Quique Montes: «No soy tan ñoño y melódico»

· 21 de febrero, 2018

«Besos» es el segundo álbum de Quique Montes. El alicantino le ha dado un giro a su estilo y ahora sus canciones son más desenfadadas y comerciales.

Empecemos por el principio. ¿Quién es Quique Montes?
Un alicantino de Torrevieja que lleva desde los diecisiete años escribiendo y componiéndole a la vida. Inicié mis estudios de percusión de manera académica pero siempre me ha gustado experimentar, investigar e indagar con la guitarra. Con dieciocho años, ya tenía una maqueta con temas propios y a los diecinueve di mi primer concierto en Alicante. A partir de ahí, todo ha ido fluyendo.

Te lo pregunto a lo bonzo. ¿En qué te diferencias del resto de cantautores?
¡No me quiero meter en lios! Creo que le doy demasiadas vueltas a las cosas y no me conformo con la primera melodía o el primer tono que me sale; yo intento pulir, pulir y pulir. Lo curioso es que creo que gusto más fuera que en España.

Tu primer trabajo fue Cenicienta a la una y el segundo Besos. En este tiempo, ¿en qué crees que has evolucionado?
Creo que no soy tan ñoño y tan melódico como lo era en Cenicienta a la una; las canciones que componen Besos son más arriesgadas, frescas, desenfadadas y por qué no, más comerciales.

Eres cantante, músico, compositor… Un chico tope gama.
Y hago mis pinitos en la narrativa. Tengo mis relatos propios pero ahí estoy más verde. Soy un amante de la literatura. Me gusta mucho Cortázar y García Márquez. Tengo épocas en las que solo escribo, otras en las que canto, otras en las que compongo. Es cuestión del momento.

En Besos nadas entre la melancolía y la esperanza. ¿Es ese tu actual estado de ánimo?
Cuando escribí ese tema digamos que me sentía entre Castelló y València. De las relaciones siempre quedan rescoldos y esa es la melancolía con la que convivo y la que me ayuda a escribir como un desaire o un desasosiego; al mismo tiempo me autoimpongo y tengo la actitud de obligarme a estar bien y afrontar la vida con energía.

¿En qué te inspiras para componer?
Es curioso. Si escuchas de forma global Besos hay temas tan dispares… Se habla de un reencuentro, pero también hago uso de mi archivo y le doy a la fantasía de cómo me gustaría que fueran las cosas aunque sé que no va a pasar pero como es mi canción pues… hago lo que quiero. En Me da igual hablo de afrontar la vida con positivismo y en Vi llegar de cómo hacer frente a la depresión.

¿La inspiración te llega en cualquier momento?, ¿apuntas las ideas?
Es cuando me viene y suele ser cuando más relajado y distraído estoy. La inspiración es espontánea y nada prefabricada. He intentado tener una rutina pero no me ha funcionado.

¿Sientes que la gente presta atención a las letras y se identifica con ellas?
Depende de dónde actúo la reacción es una u otra. En los conciertos, a partir de la quinta canción, el público entra en un modo automático y se deja llevar. En los conciertos se da una gráfica de intensidad y hay que saber cuándo meter las canciones y saber cuándo quieres tocar las que realmente quieres que lleguen al público.

Tienes una voz muy cautivadora.
Esa palabra en concreto no me la habían dicho. Me habían dicho que tengo la voz aterciopelada y con arenilla.

¿Reivindicas el romanticismo?
Sí, pero creo que ha llegado el momento de usar otro idioma, tener más respeto hacia la mujer y cuidar más el vocabulario. Lo difamatorio, hiriente e inapropiado no debería tener lugar en ningún tipo de música.

Con tu primer álbum cruzaste el charco, ¿cómo ocurrió?
Fue curioso. Una noche estaba tan tranquilo en casa y me llegó una solicitud de facebook de amistad de un club de fans de Buenos Aires. Creía que era una broma, pero lo acepté. Al tiempo hablé con ellos y comprobé que era gente real que me había conocido a través de Youtube. Aquí se me conoce poco pero ya he actuado en Argentina, Colombia, Chile, Paraguay y Uruguay.

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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