AMBROS CHAPEL: «Nunca cerramos las puertas a nada creativo»

· 6 de enero, 2018

Fotografía: Ambros Chapel © Raquel Norte/BHYF


Texto: Eduardo Guillot

El cuarteto valenciano, caracterizado por su sonido elegante y oscuro, publica “Portraits”, el cuarto trabajo de larga duración en una trayectoria que, a lo largo de más de una década, han jalonado con su participación en diversos recopilatorios homenaje a bandas como The Cure o The Church.

En 1956, cuando rodó la segunda versión de “El hombre que sabía demasiado”, Alfred Hitchcock introdujo una pista falsa en la película. Las pesquisas del personaje interpretado por James Stewart le conducían hasta Ambrose Chapel, un taxidermista que podía jugar un papel clave en la trama. Sin embargo, Ambrose Chapel no era una persona, sino un lugar, una capilla. Cinco décadas después, en València, Pablo Casero (voz y guitarra), Alfred Sanchis (bajo), Óscar Vadillo (guitarra) y José Rodríguez (batería) modificaban ligeramente el nombre para bautizar un grupo que, desde entonces, ha participado en diversos recopilatorios homenaje y ha editado cuatro álbumes.

Tras más de diez años en activo, ¿qué balance hacéis del camino recorrido hasta ahora?
Normalmente no solemos mirar hacia atrás, tendemos a tener la vista puesta en el futuro, pero si pensamos en estos diez años, creemos que el balance sería muy positivo. Cuando empezamos con el proyecto, no nos imaginábamos que llegaríamos a editar cuatro discos con total libertad creativa, hacer cerca de doscientos conciertos y seguir todavía con la inquietud musical del principio. Ha sido muy difícil mantener el grupo sin apoyo externo, pero lo hemos conseguido a base de luchar contra todos los obstáculos que nos han ido surgiendo día a día. Dentro de nuestro contexto particular, creemos que debemos estar orgullosos de lo conseguido hasta ahora.

Os movéis en un terreno muy reconocible, el del pop oscuro de los ochenta. ¿Qué creéis que aportáis al género?
Tal vez una visión diferente. Intentamos involucrar matices no habituales en ese tipo de música. Está claro que las características de algunas de nuestras canciones pueden inducir al oyente a creer que somos netamente oscuros, pero nosotros no lo vemos así. Hay canciones dentro de nuestra discografía que son diferentes a ese pop oscuro del que hablas. En el nuevo disco esta muy patente nuestro alejamiento de los cánones de ése género, mucho más que en los anteriores. Desde el principio hemos establecido, sin pretenderlo, una dicotomía entre la carga melodramática que imprimimos a las canciones y un lado más melódico, más pop, más luminoso. Ese equilibrio hace que sonemos así. A medida que ganamos experiencia sabemos cómo imprimir más carácter a las canciones, y decantarlas por un lado u otro, pero es nuestro sonido natural, nuestro sonido más reconocible. Luego está el uso de las dinámicas, que consideramos importantísimas para trasladar al oyente al sitio donde queremos llevarle y que no suelen utilizarse en ese estilo de música.

Por los recopilatorios en que habéis participado, se citan referentes como The Cure o The Church, pero también veo en vuestro sonido a Bauhaus (guitarras, voz) o a Killing Joke (bajos).
Claro, son grupos de referencia e influencias que están dentro de nuestro subconsciente, y dependiendo de lo que necesite una canción, salen a flote. Pero hay otras más evidentes: David Bowie, The Doors, más actuales como Starflyer 59… A la hora de componer solemos fijarnos en lo que la canción necesita para brillar y salir adelante. No nos preocupamos de las influencias. Si nos emociona, trabajamos en ella aportando lo que creamos conveniente de nuestro bagaje musical individual, pero hace tiempo que no nos fijamos más que en nosotros e intentamos desarrollar y evolucionar a partir de lo que hemos hecho anteriormente.

Un tema se llama “Glassvegas”. ¿Es un guiño al grupo escocés Glasvegas?
En cierto modo. Cuando una canción está en fase primigenia le solemos dar un nombre provisional que permite que nos acordemos de ella a la hora de tocarla. En un principio, algunos matices nos recordaban a ese grupo y por eso le pusimos ese nombre. Al final decidimos dejarlo, aunque la canción no tiene que ver con su estilo, pero le añadimos una s más porque nos gustaba cómo quedaba la palabra cristal junto a Vegas.

La canción “Déjà vu” contiene un sample de Philip K. Dick. ¿Os identificáis con su discurso distópico?
Claro. Junto al de otros autores como George Orwell, Aldous Huxley, Richard Matheson o Ray Bradbury. Si lees los relatos de Dick te das cuenta de que era un visionario, capaz de intuir en lo que la sociedad se convertiría. Parafraseando lo que otro autor decía de él: «Philip K. Dick fue uno de los primeros en hablar de la incomodidad ante un futuro que parece que ha escapado a nuestro control y de una realidad que parece arrollarnos». Nos sentimos muy identificados con esa visión del futuro y de la sociedad alienante en la que vivimos. Para Déjà vu queríamos una introducción acorde con la canción y pensamos que esa parte del discurso de Dick sería perfecta.

Otra se titula “Beirut”. ¿Sois una banda comprometida?
Siempre. Aunque el título de la canción es más conceptual, no literal. No habla de la ciudad, sino de un estado de ánimo, más abstracto, pero podría aplicarse perfectamente a lo que se está viviendo allí. Somos muy comprometidos y estamos muy concienciados con respecto al contexto en el que vivimos, ya sea político, social o económico. Intentamos aportar todo lo que podamos en resolver y ayudar cuando se nos necesita. Está claro que no somos un grupo con un mensaje político en nuestras letras, porque enfocamos el grupo de otra manera, pero desde el principio hemos colaborado en eventos comprometidos con distintas causas que creemos importantes.

Grabasteis “Adictos a la lujuria” en un tributo a Parálisis Permanente. ¿Habéis intentado hacer más canciones en castellano? ¿No os abriría más puertas?
En España y en Sudamérica, sin duda. Lo de Parálisis Permanente lo hicimos para demostrarnos a nosotros mismos que podíamos hacer un tema en castellano y aportar algo diferente. Y disfrutamos mucho haciéndolo. Era un reto saber si nos encontraríamos cómodos, sobre todo Pablo, y fue genial. Pero nunca cerramos las puertas a nada creativo. Tal vez pasarse al castellano, igual que han hecho otras bandas, sea el revulsivo comercial que le falta al grupo para llegar a más gente. Expresarnos en inglés no es una postura que hayamos adoptado, es algo que hemos asimilado dentro de nuestra educación musical temprana, natural a la hora de concebir nuestra música.

Habéis editado con sellos distintos en vinilo y CD. ¿Por qué? ¿Qué ventajas y desventajas tiene?
El vinilo lo edita el sello Harmony Records, de Víctor Carbone, y la versión CD y digital está a cargo de Flor y Nata Records. Editar nuevamente en vinilo es porque nos funcionó muy bien con el disco anterior, y el formato nos gusta. Se pudo distribuir en España y en Europa, ampliando nuestra proyección comercial. La idea del CD surgió porque en muchos conciertos de la anterior gira nos preguntaban por ello, y creímos conveniente editar este disco en ambos formatos para llegar a más oyentes. Mientras grabábamos el álbum, Flor y Nata Records se interesó por la edición, hablamos, y una llegamos a un acuerdo, se encargó de editarlo y distribuirlo. Con las dos ediciones cubrimos más mercado y es genial contar con el apoyo de un sello como Flor y Nata para la distribución, el disco está a la venta en todos lados. Es un privilegio que podamos editar nuestro disco y que todo el mundo pueda acceder a él.

Vais por libre en la escena local. ¿Estáis cómodos así?
La verdad es que sí, aunque no es premeditado, pensamos que esa apreciación puede ser consecuencia del tiempo. Somos de los pocos grupos que todavía se mantiene en activo de aquella oleada de bandas que surgió a mediados del año 2000. Éramos parte de esa escena efervescente, pero tras desaparecer muchas de ellas, nos quedamos solos. Ahora hay otra escena, otros grupos. Muchas novedades. Somos un grupo veterano, centrado en su proyecto y que no se expone demasiado socialmente salvo en el aspecto musical. Hasta que lo has dicho no éramos conscientes de que dábamos la sensación de ir por libre. Tenemos nuestros propios parámetros a la hora de llevar el grupo y esa independencia puede llevar a la conclusión de que vas a tu bola.

¿Cuál es el plan de gira? Fuera de los festivales, quedan las salas, cada vez más complicadas. ¿Tenéis intención de hacer muchas fechas?
La gira comienza el 11 de enero en la Fnac de València. A partir de ahí, Madrid, Barcelona, Alicante y otras ciudades más que están por confirmar. Queremos llevar el disco a todos los sitios posibles y Hop Music, nuestra agencia, se va a encargar de ello. Es cierto que las salas no están tan abiertas como antes a propuestas como la nuestra, van a lo seguro, pero todavía podemos plantear una gira nacional digna para dar a conocer el nuevo disco. También trabajaremos duro para poder mostrar este año nuestro directo en algún festival importante.

Eduardo Guillot

Periodista cultural


Te puede interesar...