mi padre estiraba el dedo de vuelta hasta mi rostro. Magia, repetía. Yo me llevaba las dos manos a la cara, comprobaba que allí estaba, toda, completa, entera, y sonreía inocente, crédula y aliviada. Eso era la magia. Pequeña, cotidiana, suave y calentita. Estaba ahí, cada mañana, a la hora del cola-cao, o cada noche, con el cuento. A cada paso, por todas partes, en cualquier cosa.

Quizá fue por eso. Se me quedó lo de la magia. La manía de ir buscándola por las esquinas. Arena de la playa bajo los adoquines, arco iris a poco que rasques las paredes grises, flores creciendo entre el asfalto, estrellas colgando de las farolas, mariposas en el estómago y conejos bajo los sombreros, polvos mágicos esparcidos en el fondo de los bolsillos…

Me hizo la pregunta de repente. Así, sin más. Disparó las palabras a bocajarro. Me pilló desprevenida. Y a ti ¿cuándo empezó a interesarte la magia? No supe responder. ¿Cómo pudo saberlo? No le conté la historia. No le hablé de mi nariz de quita y pon. No le dije nada, no fui capaz, de la otra Magia. La suya, por ejemplo. Algún día quizá. Si sale el truco.

 

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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