SOLEDAD VÉLEZ: «Me sentía más expuesta cantando en inglés»

· 21 de abril, 2018

Fotografía: Soledad Vélez


Texto: Eduardo Guillot

Soledad Vélez publica “Nuevas épocas”, un álbum que abunda en sintetizadores y marca su paso del inglés al castellano, como consecuencia de una serie de conciertos en los que ha interpretado el repertorio de su compatriota Violeta Parra. El título del cuarto disco de la cantante y compositora chilena afincada en València puede parecer obvio, pero refleja a la perfección su contenido, ya que marca un antes y un después en su trayectoria: Cambio de idioma, producción compartida, vocalista invitado… Ella misma explica los detalles.

 

Durante años te negaste a cantar en castellano. ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?

A nivel personal, fue muy fuerte para mí ir a tocar a Ecuador y luego pasar dos meses en Chile, después de muchos años de no haber estado en Latinoamérica. Escuché música chilena, estaba preparando los conciertos de homenaje a Violeta Parra y de repente algo hizo clic, componer en castellano era una necesidad, ya no sentía la misma conexión con el inglés. Fue así, tal cual.

 

¿Cómo te has sentido con el cambio? Son dos idiomas muy diferentes para escribir canciones.

Al principio fue muy difícil, ni siquiera lo había probado hasta que volví de Chile, en febrero de 2017, y me puse a escribir las canciones de este disco, directamente en castellano. Resulto raro, pero también una sorpresa, porque creí que se me iba a dar peor. También estuve leyendo mucha poesía y escuchando música folklórica. Poco a poco, se produjeron las conexiones.

 

¿Qué ha significado tocar el repertorio de Violeta Parra?

Fue una propuesta de la delegación de cultura de la Comunidad de Madrid. En 2016 me plantearon preparar un concierto homenaje por el centenario de su nacimiento en el Teatro Real Coliseo de El Escorial. Nunca había hecho algo así, pero me atraía mucho. Y a partir de ese concierto, fueron surgiendo otros. Muchos de ellos los hice sola, viajando en tren. Escuchar una y otra vez a Violeta Parra supuso descubrir tantas palabras tan hermosas, que te llegan tan profundamente, que caló muchísimo en mí. Tengo en mi estudio de casa papeles pegados por las paredes con sus frases, me inspira mucho.

 

En noviembre tocarás por fin sus canciones en València. ¿Qué tipo de reacciones te has encontrado?

Aluciné, porque en mis conciertos no vivo el mismo tipo de emoción con el público, es otro estilo de música, pero a los teatros venía mucha gente que lloraba, era algo que iba más allá de lo que yo misma entendía, porque soy de una generación diferente, aunque venga de Chile. Me di cuenta del poder de la música y de cómo ha calado el personaje. Después de tocar, en lugar de quedarme en el camerino, he sentido la necesidad de salir, de estar con el público, de abrazarme con ellos y llorar.

 

En esos conciertos has recuperado tu relación con la guitarra acústica, una manera de volver a tus inicios folk en un momento en que estás usando mucho la tecnología y los sintetizadores. ¿Cómo has compaginado ambas facetas?

No lo había pensado. Al principio no hubo problema, los conciertos estaban espaciados en el tiempo, pero recuerdo que hubo un mes muy caótico, en el que se me juntaron tres actuaciones de Violeta Parra, la grabación del disco en Madrid y los conciertos con mi propio repertorio. Fue muy estresante, me afectó mucho.

 

¿Te has sentido más expuesta cantando en castellano?

No, para nada. De hecho, estoy disfrutando muchísimo. La primera vez que toqué las canciones de este disco en directo fue recientemente, en La Casa Encendida (Madrid). Estaba muerta de miedo, pero no por las letras, sino porque iba a mostrar un material que nadie había escuchado hasta entonces, y eso fue difícil, pero una vez me puse a cantar, la gente intentó corearlas desde el principio. Creo que me sentía más expuesta con el inglés, no sé por qué.

 

“Nuevas épocas” ratifica el giro de “Dance & Hunt”. ¿Estás de acuerdo?

Existe cierta continuidad, pero aun así, “Dance & Hunt” no tiene que ver con “Nuevas épocas”. Es verdad que hay una relación y una coherencia, al fin y al cabo soy yo quien ha hecho las canciones, pero aquí hay más sintetizadores, me gusta pensar que es otra cara completamente diferente de mí misma.

 

También es un disco más luminoso a nivel sonoro.

Me lo han dicho otras personas, pero yo creo que no era consciente en el momento de hacerlo. Me gusta que las canciones hayan tomado ese giro. Que sea diferente a “Dance & Hunt” no es algo que haya buscado a propósito. Es curioso, porque la portada es oscura, un reflejo de cómo me siento constantemente, algo que no puedo parar.

 

Por primera vez, no firmas la producción en solitario, sino que la compartes con Guille Mostaza. ¿Por qué lo elegiste?

Quería trabajar con él desde el disco anterior, pero no pudo ser por diversas razones. Guille me había escrito diciéndome que le gustaban mis canciones y estaba interesado en trabajar conmigo, y a mí me gusta mucho su manera de producir, le respeto y es un gran músico. Los temas ya estaban compuestos y el tiempo se me echaba encima, pero encontramos un hueco.

 

Sueles tener las cosas muy claras y admites pocas injerencias externas. ¿Fue fluido el trabajo?

Lo más difícil fue que nunca nos habíamos visto en persona, y es una labor tan íntima que al principio tuve una sensación rara. No conocíamos la forma de trabajo de cada uno, y eso complicó las cosas, pero a partir del momento en que congeniamos, todo fue como la seda. Supo ver lo que yo estaba buscando y lo que quería hacer. Eso es importante. Con puntos de vista diferentes, el disco no hubiera llegado a ninguna parte.

 

Colaboran Joël Iriarte (Joe Crepúsculo) y Gerard Alegre (El Último Vecino). ¿Te sientes parte de la escena synth-pop española?

Creo que sí, que me veo en esa escena. Joe Crepúsculo es un genio, uno de los mejores músicos de España, le admiro mucho, he aprendido de él y somos amigos. “Ven para acá” la grabamos en el estudio de su casa en Madrid, hizo todos los arreglos. Él fue la primera persona que escuchó las maquetas de este disco. A Gerard le admiro mucho también, desde hace años, y tenemos muy buen feeling. Me daba la sensación de que ambos hacían falta en esas canciones. Con Gerard fue distinto. En “Cromo y platino” sentía que faltaba algo, y un que día que estaba en la estación de tren de Oviedo le llamé para decirle que la noche anterior había soñado con él y le propuse cantarla.

 

Has cambiado a menudo de músicos desde tus inicios. ¿Con qué banda vas a girar este año?

Me encanta tocar con mucha gente diferente, creo que es importante hacerlo. Esta vez vamos a ir en trío, con Ángela Pascual (guitarras) y Jordi Sapena (sintetizadores). Las bases estarán grabadas. Ya lo hemos hecho en Vigo y funciona muy bien. Para los conciertos que aún podamos hacer con repertorio de Violeta Parra, se unirán también Alfonso Luna (batería) y Xavi Muñoz (bajo). El trabajo con ellos ha sido brutal, no conocían sus canciones y la conexión es impresionante. Somos muy fieles al repertorio original y lo sentimos de una manera especial. Es muy emocionante.

Eduardo Guillot

Periodista cultural


Te puede interesar...