Josele Santiago: «Necesitaba salir de mi zona de confort»

· 16 de diciembre, 2017

Fotografía: Josele Santiago © Alex Rademakers


Texto: Eduardo Guillot

Fiel a su voluntad de continuar explorando nuevos territorios en cada uno de sus trabajos en solitario, el veterano líder de Los Enemigos visita València para presentar en directo el reciente “Transilvania”, quinto álbum de una trayectoria impecable que le ha consolidado como uno de los cantautores eléctricos más personales de la escena española actual. Con Raül Fernández “Refree” en la sala de mandos y Xarim Aresté al frente de los músicos que le acompañan, el madrileño viaja a un espacio simbólico donde sus nuevas canciones, viñetas cotidianas cargadas de retranca, han encontrado el lugar ideal para quedarse.

 

El regreso de Los Enemigos ha funcionado bien, pero me gustaría saber si trabajar con el grupo supone un corsé a nivel sonoro. Dicho de otro modo, si te sientes más libre cuando grabas en solitario.

Son dinámicas muy distintas, y por suerte me encuentro a gusto en ambas. Quizás el sonido de Los Enemigos sea más previsible para mí, porque aunque somos una banda capaz de ofrecer bastantes caras distintas, nos conocemos muy bien y más o menos sé por dónde van a tirar mis compañeros. En cualquier caso, como autor de la mayoría de las canciones, tengo la última palabra en cuanto a los arreglos y la producción de las mismas, al igual que Fino [Oyonarte, bajista] la tiene en las suyas. Pero en mi carrera en solitario disfruto de más libertad, claro. Para empezar, yo elijo a los músicos con los que quiero trabajar en cada disco en función de lo que piense que me piden las canciones.

 

Tras tres discos con Pablo Novoa, has escogido a Raül Refree como productor. ¿A qué se debe el cambio?

Con Raül tenía apalabrado hacer algo juntos desde que nos conocimos, hace más de 10 años. Ahora que somos conciudadanos, estaba claro que había llegado el momento. Esa libertad de la que hablábamos antes está ahí para usarla y, más allá de que me apeteciera o no cambiar de registro, que me apetecía, creo que las nuevas canciones lo estaban pidiendo a gritos. Son ellas las que mandan, siempre.

 

Es un productor muy peculiar. ¿Cómo ha sido el trabajo con él?

Ha sido una grabación muy intensa, pero también muy divertida, distendida y agradable. Ha sido muy generoso con su tiempo y hemos podido experimentar, jugar y trabajar con muchas texturas. La idea de juntar a Raül con la banda de Xarím Aresté pareció sorprender a muchos, sobre todo en la escena barcelonesa, donde se les supone en las antípodas a un nivel estético. Pero nosotros, ante todo, somos músicos y mi intuición me decía que la cosa iba a funcionar de cojones. No se equivocaba, hemos sido un gran equipo de trabajo.

 

Habías coincidido con Aresté en alguna gira acústica. ¿Grabar con él era una cuenta pendiente?

Cuando colaboré con Very Pomelo, su anterior banda, conectamos enseguida. Tanto es así que le propuse acompañarme en mi vertiente folk y hemos rulado bastante en formato de dúo acústico. Es uno de los artistas más interesantes que conozco. Compone unas canciones maravillosas y es un guitarrista estratosférico, muy valiente e imaginativo. Era de cajón que estuviera en Transilvania. Y de paso, que se trajera a su espléndida banda. Es como un hermano para mí.

 

Una parte del repertorio ya había sido testado en vivo. ¿Te sirve eso de cara a la fase de grabación? ¿O dejas margen a lo que pueda suceder en el estudio?

Nunca me ha gustado la idea de testar las canciones en directo, a mi modo de ver se introducen elementos que no hacen más que enturbiar el proceso natural creativo. En esta ocasión he ofrecido alguna antes de que se publicase el disco, pero no de que se grabara. Justo una semana después de terminar las mezclas, sufrí una lesión de cervicales que me tuvo fuera de juego tres meses largos y hubo que posponer su salida hasta después del verano. Ya no podía más, necesitaba que “El bosque” o “Un guardia civil” vieran la luz. Estaba ya que me las tocaba encima.

 

También cambia el modo de poner el disco en la calle, esta vez a través de Alkilo y Altafonte. ¿No te apetecía repetir con El Volcán?

Los Enemigos resucitamos el sello Alkilo para “Vida inteligente”, y lo distribuyó Altafonte. La experiencia funcionó muy bien, así que por qué no repetir. Los chicos de Altafonte, además, se ofrecieron a encargarse también de la edición en esta ocasión, así que miel sobre hojuelas.

 

Lo que no cambia es tu mirada desencantada, con frases como “Moriré de ganas de morir”. Tú has resurgido en más de una ocasión a nivel artístico. ¿No encuentras motivos para el optimismo?

Ese verso es de “Déjame sufrir”, una canción muy sarcástica. Fuera de contexto parece tremenda, pero en realidad es parte de una caricatura. Bastante cruel, pero caricatura al fin y al cabo. A veces tengo un sentido del humor muy negro. La influencia de Randy Newman es grande en esta canción.

 

Es habitual en tus discos en solitario, pero este es uno de los más eclécticos. ¿Estás de acuerdo?

Necesitaba salir de mi zona de confort. Lo he hablado mucho con Xarím y también es tema recurrente en mis conversaciones veraniegas con Nacho Mastretta, cuando nos ponemos filosóficos al atardecer. Huir de los estilos, no pensar en ellos a la hora de escribir canciones, ha sido uno de mis objetivos como compositor estos últimos años y pensé que iba siendo hora de trasladar esta filosofía al estudio de grabación. La decisión de trabajar con Raül, que es un músico muy abierto, tiene que ver también con esta idea.

 

Creo que al inicio de tu carrera solista buscabas separarte al máximo del sonido rock de Los Enemigos, pero poco a poco te has ido reconciliando con la electricidad del rock’n’roll. ¿Cómo lo ves tú?

Tenía la impresión de que mis canciones se ahogaban en los últimos directos con Los Enemigos y me obsesioné con la idea de dejarlas respirar. Por eso grabé mis primeros dos discos en riguroso directo y casi exclusivamente con instrumentos acústicos. En “Loco encontrao” (2008) me reconcilio con la electricidad y a día de hoy continúo sin hacerle ascos, lo que no quita para que siga investigando en mi vertiente folk, en la que la verdad es que cada vez me encuentro más a gusto.

 

¿Hay planes para grabar de nuevo con Los Enemigos?

Claro que sí, ya estoy escribiendo material nuevo y me consta que Fino también anda en ello. Todavía no me creo que hayamos sido capaces de aparcar nuestras diferencias para recuperar una energía y unas canciones que parecían perdidas para siempre. Cuando vamos por ahí los cuatro en la furgoneta, me tengo que pellizcar de vez en cuando, para comprobar que no se trata de un sueño.

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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