Paco Roca & Seguridad Social. Música y cómic en el cruce de caminos

· 9 de diciembre, 2017

Fotografía: Paco Roca y José Manuel Casañ © Domingo J. Casas


Texto: Eduardo Guillot

“La encrucijada” es un cómic-disco editado por Astiberri que reúne a los dos veteranos artistas valencianos en una apasionante aventura, donde se pone al descubierto el proceso creativo de ambos y se abordan las múltiples conexiones entre la música y la historieta, al tiempo que supone un resumen de la trayectoria biográfica de cada uno de los implicados.

Hablan por los codos. Uno empieza la frase y el otro la termina. Se les nota a gusto, como niños con zapatos nuevos, satisfechos de un proyecto que, de partida, entrañaba riesgos para ambos. Pero el cómic-CD “La encrucijada” se salda con victoria. Es un paso más en la carrera de un Paco Roca que parece poseer una varita mágica para convertir en oro todo lo que dibuja y supone un saludable e inesperado ejercicio de transformismo musical por parte de José Manuel Casañ, cuya trayectoria al frente de Seguridad Social se convierte en la columna vertebral de un cómic en el que no solo se ilustran once canciones, sino que se convierte en una narración de no ficción que explica el proceso creativo de ambos. «No era lo que estaba previsto», confiesa Casañ, porque la idea inicial era que Roca ilustrara un repertorio basado en los géneros musicales que forman el árbol genealógico de Seguridad Social. «Pero uno de los objetivos era también que Paco entendiera el proceso de creación de una canción y cómo es el mundo de la música». Una cosa llevó a la otra, «y llegó un momento en que nos planteamos que los relatos de las canciones funcionaban por sí solos, pero también podía ser interesante dar forma a cuestiones que surgían en nuestras conversaciones», añade Roca, «como los altos y bajos que tiene un grupo de larga duración, porque todo proyecto tan longevo tiene episodios de travesía del desierto».

Y ahí entró, por ejemplo, un tema como las relaciones de ambos, dibujante y músico, con la industria cultural. Y surgen en la charla los contratos, los derechos de autor o los tiras y aflojas con sellos y editoriales, que abordan con una honestidad digna de aplauso. «Era natural introducirlo», argumenta Roca. «El tema principal del proyecto es, por un lado, la necesidad vital de crear, que está por encima de las condiciones y el entorno, y esa búsqueda personal y de crecimiento profesional; y, por otro, cómo encaja eso dentro de lo que significa ganarse la vida, que es el objetivo. Al meterte dentro de una industria todo se convierte en un producto, y tienes que encajar y poner en una balanza lo que necesitas para vivir y lo que necesitas para ser feliz». Y Casañ añade: «Muchas veces, ni siquiera eres dueño de tus ideas, y eso puede derivar en crisis que te condicionan si no tienes una mentalidad fuerte». Los dos están convencidos de que entrar en esos temas era necesario, pero también había que dar el paso con coherencia. «No hubiéramos podido hacerlo así cuando empezamos nuestras respectivas trayectorias profesionales», admite el líder de Seguridad Social. «En primer lugar, porque no conocíamos el tema de mismo modo, pero además porque seguramente nos produciría más miedo dar ese paso. Hoy día se puede explicar cómo funcionaban los acuerdos económicos entre grupos, sellos y grandes emisoras porque tenemos una carrera y no dependemos de esos medios. Quizá el grupo no cuenta ahora con la misma presencia en los medios, pero posee una carrera sólida que me permite decir lo que me dé la gana». Roca está de acuerdo: «Música y cómic se miran aquí a los ojos con la misma libertad y se sitúan al mismo nivel. Es un libro que hubiese sido imposible cuando José Manuel estaba en Warner y vendía muchísimos discos».

Uno y otro han tenido que superar los interrogantes que planteaba un producto que no encajaba ni en editoriales ni en sellos discográficos al uso, y que suponía, entre otras cosas, que se adaptaran a moldes preconcebidos. Roca, al adoptar diferentes estilos de dibujo para ilustrar las canciones. Casañ, al componerlas según patrones genéricos clásicos. «Creo que para José Manuel ha sido un proceso de deconstrucción de Seguridad Social, de aislar la mezcla y dejar las cosas en estado puro», razona el dibujante. «En mi caso ha sido muy interesante, porque nunca tienes oportunidad de hacer algo así, ya que siempre estás en busca de tu propio estilo». Casañ, por su parte, admite que ha sido muy cómodo «mirar hacia el pasado sin la presión de tener que hacer algo nuevo. Hemos optado por respetar la instrumentación original de cada estilo abordado, al estilo de la banda sonora que hizo T-Bone Burnett para la película “O Brother!”, de los hermanos Coen, donde demuestra que se puede respetar la tradición sonando moderno». También le ha permitido utilizar a los músicos más adecuados para cada canción, y el listado de participantes en la grabación incluye al trío rockabilly valenciano Cat Club o a las cantantes Monty Peiró (Gran Quivira) y María Briones (Reina Roja).

El último vértice de “La encrucijada” es su evidente carácter biográfico. «Fue un golpe de timón de Paco: Convertirme en personaje», confiesa Casañ. «Yo me he escondido siempre detrás de la comodidad que da el nombre de Seguridad Social, sin ser una figura mediática, tanto por pudor como por comodidad, pero en ese sentido Paco me ha hecho un homenaje que no esperaba». El dibujante, por su parte, también se ha expuesto más que de costumbre. «Hasta ahora, había disfrazado los componentes autobiográficos. En la serie ‘Un hombre en pijama’ creaba un personaje y el humor marcaba una distancia, pero nunca he estado tan desnudo como en La encrucijada, donde no hay filtros porque debía ser auténtico, real. Es mi cómic con menos lenguaje cinematográfico, sin planos/contraplanos; las conversaciones son en plano fijo, sin recursos de ficción». Esas conversaciones las reproducirán ahora de cara al público en una gira conjunta por teatros y auditorios, en la que desean contar con la participación activa del público, y que, a la vista de la complicidad que han desarrollado, promete mucho.

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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