Karim: «Prefiero pedir perdón a pedir permiso»

· 15 de noviembre, 2017

Fotografía: José María Alcázar


En «Sólo para adultos», karim empieza a contar su propia boda vestido con un elegante traje negro hasta quedarse desnudo. El monologuista Karim protagoniza la noche golfa del jueves del Talia.

 

Noche golfa es sinónimo de…
Espectáculo bastante canalla, de humor y de magia. No es una obra de teatro al uso sino una obra un poquito más picante y, por decirlo de alguna manera, algo irreverente.

Ya avisas de que el espectáculo es «Sólo para adultos».
Exactamente. Es para mayores de dieciocho años. Y lo aviso porque cuando se habla de magia siempre acuden niños y mi espectáculo no es para niños. Quería definirlo bien en el título y en el cartel.

Porque lo de salir desnudo en el cartel a qué responde. ¿A marketing?
Aparezco así porque hay una parte de la obra en la que yo termino desnudo.

¿Pero no es una comedia mágica?
Sí. Es un espectáculo para adultos en el que se mezcla magia, monólogos, espectáculo visual, sombras chinescas y un poco de actualidad.

Dices que tu propuesta merece la pena, ¿y el resto por qué no?
El resto claro que merece la pena porque nada es excluyente. Pueden venir a ver mi obra y cualquier otra que les interese. Pero creo que mi propuesta merece la pena porque es interesante y divertida. Tras ganar el Circuito de Café Teatro de València, me propuse regresar con una propuesta que mereciera la pena y aquí estoy.

Como espectador, ¿qué espectáculos te gustan?
Iría a ver un espectáculo que me recomienden porque el boca a boca en el teatro es muy importante. Suelo elegir espectáculos de humor y comedias.

Has evitado convertirte en un «vulgar funcionario de tu propio espectáculo».
Al repetirlo tanto, porque estoy todos los viernes y sábados en Madrid y los jueves en València, tengo que buscarme estímulos para no repetirme y buscar cosas nuevas. Llevamos mucho tiempo en cartel porque mantengo la obra mientras el público va.

Compartes con el público que tuviste una boda gitana con fabada, sobres vacíos, un cuñado y hasta un enano. ¿Hubo algo convencional?
La verdad es que no, quizás… el traje de la novia.

¿Pero esa boda fue real?
Lo fue y en vez de enseñar el vídeo de mi boda, prefiero contarla. En mi boda me lo pasé muy bien. Pero también quiero que en el espectáculo el público saque sus propias conclusiones y se quede con la duda. Me interesa que el público dude y piense si todo fue y es real o no.

 

Ahora que todos tenemos la piel tan fina, ¿es más difícil hacer reir para no herir sensibilidades?
Yo lo que creo es que el secreto es que hay que hacerlo para uno mismo y no estar pendiente de si vas a gustar a los demás, si te van a criticar o si les va a molestar. Si los actores estamos muy pendientes de lo que piensa el público al final no hacemos el producto que queremos y creo que para hacer un producto auténtico hay que hacer algo que a uno le guste. Yo sí que iría a ver mi espectáculo. Yo no hago un espectáculo a medida del espectador.

Has confesado que acabas la obra desnudo, pero ¿te autocensuras?
Trato de censurarme muy poco porque prefiero pedir perdón a pedir permiso. Lo que hago, no lo hago con intención de ofender a nadie ni de molestar pero si alguien se ofende es algo que no puedo evitar ni controlar.

16 de noviembre (22:30 h) y 7 de diciembre (23 h). Teatre Talia.

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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