El oasis

· 28 de Julio, 2017

Volumen 78:

«Lo que más embellece al desierto

-dijo el principito-

es el pozo que oculta en algún sitio…»

(El Principito, Antoine de Saint Exupéry)

Un oasis es agua fresca. Es verde sobre arena color arena. Es sombra. Un oasis es el reposo, una tregua, un refugio. Un lugar en el que dejarse ir, detener el tiempo, sentirse a resguardo, apearse del viaje. Un infinito instante corto.

Un oasis se nos puede aparecer ante los ojos en cualquier momento. Si llamas por las tardes, por ejemplo: ¿tomamos algo? Si ríes y la risa te sabe a coca-cola. Si pasan las horas y no pasan. Si dices que te gustan los jueves porque justo detrás llegan los viernes. Ahí se levanta un desierto, grano a grano de arena, alrededor, con un oasis dentro y dentro del oasis, nosotros. Puede que se desate una tormenta. Que nos demos de bruces y brote un manantial en el asfalto. Que nos demoremos porque una calle se parece a otra. O lleva un nombre de ciudad y ahora -¿cómo no nos dimos antes cuenta?- es un nombre de desierto. Que de pronto la paz se abra camino entre todas nuestras guerras. Que desandes el camino y siga allí la misma roca en la que nos sentábamos. Y tú vayas y te sientes. Y volvamos al comienzo.

Un oasis puede estar en cualquier sitio. Y el desierto, la nada, el fuego, quedarse aguardando afuera. Un oasis es un milagro. Un espejismo. Pero cabe en una carta. En un bolsillo.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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