Camino de vuelta

· 15 de septiembre, 2017

Volumen 85:
«Si vas a intentar, recorre todo el camino.
De otra forma ni siquiera comiences.
Si vas a intentar, recorre todo el camino.
No hay otro sentimiento como ese».
(Lanzar los dados, Charles Bukowski)

Siendo niña, al salir de clase de solfeo me esperaba un grupo de abusadores. Giraba la esquina y allí estaban. Me seguían durante todo el trayecto a casa. Aquellos matones de medio pelo me rodeaban, se reían, me lanzaban invectivas y, de tanto en tanto, una mano bajo la falda.

Yo no decía nada, no hacía nada. Me encogía dentro del abrigo, me hacía pequeñita pequeñita, apresuraba el paso todo lo que podía y hundía en el pecho la cabeza. Ni siquiera lloraba. Bueno, sí, pero era un llanto seco, sin lágrimas ni sollozos, un llanto para adentro.

Todo se volvió tortura. El colacao de la mañana, tortura. El colegio, tormento. Las risas en el patio, pesar. La sopa, agonía. Los juegos en el solar, un martirio. Porque tras el colacao, el colegio, el patio, la sopa y el juego llegaba el camino de vuelta. Un día cambió algo: Yo. Esa tarde erguí el cuello y les miré. A todos, uno a uno. Fijamente. No dije nada, pero no dejé de mirar. Esa vez sí había lágrimas en mi cara, de hielo. Creo que en ese momento aprendí, sin yo saberlo, eso que dicen, que los caminos son siempre de ida. Jamás volvieron. En realidad, yo tampoco. Desde entonces, siempre voy, nunca vuelvo.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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