MARIA ARNAL I MARCEL BAGÉS: «Este país se explica a través de una impunidad que se mantiene en el presente»

· 13 de enero, 2018

Fotografía: Maria Arnal i Marcel Bagés


Texto: Eduardo Guillot

“45 cerebros y 1 corazón”, el primer álbum del dúo catalán, se ha convertido en la revelación de 2017, copando las listas de lo mejor del año. El sábado 13 de enero regresan a València (Teatre El Musical) con todas las entradas vendidas hace tiempo. Maria Arnal responde al teléfono.

 

La primera vez que os vi en directo fue en junio 2016, como teloneros de Gener en el Palau de la Música. En año y medio las cosas han cambiado mucho. ¿Tenéis cierta sensación de vértigo?

Hemos picado mucha piedra. Tanto Marcel y yo como todo el pequeño equipo que tenemos hemos estado dedicados a esto en exclusiva. Hemos ido creciendo. Todo ha sido muy rápido, pero tan progresivo que no sabemos valorarlo desde fuera. Desde dentro es tan sorprendente como orgánico. No quisiera parecer pedante, porque somos conscientes de lo raro que es que ocurra esto y del privilegio y la suerte que supone, por eso tenemos muchas ganas de disfrutarlo, porque sabemos que es efímero.

 

¿Esperabais aparecer en tantas listas del año y en puestos tan altos?

Eso ha sido muy fuerte, porque se han editado discos mucho más mediáticos. El nuestro ha funcionado por el boca-oreja, no tenemos apoyo multinacional, nuestras herramientas son muy pequeñas, y no imaginábamos para nada que íbamos a tener estos resultados. Sabemos que “Tú que vienes a rondarme” es una canción que nos ha abierto muchas puertas, fue un salto importante por tratarse de una composición propia. Ha sido un proceso muy bonito, hemos confiado en nuestra intuición y nos ha acercado a mucha gente que no conocía el proyecto o podía tener un prejuicio a priori. Pero que nos escojan como mejor álbum del año son palabras mayores, y más viniendo de donde venimos, porque hemos hecho un trabajo sin tener la cabeza en diseñar un producto predeterminado. No pensamos que pudiera funcionar tan bien, porque el disco no propone un discurso fácil. Estamos sorprendidos y orgullosos.

 

Esa canción se ha convertido en vuestro buque insignia, aunque combináis catalán y castellano.

Fue algo natural. Me salió escribirla en castellano. Mis abuelos eran de Extremadura y Murcia, mis tías-abuelas son de Almería, es mi lengua también. Siempre las hemos combinado, pero tenía claro, por ejemplo, que “45 cerebros y 1 corazón” sería en castellano, porque ayudaba a entender el concepto del disco y era muy potente.

 

En el disco habéis recuperado temas de los EP’s anteriores. ¿Por qué?

Sí, hemos regrabado algunos. Lo teníamos claro desde el principio, porque a pesar de que los EP’s tuvieron una acogida mucho mayor de la que esperábamos, igualmente no dejaron de circular en un entorno reducido. Con el álbum teníamos la expectativa de ir hacia otro lugar y crecer en público, por eso partimos de la base de recuperar algún tema y regrabarlo, para que el sonido fuera uniforme.

 

El disco es una reivindicación de la memoria, y no solo en el plano musical, ya que el título hace referencia a una fosa con víctimas del franquismo encontrada en un pueblo de Burgos.

Para nosotros era muy importante hacer esa reivindicación, pero sin situarla en el pasado. Esa exhumación es reciente, forma parte del presente. No se trata de recuperar, es algo que forma parte de nosotros. Miras o no miras. Y si miras, ¿qué pasa? Pues que este país se explica a través de una impunidad que se mantiene en el presente, y los 45 cebreros y 1 corazón son una metáfora abrumadora. No es una historia de nuestros abuelos, es nuestra. Y esa es la perspectiva desde la que trabajamos en la música, sin teñirla de nostalgia, romanticismo o la antigua idea de la canción protesta.

 

Tu voz tiene mucho protagonismo, pero sin la guitarra de Marcel las canciones no serían las mismas. ¿Estás de acuerdo?

Siempre ha habido una reivindicación del espacio compartido. Nuestro proceso de trabajo es muy simbiótico, yo he aprendido a cantar en los últimos años, antes no me dedicaba a esto, y eso ha sido posible gracias a Marcel, a su confianza en mí. He aprendido muchísimo de él. Las canciones son de los dos y han nacido de nuestra vida juntos.

 

Da la sensación de que la producción de David Soler ha jugado un papel clave en la confección del disco. ¿Es así?

Estamos muy orgullosos de la producción que hicimos con él y con Ángel Medina, nuestro técnico de directo, porque ellos supieron llevarnos hasta donde no llegábamos, pero sin marcarnos pautas. Las canciones estaban prácticamente hechas, pero necesitábamos entender cómo las podíamos grabar. “Desmemoria”, por ejemplo, prácticamente la hicieron ellos. Yo tenía la letra, canté varias cosas y luego entre los dos elaboraron la composición a nuestro gusto. David grabó algunas guitarras y ayudó mucho a Marcel, nos ha sabido acompañar de la manera que necesitábamos.

 

La participación del estadounidense Filastine es la guinda del pastel. ¿Cómo surgió?

Hicimos un stage de dos semanas. Él tiene un pequeño estudio en su casa y la idea inicial era que hiciera bases para la mayoría de las canciones, pero terminamos descartando algunas porque para un proceso así hace falta mas tiempo, y no lo teníamos. Los temas nuevos recibieron mejor sus aportaciones, pero otras no acabaron de convencernos.

 

¿Habéis pensado en ampliar la banda a nivel escénico?

Al principio hicimos algunos experimentos, tocando con sintetizador y batería. Salió bien, pero en realidad funcionamos perfectamente como dúo. Cuando hacemos algún directo especial viene también David Soler con su guitarra, y al ser un trío Marcel puede hacer más cosas y el sonido es más envolvente. Igual nos lo planteamos de cara al próximo disco.

 

Tú empezaste escuchando las grabaciones de campo de Alan Lomax, ¿no?

Así es como me formé. Descubrí su archivo, me puse a escucharlo y a aprender las canciones. Pensaba que era gente común que cantaba de puta madre, pero no eran artistas. Me sentí muy identificada con eso. A partir de ahí, hice un repertorio, que fue el primero que canté con Marcel, en el que tomaba esas canciones y les añadía letra. De ahí salió el primer EP.

 

¿Cómo hacéis la selección las canciones? Me ha llamado la atención que hayáis incluido “Canción total”, de Las Víctimas Civiles.

Nunca pensamos en que vamos a hacer un disco, sino que buscamos qué es lo que queremos decir. Eso hace que dé igual de dónde vengan las canciones. Funciona porque se quiere decir algo concreto. Y si te lo crees, que es mi caso, resulta mucho más fácil de comunicar. En el caso de Las Víctimas Civiles, Héctor Arnau es íntimo amigo de Marc Sempere, que fue quien propició que Marcel y yo empezáramos a tocar juntos, porque estaba haciendo una película sobre el ball del vetlatori y necesitaba una canción para los créditos. Yo estaba trabajando en la comunicación de la película, pero me propuso conocer a Marcel y animarme. Héctor ha estado muy presente estos años, ellos y nosotros sacamos las maquetas a la vez. Preparando un concierto íbamos cortos de temas, la canción me encantaba y le pedí hacer una versión. Al final la grabamos.

 

No es vuestra única conexión valenciana. En aquel concierto con Gener, tú llevabas una camiseta de Orxata Sound System.

También soy íntima amiga de Carles Biano. De hecho, en Barcelona llegamos a vivir en el mismo piso, y esa coincidencia hizo que conociera a Marc Sempere en el concierto de fin de gira de Orxata. Es un grupo de gente que hace cosas y he aprendido mucho a su lado. “Tu saps”, la última canción del disco, la escribió Marc con un grupo anterior que se llamaba Ix, donde ya estaba la gente de Arthur Caravan, que es la que acompaña a Héctor en Las Víctimas Civiles. Son muchas coincidencias.

 

Además, en el disco hay una versión de Ovidi Montllor y una adaptación de Vicent Andrés Estelles. Y en un EP anterior había un cant de batre. A diferencia de lo que sucede al revés, Cataluña no suele mirar hacia el País Valenciano, o lo hace con condescendencia. Vosotros no.

Totalmente. Ese camino al contrario se produce muy pocas veces, y en nuestro caso no es una reivindicación, sino que tiene que ver con la relación de amistad o afectiva con un grupo de gente. Y es curioso, porque los conciertos en València son casi más bestias que en Barcelona. La respuesta de la gente es increíble, se saben de memoria las canciones.

 

Hace poco, en un concierto hicisteis una versión de “This is Love” con Mishima. ¿Es PJ Harvey una referencia para ti?

Hemos escuchado mucho “Let England Shake”. Queríamos reproducir un juego que ella hace en una canción en la que usa un sample de una grabación de campo. Era una referencia muy específica para un tema que al final no entró en el disco. Ella es un modelo por el nivel de energía que tiene en el escenario, y me encanta como escribe. Patti Smith, PJ Harvey y Björk son grandes referencias, soy muy esponja con ellas.

 

¿También Arca?

Ha sido una referencia brutal para el disco. Una de las canciones de su último LP, “Sin rumbo”, fue la primera que compartimos con David Soler para trabajar el sonido y mostrarle qué cosas nos interesaban. Arca ha escuchado “Tú que vienes a rondarme” y le encantó, dijo que era una canción telúrica. Estas cosas pasan… Y otra cosa muy importante fue ver en directo a Kate Tempest, sobre todo en el momento de escribir la canción “45 cerebros y 1 corazón”.

 

¿Hay ya planes para el próximo disco?

Solo han pasado nueve meses, y ha ido tan bien la gira, que vamos a prolongarla hasta el verano y a cambiar un poco el directo, pero ya estamos con la energía, las ganas y la concentración. En los momentos que no estamos de bolo, nos ponemos a trabajar en los ensayos las canciones para el nuevo álbum, lo que pasa es que vamos poco a poco, primero terminaremos la gira, descansaremos y luego nos pondremos a ensayar a tope para poder sacar el disco, estudiar, aprender cosas. No repetirnos, porque no tiene ningún sentido.

Eduardo Guillot

Periodista cultural


Te puede interesar...