IZAL: «Siempre hemos hecho lo que nos ha apetecido»

· 31 de marzo, 2018

Fotografía: Izal © Jesús Romero


Texto: Eduardo Guillot

Metido de lleno en el carrusel promocional que supone para el grupo la aparición de un disco que ha entrado directo al número 1 de álbumes en streaming y al 2 en venta física (solo Melendi ha podido con ellos), Mikel Izal encuentra un hueco para explicar algunas de las claves de “Autoterapia”, que este verano pasearán por la mayoría de festivales del país.

 

En 2017 publicasteis “Vivo”. ¿No era un poco pronto para un álbum en directo?

Eran ya siete años a la espalda y cuatro discos, no es poca cosa. “Vivo” llega después de tres años donde pasaron muchas cosas, que terminaron con un lleno en el Palacio de los Deportes. Era digno de recordar. Siempre hemos hecho lo que nos ha apetecido. Queríamos guardarnos ese momento para toda la vida y veníamos de tres giras extensas, nos veíamos engrasados para grabar un directo del que estamos muy orgullosos.

 

Dice la hoja de promoción que “Autoterapia” «es un conjunto de cartas para intentar comprenderse mejor y ser más feliz o, al menos, intentarlo». Suena a libro de autoayuda.

Odio los libros de autoayuda, así que espero que a nadie le deje ese regusto. Me gustan las historias que te tocan de alguna forma y te dejan un poso que te aporta algo y te hace pensar. Los tiros van por ahí más que por la autoayuda. Igual es genial, pero no consumo ese tipo de literatura. Es, más bien, saber cómo gestionar la felicidad, todo lo que te ha pasado, no solo musicalmente. De hecho, hablo mucho más de asuntos extramusicales y comunes a todos los humanos.

 

Rescatáis “Variables”, descartada en anteriores ocasiones. ¿Cuándo están a punto las canciones para entrar en un disco?

Siempre trabajamos de la misma forma. Yo me encargo de la composición y la primera producción de los temas. Hago una maqueta en casa y grabo todos los instrumentos. En ese momento la paso al resto del grupo, que va escuchándola, y cuando toca grabar vemos lo que hay, opinamos sobre nuestras favoritas y elegimos. “Variables” se quedó fuera de “Agujeros de gusano” y de “Copacabana”. Siempre le he echado la culpa a mi producción casera, que era bastante deficiente. Esta vez surgió la posibilidad de recuperarla. Pensamos que podía mejorar si la grabábamos en condiciones.

 

“Ruido blanco” ya la habíais tocado en vuestros últimos directos. ¿Es una buena manera de probar las canciones ante el público antes de grabarlas?

No lo hacemos muy habitualmente. Nos gusta que la primera vez que se escucha un tema sea en su versión de estudio, bien grabada. Por lo general, tendemos a que sea así. Pero “Ruido blanco” nos encantaba, y para el fin de gira de Copacabana, que fue una serie de ocho conciertos en grandes recintos, queríamos añadir sorpresas, que pasaran cosas nuevas a nivel escenográfico y en el guion del concierto. Incluir una canción inédita fue uno de esos ingredientes extra.

 

En cambio, “Canción para nadie” es muy antigua, de tu época de cantautor, previa a la creación de Izal. ¿Cómo ha sido el proceso de rescatarla y adaptarla a tu momento actual?

La compuse y grabé de muy malas maneras hacia 2007 o 2008, cuando me pateaba los bares los fines de semana con una guitarra. Entonces era muy diferente a como suena en este disco. Es la canción que más me recordaba la gente por las redes, porque estaba subida a YouTube en una grabación horrible. Decidí rescatar gran parte de la letra y rehacerla, hacer una canción de Izal con las influencias que tengo ahora y mis inquietudes actuales, lo cual sabía que iba a levantar ampollas entre algunos de los amantes de la versión anterior.

 

Cuando apareció “Tambores de guerra”, incluida en “Copacabana”, dijiste que era «un cabreo de una tarde». ¿A quién va dirigida “Santa Paz”?

No sabría a quién elegir (risas). Habla de una situación global, más que de una persona concreta. Colectivos, actitudes, malas costumbres que se van adquiriendo… Hay muchas cosas que chirrían hoy en día, pero supongo que en todas las épocas de la historia las ha habido. Es un cabreo no ya de una tarde, sino de años. Me gusta la idea de que en “Santa Paz” y “El pozo” cada uno elija a su malo particular y descargue un poco de adrenalina. Pero vamos a intentar no conformarnos con escuchar la canción y cagarnos en todo, vamos a tratar de actuar, porque la sociedad en que vivimos nos da herramientas para ello, como las urnas o las movilizaciones.

 

“Autoterapia” cuenta con la colaboración de Ara Malikian. ¿Resultó fácil convencerle?

No le conocíamos de nada, excepto porque sabíamos que era el mayor virtuoso vivo del violín. En la primera parte del tema hay unas guitarras que seguían en la segunda parte y nos aburrían un poco. Alguien sugirió que lo hiciera un violín y pensamos que, puestos a llamar a puertas, por qué no llamar al mejor. Conseguimos el teléfono de su manager y nos pusimos en contacto, pero nuestra sorpresa fue que el propio Ara Malikian nos respondió entusiasmado al mail que le mandamos con la canción, diciendo que sería un honor participar en el disco. Se fue a Barcelona a grabar varias horas, aunque la primera toma ya era una locura. Una persona muy humilde, simpático, con muy buena energía. Son milagros musicales que ocurren.

 

“Temas amables” contiene un guiño a Queen, y en la letra de “La increíble historia del hombre que podía volar pero no sabía cómo” mencionas a Bowie. ¿Vuestras raíces están en el rock clásico?

A nivel compositivo, estoy mucho más influido por el pasado que por el presente, pero dependiendo de a qué miembro del grupo le preguntes, te responderá cosas diferentes. Yo te puedo hablar de Jorge Drexler, Extremoduro y, sobre todo, Queen, que son una referencia absoluta. Soy muy melódico gracias a las increíbles líneas que hacía Queen, me han marcado mucho. Alberto (guitarra), te dirá Andy Timmons, Eric Clapton, Jeff Buckley… Iván (teclados) ha llegado a escuchar todo lo que le llamaba la atención de Spotify por orden alfabético. Nuestras influencias son muy variadas.

 

En abril os vais a México. ¿Qué importancia le dais al mercado latinoamericano?

Es un motor de ilusión. En España nos han pasado tantas cosas en estos últimos años, que México, Colombia o Argentina son como una vuelta a empezar, con objetivos pequeños al principio, aunque hemos vivido cosas impensables, como que la radio público colombiana elija “Copacabana” la canción del año 2016. Es bueno ponerse nuevos objetivos, tener que picar mucha piedra.

 

Este veranos tocáis por primera vez en el FIB, algo impensable hace unos años. ¿Os legitima de algún modo?

No entiendo de divisiones en la música. Lo que legitima es ser honesto, hacer el trabajo que te sale de dentro. Eso es algo que Izal mantiene a rajatabla, y resulta que nos llegan premios haciendo lo que nos gusta, como tocar en escenarios tan interesantes como el del FIB, el Sonorama o el Festival de los Sentidos de La Roda (Albacete)… No creo en la mayor legitimación por subirte a un escenario u otro, es un elitismo con el que no me identifico.

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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