Maga

· 14 de Julio, 2017

Volumen 76:
«Andábamos sin buscarnos pero sabiendo
que andábamos para encontrarnos»
(Rayuela, Julio Cortázar)

 

Fui yo quien propuso el juego: subir al metro con un destino prefijado mirando apenas el reflejo furtivo de los ojos en el cristal, o subir los puentes, cruzarlos y romperlos. Confiarse al azar, dejarse llevar, sentir el vértigo, la zozobra, la duda y el temor. El cosquilleo. Apostar fuerte, apostarlo todo, jugar.
Había más, más juegos, quiero decir. Cerrar los ojos fuerte y pensar en el otro a la vez. Dejar una señal en cualquier farola, en cualquier árbol: ‘hoy pensé en ti’. Soñarse y darse cita allí, en los sueños. E igualmente en duermevela subir al metro o subir a los puentes. Recomenzar. Inventar lenguajes, hablar en glíglico, levantar mundos paralelos de papel y meterse dentro, buscarse en ellos, rastreando cada palabra. Nadar ríos metafísicos.
Creo que fui yo también quien primero rompió las reglas del juego. ¿Jugaría hasta el final, hasta las últimas consecuencias? No, haría trampa. Por una vez. Aprendería trucos. Bajaría tras sus pasos dos estaciones antes de la mía. Le seguiría en secreto, fingiría el encuentro, amañaría la cita. Colgaría señales en todos los árboles de la ciudad. Soñaría despierta. Me haría prestidigitadora. Todo, la partida y la trampa, era frágil, voluble, traidor. El juego, esa mala idea, se interrumpió. Ahora, tantos años después, sin ganas ya de apostar ¿cómo encontraría él a la Maga?

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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