Bambalina Teatre: Kiti Kraft

· 19 de junio, 2018

Dicen los titiriteros que los títeres, a menudo, están más vivos que los vivos. Bambalina Teatre llevan más de treinta años, casi cuarenta, conviviendo con ellos. Su última criatura es Kiti, de Kiti Kraft, un espectáculo musical con el que ‘apuntan’ al corazón de los niños.

 

Nada más empezar con los primeros ensayos apareció Kiti. El nacimiento espontáneo de un personaje siempre es recibido en la sala de ensayos con alegría. Enseguida sentimos ese vínculo tan especial que conecta títere y titiritero. Nos habíamos propuesto idear una pequeña vida, una biografía que mereciera ser contada a los niños por alguna razón que resultara inspiradora, o cuanto menos, que desprendiera belleza mientras transcurría sobre el escenario. Y claro, ¿qué mundo inventarías para un ser tan ingenuo si se te permitiera imaginarlo a tu manera? Así presentan Bambalina -compañía valenciana creada en 1981, padres de la Mostra de Titelles a la Vall d’Albaida y el Museo de Títeres de Albaida- a Kiti.

«En la sala de ensayos -confirma Jaume Policarpo, director de Bambalina y también creador de Kiti Kraft– pasa de todo. Pero en este caso fue más evidente. Empezamos con los materiales, con algo más abstracto, las formas, los movimientos… y se concretó en una forma ‘viva’. Eso es mágico». Así que sí, Kiti es más que una marioneta, un títere. De esos que ama -y crea- Bambalina Teatre: «en el origen, en la Transición, quisimos rescatar la tradición con la que había arrasado el franquismo, cuando los titiriteros estaban incluidos en la Ley de Vagos y Maleantes…» La cosa cambió y el de las marionetas se incorporó de pleno al panorama teatral aunque la crisis, cómo no, ha hecho mella «a nivel de mantenerse como compañía, no a nivel artístico», matiza Policarpo.

Kiti Kraft es «un poema visual compuesto de imágenes de gran riqueza plástica que discurre por la vida de un títere que ama la música y el canto», cuentan. «Nos gusta cierta altura poética», añade el director. En este espectáculo suena la música. Los actores son actores, titiriteros, músicos y cantantes al tiempo. Los propios títeres crean y tocan instrumentos sencillos «porque con cualquier cosa se puede hacer música». Frente a ellos, siempre, están los niños. «Hacemos énfasis en los valores del mismo teatro -concluye Jaume Policarpo- dejamos que se vea el artificio tras el títere porque es como el proceso de sus juegos traspuesto a escena y eso, creemos, fomenta la inteligencia más allá de la tendencia actual de lo digital y lo audiovisual».

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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