LA HABITACIÓN ROJA: «Siempre hemos sido fieles a nuestros instintos»

· 17 de marzo, 2018

Fotografía: La Habitación Roja @ Jordi Santos


Texto: Eduardo Guillot

La Habitación Roja publica “Memoria”, el décimo primer álbum de una carrera que ha ido creciendo de manera gradual hasta convertirles en clásicos de la escena pop estatal, gracias a un repertorio distintivo que esta vez han puesto en manos de Paco Loco, uno de los productores más solicitados del país, y que supone una vuelta a empezar. La banda valenciana es uno de los grupos estatales que mejor se ha adaptado a la dinámica de grabar y salir de gira que permite la actividad continuada en una industria musical tan precaria como la española. El cantante y guitarrista Jorge Martí habla sobre su nuevo álbum.

 

El nuevo disco se llama “Memoria” y en ocasiones mira hacia atrás en el tiempo. ¿Es una manera de reivindicar el pasado? ¿Nostalgia?

El disco apela a la memoria, musical e histórica. La experiencia, lo vivido, lo escuchado y aprendido, todo forma parte de lo que eres y de lo que nos ha traído hasta el presente. El presente nos ha tratado siempre muy bien, así que no creo que haya nostalgia, ni un intento premeditado de reivindicación de un pasado del que, por supuesto, estamos orgullosos. Con sus luces y sus sombras nuestra carrera ha sido un viaje vital en el que el aprendizaje y las ganas de mejorar nunca se han perdido. El disco destila melancolía por muchas circunstancias personales. Además he trabajado en los últimos años en los periodos de inactividad del grupo de enfermero en un centro exclusivamente para pacientes con Alzheimer y demencia y eso me ha hecho reflexionar mucho sobre cuan importantes son los recuerdos, lo que hemos sido. Lo cuento de alguna manera en la canción ¿Quién eres tú?, que es uno de los pilares básicos de este disco. La memoria nos define y es una suerte de alma. Los recuerdos se convierten en canciones y todo lo vivido queda plasmado en ellas. Todo forma parte de ese aprendizaje, ese camino que vas forjando a cada paso que das. Todo importa, lo bueno, lo malo, todo, y ese todo eres tú. Lo mismo se puede aplicar a la historia de este grupo. Creo que es importante valorar de dónde venimos, lo conseguido, lo que tenemos por delante. Hay que tener memoria, valorar lo bueno que nos ha dado la música. De bien nacidos es ser agradecidos y para ello tener memoria es imprescindible. Hemos tenido muy presente la memoria musical, por supuesto. Grabar con Paco Loco y John Agnello ha generado un diálogo constante que nos ha llevado desde los clásicos hasta la música de nuestros días. Ha sido muy enriquecedor.

 

¿Crees que se puede decir que los últimos discos de La Habitación Roja son trabajos de madurez?

Desde luego, más maduros somos, a todos los niveles. Está claro que han pasado 20 años desde nuestro primer LP y obviamente hay cosas que han cambiado y nos han hecho madurar. Algunos ya tenemos una edad, hijas, hipotecas, pero básicamente, lo que hemos hecho siempre es hacer lo que nos gusta siendo fieles a nuestros instintos. Intentas estar al día, aplicar lo aprendido, utilizar nuevas herramientas sonoras y la tecnología a tu alcance, rodearte de buena gente y con talento, pero al final lo que más nos ha importado siempre son las canciones. Somos La Habitación Roja y esto es lo que hacemos. Tenemos querencia por las melodías bonitas y la mayoría de las letras son muy personales. Queremos hacer canciones de las que sentirnos orgullosos, y para mí es muy importante que sean honestas y que nos representen. No sé si hablar de la depresión, de la muerte, de la enfermedad, de la soledad, de la dificultad de mantener el amor y la pasión con el paso de los años son temas que denotan madurez o no. No lo tengo claro. Ya me preocupaban estas cosas estas cuando era un adolescente y empezaba a tocar la guitarra y escribir mis primeras canciones.

 

Habéis grabado con Paco Loco. ¿Qué buscabais al elegirlo?

Paco es una de las mejores y más talentosas personas con las que hemos trabajado. Siempre habíamos tenido la espina de no habar hecho nada con él, y en esta ocasión íbamos a utilizar su estudio, pero no iba a ser él el productor. Cerramos un trato con Chris Walla y yo me puse a escribir como un loco. Estaba muy motivado y juntamos casi treinta canciones. Iniciamos un intercambio de ideas, de canciones, de fechas, de estudio. Teníamos un plan de grabación muy ambicioso y al final un problema personal de Chris hizo que le fuera imposible grabar en Europa en las fechas previstas. Teníamos el estudio reservado y preguntamos a Paco si le gustaría producirnos. Él se mostró entusiasmado con las canciones y el proyecto y puso sobre la mesa el nombre de su gran amigo John Agnello para mezclar el disco. Creo que el sonido del disco es muy especial gracias a ambos y hay un cambio con respecto a discos anteriores muy marcado. Éramos conscientes de que había que hacer cambios, hacer algo estimulante y arriesgar en aspectos como el sonido o los arreglos. Ha sido un disco muy trabajado en el estudio, sin ningún tipo de miedo a probar cosas, a hacer lo que se nos pasara por la cabeza y por la de Paco pasan muchas cosas. Una de las grabaciones más bonitas y emocionantes de nuestra carrera. El ambiente, el estudio, el entorno, el talento de Paco y de John, cómo nos cuidaba Muni y un montón de buenas canciones que fueron mutando y creciendo en el estudio. Hemos trabajado de forma distinta a los 10 anteriores discos y lo hemos disfrutado como si fuera la primera vez. Creo que eso se nota en el disco y en el grupo.

 

Los teclados (“La última noche del año”, “Algo de verdad”) suenan muy ochentas. ¿Era la intención?

No era algo premeditado, más bien fue surgiendo sobre la marcha. Sí que es verdad que Jordi y Pau habían ido trabajando este tipo de arreglos en los ensayos previos, pero no había una intención de que sonaran a una época determinada. También es cierto que pillamos a Paco en un momento muy 80’s y teníamos montones de sintetizadores de esa época, pero la idea era dar a las canciones lo que nos apeteciera. La grabación ha sido muy estimulante. Probamos cosas todo el rato, como si fuéramos unos críos trasteando con juguetes nuevos (y viejos) y llegamos a sitios que yo desde luego no esperaba. Esas dos canciones que comentas tienen ese poso ochentero, pero no creo que sea la tónica general del disco, que me parece bastante variado y con una producción osada y arriesgada. Desde luego no es un disco con un sonido convencional o muy comercial. Hay canciones con muchísimos detalles y con un sonido único, como Berlín, que nos fascinan.

 

Cada vez abundan más los medios tiempos en el repertorio. ¿Producto de la edad?

La verdad es que yo escucho música más tranquila que antes. Respecto al disco, no sé si es la edad o una casualidad, porque componemos canciones de todo tipo y al final incluimos las que más gustan a todos (incluido el productor). Han quedado fuera canciones suficientes para hacer otro LP y algunas de ellas eran más urgentes y aceleradas. Supongo que si quitas un par de medios tiempos y pones un par “up tempo” la sensación del disco cambia. En mis conversaciones con Walla éste me dijo cómo veía el momento actual del grupo e intentó establecer paralelismos con discos y grupos de los que él era muy fan. Me habló de “Automatic For The People” o “Yankee Hotel Foxtrot” como ejemplos de discos que deberíamos tener de referencia. Son dos de nuestros discos favoritos así que yo pensé: ¡No está mal! En esos discos hay grandes canciones y muchos medios tiempos. Hace poco he visto el documental que han sacado sobre “Automatic” y estaban preocupados porque había muchos medios tiempos en el mismo, pero mira, al final es el mejor disco de la carrera de R.E.M. No sé cómo se recibirá “Memoria”, pero nosotros creemos que va a ser un disco muy importante en nuestra carrera. Pau dice que está en nuestro Top 3 particular como mínimo. El tiempo lo dirá.

 

Hay dos canciones con nombre de ciudad: Madrid y Berlín. La Habitación Roja siempre ha sido un grupo marcado por cuestiones geográficas: Tu vida en Noruega, las numerosas giras por México… ¿Se podría establecer una cartografía del grupo?

Sí, totalmente. Creo que es algo muy importante y decisivo a todos los niveles del funcionamiento del grupo, no solo ya a nivel logístico, sino a nivel artístico y estético. Ha habido épocas en las que cada miembro del grupo vivía en una ciudad diferente. Obviamente las canciones serían distintas si no hubiera existido esa deslocalización y quién sabe si nos hubiéramos mantenido juntos sin tener ese espacio vital entre disco y disco o gira y gira. El sitio donde vives afecta a cómo escribes y compones y la distancia a tu lugar de origen, donde has dejado atrás amigos y familia, agudiza los sentidos y es ese poso de melancolía el que te lleva a escribir. Curiosamente siempre he pensado que esa distancia que a veces nos ha separado es algo que nos ha unido más. Siempre nos hemos visto como trovadores que llevan sus canciones de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad y así es cómo vivimos, siempre con la maleta en la puerta, listos para embarcarnos en una nueva aventura y empaparnos de lo que otras ciudades o culturas nos puedan ofrecer. No somos un grupo que va a un sitio toca y se marcha. Intentamos en la medida de lo posible conocer cada lugar que visitamos. Tenemos canciones que hablan de manera directa o indirecta de esos lugares e indudablemente todos están presentes en ese mapa vital y sonoro que es La Habitación Roja. Creo que es una de nuestras riquezas, no ya como grupo, sino también como personas, el haber vivido, grabado y tocado en diferentes ciudades y países y poder haber compartido esas experiencia y esas realidades diferentes entre nosotros y en nuestras canciones. Lo más bonito es que cada acción provoque una reacción y que las experiencias que vives y te estimulan acaben convertidas en canciones tan importantes como Madrid o Berlín.

 

Tenéis canciones muy personales y un aire melancólico cada vez más marcado. ¿Cómo se combina eso con las grandes audiencias de los festivales? ¿No existe el riesgo de caer en el sentimentalismo épico de estadio?

Estoy totalmente de acuerdo en que las canciones son muy personales, tal vez por eso llegan a la gente que nos sigue de una manera tan profunda. Existe el peligro de que en algún momento el espejismo de los festivales te ciegue y te dejes llevar por la vorágine de los mismos. Lo hemos comprobado en muchos grupos y tal vez en algún momento esto nos haya podido afectar, pero a estas alturas tenemos la experiencia suficiente para saber quiénes somos y de dónde venimos. No vamos a llenar pabellones, ni plazas de toros, no vamos a tirar confeti y a dejar de ser nosotros mismos. Además lo haríamos fatal, porque no nos sale de forma natural. Nosotros vamos a tocar nuestras canciones, que son las que no han traído hasta aquí y vamos a intentar hacer lo que nos ha gusta en nuestros términos. Nos llaman de festivales desde siempre y estamos muy agradecidos. Es una experiencia increíble el tocar ante tanta gente, pero también somos conscientes de nuestras limitaciones. Somos un grupo independiente, en un sello independiente y estamos bastante lejos de ser masivos. Nuestras canciones se escriben en pequeño y funcionan en formato íntimo y acústico. La melancolía es algo inherente en ellas, eso no se puede negar. Es en ese estado cuando uno recurre a la música para sentirse acompañado y cuando me vienen a la cabeza letras y melodías. Siempre he pesando que es la música la que nos escucha a nosotros, no nosotros a ella. Supongo que tiene que ver con mi personalidad, con un montón de circunstancias personales, pero desde luego sin la música no sé qué hubiera sido de mí. Tenemos muchas canciones bonitas que yo creo que tienen parte de su raíz en la canción melódica española. Baladas que hablan de sentimientos universales. Lo del sentimentalismo de estadio se lo dejamos a los que llenan estadios, que no es nuestro caso.

 

En tantos años se ha hecho fácil reconocer vuestro estilo. Eso es una ventaja, pero también puede ser signo de inmovilismo. ¿Cómo se combate?

Nuestro estilo está marcado por nuestras influencias, nuestra forma de tocar y nuestra personalidad como músicos y como individuos, pero siempre hemos intentado hacer cambios entre disco y disco y por eso éste es nuestro decimoprimer trabajo. Curiosamente siempre ha habido gente que nos ha reprochado los cambios, pero estos han sido necesarios para mantener intacta la ilusión. También hay gente que no los percibe y otra que directamente no se ha parado a escuchar la variedad que hay en nuestros discos y se queda solo con los singles o la mera anécdota. Nuestra intención es hacer el tipo de canciones que nos gusta escuchar. Nos gusta evolucionar, cambiar, y creo que eso se ve a lo largo de nuestra carrera, pero no nos gusta perder lo que nos hace en mi opinión especiales. Para mí cada disco es como volver a empezar y obviamente no somos un grupo camaleónico, pero cuando he estado hablando con posibles productores guiris (y también Paco) para este disco todos, tras escuchar al grupo, me han dicho la gran paleta de sonidos que hemos abarcado en toda nuestra discografía. Gente sin prejuicios, con mucha experiencia y talento, escucha tu música y eso es lo que te dice, pero claro, Marc es Marc, Jose es Jose y Pau es Pau…Y por supuesto mi voz es la que es. Creo que nuestra personalidad nos da más que nos quita y somos conscientes de que hay que combatir el inmovilismo, pero eso no significa que vayamos a hacer un disco de trap ahora que se lleva el trap. Para llegar a lo que hemos llegado, al igual que otros músicos en otros estilos, hemos tenido que aprender mucho y eso conlleva escuchar, leer, ir a conciertos, estudiar, ensayar, tocar, tocar y tocar y hacer todo lo posible para seguir disfrutando con lo que haces. A pesar de los pesares, siempre pienso que la mejor canción está por hacer.

 

“Memoria” marca también la salida del grupo de Jordi Sapena. ¿A qué se debe?

La vida que llevamos es a veces difícil y exigente a todos los niveles, la gente cambia y sus prioridades también y algunos tenemos circunstancias personales realmente complicadas. Para que un grupo salga adelante hay que estar muy comprometido para sumar a todos los niveles. Si uno no disfruta lo mejor es dejarlo. Estamos aquí para disfrutar de la música y hacer lo que más nos gusta.

 

¿Cómo se va reestructurar la banda tras su marcha?

Somos un grupo que ha mantenido la misma formación durante prácticamente toda su carrera y es en el puesto de teclista donde ha habido algún cambio, incluso a veces ni hemos tenido. Dicho esto, creo que los cambios son buenos y suponen siempre un estímulo para el grupo: rompen la rutina y hacen que la gente espabile y se ponga las pilas. Endika, que toca con Senior i el Cor Brutal, va a ser nuestro nuevo teclista y eso es justicia poética para mí. Fue la persona en la que pensamos para el puesto de teclista antes de que entrara Jordi en el grupo, pero en su momento no pudo ser, así que ahora estamos muy ilusionados de poder contar con él. Creo que va a subir el nivel del grupo y además es una bellísima persona, lo cual es muy importante para el ambiente en la banda, pues siempre hemos intentado ser una familia, un grupo de amigos comprometidos por una misma causa. Además es muy amigo de Luís, nuestro técnico, ya tocó con nosotros en 2004 en una pequeña gira y es fan del grupo. “Empacao”, que diría Luís.

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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