Cerezuela, Anglada: «No entendemos los egos cuando los dos tenemos el mismo objetivo»

· 6 de marzo, 2018

Fotografía: NATALIA IBARRA


Jaime se considera un escritor de canciones y Carolina una guerrera. La unión de ambos es el dúo Anglada&Cerezuela, suma del carisma, el talento y su larga trayectoria profesional. Sus canciones hablan de desengaños, puertos cercanos al mar, momentos cruciales de la vida, cicatrices, alegrías y miedos.

 

Se conocieron hace tres años y en un tiempo récord, Carolina Cerezuela y Jaime Anglada han conseguido acoplar sus voces a la perfección. Están de gira con Manzana de Caramelo.

 ¿Llega a agotar el éxito de una canción?
Carolina: Bueno, agotar en la vida agotan otras cosas… A mí por lo menos aún no me ha llegado ese momento, pero ojalá pueda saberlo. Sería, por lo menos, una bonita forma de morir…
Jaime: Toda borrachera tiene su resaca. Hay que saber saborear y beber las mieles del éxito pero todavía no lo he tenido en mi boca. La verdad es que no puedo responder esa pregunta.

 ¿Preparados para lanzar ya el segundo álbum?
J: Claro que sí. Llevamos mucho tiempo trabajando y pensando en ello. Ya no nos queda otra que estar preparados con ansias y nervios. Saldrá a finales del verano 2018.
C: Sabíamos que este segundo álbum nacería antes de llegar a terminar el primero. Ya estamos preparados y deseando que vea la luz. Lo habíamos visualizado tantas y tantas veces que ya no nos parece ni nuevo.

¿Qué le aporta Anglada a Cerezuela? ¿y qué le aporta Jaime a Carolina?
C: Muchas risas, además de complementarnos en el lado masculino y femenino de cada uno.


Profesionalmente, ¿cómo os describiríais?
J: Soy un escritor de canciones que disfruto mucho con el reto del papel en blanco y con la primera frase por escribir que, a día de hoy, tengo la suerte de poder compartir con Carol.
C: [silencio] No sé muy bien que contestarte. Creo que soy algo intrépida y emocional en las canciones; también guerrera en las decisiones que tenemos que tomar y muy, muy viajera, cuando se trata de cantar.

¿Ha llegado el punto en que ya os retroalimentais?,¿cómo os veis el uno al otro?
C: Jaime es mi gran amigo y un gran músico. Me atrevo a descubrirte que es un gran productor musical. Me mima y me consiente musicalmente, tiene mucha seguridad en el escenario y me aporta un sentido del humor que hace que los conciertos y nuestro día a día sea una mezcla perfecta de risas, diversión y profesionalidad.
J: Solo tengo buenas palabras hacia Carol. Ella se ha convertido en un regalo, en mi mejor compañera de viaje en este camino musical; un camino en el que, como trabajaba solo, estaba muy mal acostumbrado. Cuando alguien lleva tanto tiempo así no cede espacios y con Carol los comparto todos, y los que más me ha costado ceder, ella me los ha robado.

En una profesión tan expuesta. ¿No hay, aunque sea pequeña, una lucha de egos?
C: No. Un no rotundo por parte de los dos. No es nuestro caso. No entendemos los egos cuando los dos tenemos el mismo objetivo.

He leído que Jaime no se considera músico y que Carolina no se considera cantante. ¿Un poco raro, no?
J: Suena raro, pero es así. Así somos.
C: No me considero cantante y no quiero convertirme en eso. Quiero cantar, sentir e interpretar las canciones de Jaime, sin mas pretensión que intentar hacer que la gente pueda bucear en historias en las que todos nos identificamos. Que la gente ría, que se pueda llegar a emocionar y que pase un buen rato. No quiero ser cantante, quiero trabajar con las letras de Jaime y las emociones que generan.
J: Hay adjetivos profesionales como músico o poeta, o incluso el de escritor de canciones, que me generan tanto respeto que, a día de hoy, todavía me doy cuenta de que estoy en el camino del aprendizaje a todo ello.

¿Recordáis el día en que os mirasteis a los ojos y dijisteis: ¡adelante con el proyecto!?
Ca: Sí, pero no fue mirándonos a los ojos, fue por wasap. Recibí un mensaje que me ponía: ‘¿Te puedo hacer una proposición? ¿Qué te parece si ampliamos repertorio? , ¿qué te parece si hacemos un disco?’. En ese momento me morí de la risa, de la ilusión y de la emoción. Era una bendita locura.
J: Cuando canté con ella por primera vez sentí que no sería la única…

Vuestras voces empastan a la perfección. ¿Cuántas horas de trabajo y esfuerzo hay detrás de Manzana de caramelo?
C: Detrás de Manzana hay muchas horas de sueño pero porque trabajamos de noche que es cuando los niños duermen.
J: No es un trabajo ni un esfuerzo el poder cantar una y otra vez nuestras canciones. Las voces empastaron a la perfección desde el primer momento, por eso nos animamos a seguir haciéndolo. Que todo surja de esa manera tan fácil y tan sencilla es una bendición.


El disco ya tiene un largo recorrido, ¿qué balance hacéis de él?
J: Lo mejor de un disco es poder defenderlo en directo. El mejor balance son los más de cien conciertos que hemos hecho en 2017.

Elegir para los conciertos locales pequeños, ¿responde a un por qué?
J: Este ha sido nuestro primer disco y teníamos que ir poco a poco y paso a paso para ir consiguiendo nuevos amigos o seguidores.
C: Eso es. Ojalá dentro de poco te diga que estamos llenando estadios de fútbol, pero si es así, echaré de menos los conciertos que ahora hacemos porque son íntimos y cercanos y eso te permite absorber las emociones que generas en el público.

 ¿Cómo compagináis la música con otros trabajos y con el día a día familiar?
J: Yo no tengo otro trabajo. En mi vida, todo es música. Con la familia, como cualquier otro trabajador con hijos, con organización y paciencia todo va saliendo.
C: La suerte es que al ser los dos padres hay cosas que no tenemos que explicarnos en cuanto a horarios y recogidas del cole. Las tardes sabemos que son imposibles, por los coles, baños, cenas… pero cuando llega la noche volvemos a recuperar el tiempo para los mails, los ensayos … aunque es verdad que ya es cuando más cansados estamos.

¿En algún momento os ha pesado vuestro pasado? A ti Carolina, se te recuerda tu faceta de presentadora y actriz y a ti, Jaime, tu amistad con el Rey Felipe.
C: El pasado no pesa. El pasado me trae hasta el momento en el que vivo hoy. Recuerdo mi vida en la televisión con mucho cariño y con grandes momentos. Eso ya sé lo que es y ya lo he vivido. Ahora tengo el lujo de poder aprender, descubrir y disfrutar otra forma de pisar el escenario.
J: Tener amigos nunca pesa. Me hace sentir afortunado.


¿Se os ha ocurrido contabilizar los kilómetros que lleváis recorridos?
C: No, pero son muchísimos seguro. Nos gusta la carretera porque da para muchas horas de hablar, escuchar música, pensar, mirar el paisaje… para mí es terapia.
J: La verdad es que no, pero quizá deberíamos hacerlo. Seguro que nos llevaríamos una sorpresa.

 

 

 

 

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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