Maldito Records: Veinte años dando guerra

· 5 de marzo, 2018

Fotografía: Soziedad Alkohólika © Javi Reaktiu


Texto: Eduardo Guillot

El sello independente valenciano con mayor proyección estatal celebra en 2018 dos décadas de trayectoria. Trabajo, diversificación y perseverancia son algunas de las claves que le han permitido sobrevivir, ampliar catálogo, conservar a su equipo y mantener activa una segunda sede en Iruña.

Ya hace mucho tiempo que la industria discográfica vive una situación delicada. Fundar un sello independiente hoy en día es casi un suicidio empresarial, pero mantenerlo tampoco es tarea fácil. En tal coyuntura, que Maldito Records celebre veinte años en activo es todo un mérito. Y más aún teniendo en cuenta que lo hace desde València, una ciudad con escasa tradición discográfica, alejada de los grandes focos de Madrid y Barcelona. «La verdad es que hemos ido creciendo de manera diferente a otros», explica Emilio Gerique, director de la compañía. «Veníamos de la nada, cuando cogimos las riendas del sello cada batalla ganada, por pequeña que fuera, era un gran logro. En los cinco últimos año ha habido una evolución importante en plantilla y catálogo que no hubiera imaginado en 2013».

La prueba de lo complicado que resulta sobrevivir en las procelosas aguas de la edición discográfica ha sido el reciente cierre, tras diez años de trabajo, de Mésdemil. «Nos sorprendió mucho. En cada casa se cocina de una forma. Nosotros hemos intentado diversificar mucho, y quizá sea la clave de nuestro éxito, que no nos hemos ceñido únicamente al formato físico, muerto hace años. Fuimos pioneros en subir los álbumes completos a YouTube. La gente nos decía que estábamos locos, en un momento en que la piratería era brutal y algo así no se podía monetizar, pero ahora es un medio en el que nos hemos consolidado, al que hay que sumar el merchandising, la editorial…»

A diferencia de otros sellos, que han visto la luz al final del túnel en la gestión del directo de sus artistas, Maldito Records se defiende sin recurrir al management y la contratación de conciertos. «Valoramos hacerlo, pero un músico me recordó una vez el dicho de ‘Zapatero, a tus zapatos’. Tampoco lo descartamos del todo, es una pieza más del engranaje. Pero en ajedrez hay un movimiento que se llama gambito, y que consiste en sacrificar una pieza para obtener otras ventajas. Hay sellos que abarcan la contratación, pero dan una cobertura discográfica muy justita, mientras que nosotros hemos optado por hacer lo contrario y plantear a los managers un trabajo en colaboración. Cada uno es bueno en su parcela, así que es mejor no pisar el terreno del otro. Tratar de abarcarlo todo y no hacerlo bien puede terminar por erosionar la relación con el artista».

Así es como Maldito Records se ha ganado la confianza de bandas de éxito como Boikot, Gatillazo, El Drogas, Reincidentes, Koma, El Kanka, O’Funk’Illo, Narco, Ska-P o Soziedad Alkohólika, que son los principales protagonistas del primero de los conciertos con que el sello celebra sus veinte años. Será el próximo 17 de marzo, en plena vorágine fallera, en la sala Repvblicca, con Atupa y Killus completando el cartel. «Es una de las bandas más atacadas y perseguidas del Estado», recuerda Gerique, en un momento en que corren malos tiempos para la libertad de expresión en España. «Somos guerrilleros, nos gusta complicarnos la vida. Hace ya algunos años recibimos ciertas llamadas al organizar un concierto suyo. Y también con Fermin Muguruza. Es un grupo en plena forma, uno de los más importantes del sello, y se ajusta perfectamente al perfil de la celebración».

En un momento en que el artista con mayores cifras de ventas no alcanza las cinco mil unidades en formato CD, Maldito Records se destaca como el sello más importante de cuantos funcionan en València. «El mercado físico es residual, aunque algunos artistas todavía venden. La clave es ajustar la cantidad de unidades que fabricas, porque las tiendas no se arriesgan a comprar más de la cuenta». Conociendo el terreno que pisan, pueden mantener una estructura de seis personas en València y una más en su sucursal de Iruña, aunque a menudo el sello no obtenga el reconocimiento que merece a nivel local. «Tampoco lo espero. De hecho, mucha gente cree que somos vascos o madrileños. En otros sitios se valora más el volumen de catálogo que tenemos, pero son cosas puntuales, aunque lo cierto es que tampoco es habitual mantener una estructura como la nuestra».

También les distingue una filosofía de trabajo asociada de manera ineludible a su compromiso ideológico y la relación de fidelidad que establecen con los artistas. «Nos gusta el trabajo retroactivo, recuperar el catálogo previo de bandas con las que trabajamos. De Soziedad Alkohólika lo tenemos prácticamente todo, y con Boikot editamos un disco, surgió afinidad y ellos mismos nos propusieron administrar sus grabaciones anteriores. Eso fortalece la relación y permite que el artista tenga toda su obra agrupada».

Asociados a menudo con el rock duro y el punk, han publicado también los últimos discos de La Gossa Sorda y acaban de poner en circulación el debut de Reina Roja. El secreto, de nuevo, es la diversificación. De estilos y de opciones de negocio. ¿El futuro? «Ha sido duro llegar hasta donde estamos, pero más difícil es mantenerse, así que el reto es consolidar lo que hay. Con eso nos conformaríamos. Y si tenemos que crecer, que sea de manera equilibrada».

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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