Rompecabezas que no encaja

· 1 de noviembre, 2017

Fotografía: Jose Luis Abad


En Bienvenido a casa, nada es lo que parece. Treinta años después, un padre regresa al hogar del que se marchó sin dar explicaciones. Su vuelta desquiciará a sus hijos, quienes acaban de perder a su madre y necesitan la autorización paterna para vender la casa. Las fantasías
generadas por su ausencia se dará de bruces con una realidad que les descolocará.

 

 

Nada es lo que parece en Bienvenido a casa. Un rompecabezas que no encaja. Ausencias, reencuentros, hipótesis, especulaciones, preguntas, respuestas, recuerdos… Relaciones padres e hijos. Una historia sobre la familia, la identidad, la pérdida y el regreso. Bienvenido a casa, de Dacsa Produccions, es una comedia dramática escrita por Manuel Valls basada en una idea original de Alejandra Mandli y Valls, dirigida por Eva Zapico y protagonizada por el propio Manuel Valls, Alejandra Mandli y Juan Mandli. Una obra, llamémosle diferente, en la que se profundiza en los vínculos padres e hijos desde una visión traumática, pero también divertida. Digamos que distinta porque Bienvenido a casa es la ampliación de una primera pieza corta que se estrenó, en mayo de 2017, en Cabanyal Íntim. Aquel era un trabajo lleno de interrogantes que en obra pieza larga estrenada en el mes de septiembre en el marco del Russafa Escènica, encuentra sus respuestas.

Aquí la historia: Mar y Ernesto son dos hermanos que, tras la muerte de su madre, se reúnen para desmantelar la casa familiar, una vivienda que está a nombre de sus progenitores y que quieren vender. Y ahí surge el problema. Para hacer cualquier cosa con la casa, el dúo necesita la autorización de un padre que desapareció hace 30 años sin dar ningún tipo de explicación. Ésta es la primera parte. Un acto en el que los hermanos, cada uno desde una perspectiva diferente, elucubran sobre el por qué de la inexplicada marcha. Fantasías, paranoias, locura… Un rompecabezas que no encaja.

«Durante la ausencia, la madre se cerró en banda y cada hijo lo justificó a su manera. El chico tiene el recuerdo violento de un padre severo y la chica de un padre heroico al que idealiza porque cuando les abandonó ella era muy pequeña», explica Manu Valls. Cuarenta minutos de locura. De problemas y esperanzas. De expectativas. En el caso de Mar, papel de Alejandra Mandli, incluso de solución a un trauma. «La ausencia del padre le ha generado muchos miedos e inseguridades en su relación con los hombres y está convencida de que con su regreso esto se solucionará», apunta Alejandra que, por primera vez, trabaja sobre el escenario con su padre Juan Mandli. Una experiencia «buenísima». «Al principio me lo tomé con respeto porque mi padre es mi referente y mi maestro, luego como toda una enseñanza porque junto a él estoy aprendiendo muchísimo», confiesa.

En la obra, que del 2 al 5 de noviembre se escenificará en la Sala Ultramar, se lanzan preguntas a golpe de martillo; interrogantes que el espectador recibe sin poder acoplar. Y todo, a un ritmo frenético.

Las respuestas, sin embargo, empiezan a llegar con el regreso del padre. O no. El progenitor, desde el primer instante, parece ocultar los verdaderos motivos de su vuelta, con lo que desquiciará aún más el estado de sus hijos. Es violento, cariñoso, fuerte, débil, bipolar … Todas las fantasías generadas por su ausencia se dan de bruces con una realidad que descoloca a los dos hermanos. «Mi personaje -relata Juan Mandli– es el de un padre cautivador, seductor, farsante y por qué no, un poco cabrón. Un padre que regresa desde Buenos Aires y que echa aún más sal y pimienta al conflicto porque sus acciones nadie las espera». Un personaje, resume Mandli, que conecta muy bien con el público y que es un poco «serpiente». O un poco «político», bromea, porque «le preguntan una cosa y responde otra». Ernesto, que así se llama el padre, es «muy Juan» ya que surgió de una improvisación que él contó. Así se parió la obra. En gran medida, explica Manu Valls, Bienvenido a casa es un espectáculo de creación. «Toda la primera parte se gestó partiendo de una serie de improvisaciones y el texto definitivo, el de la segunda parte, surgió en el proceso de ensayos». «Es interesante -apunta Alejandra– porque el texto es más orgánico y sencillo». Un trabajo en equipo, dirigido por Eva Zapico, que ha dado sus frutos.

Del 2 al 5 de noviembre de 2017, a las 20 horas.
Sala Ultramar (València)

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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