Pasión Vega: «Me dejo enamorar por la canción y sentirla»

· 21 de noviembre, 2017

Fotografía: Fernando Doral


Si el Diablo es más sabio por su edad y los vinos ganan fama con el tiempo, con el paso de los años, las personas ganan en valor, en sabiduría y sobre todo en pureza. Pasión Vega se muestra en 40 Quilates en estado puro.

 

Joan Manuel Serrat es su cantante preferido, su canción Lucía y su disco predilecto Mediterráneo. Pasión Vega irradia felicidad. Los cuarenta, bromea, le están sentando «muy bien». La madrileña celebra con 40 Quilates sus 25 años de carrera. «Estoy más viva que nunca», afirma. Pasión regresa con catorce canciones interpretadas en primera persona. Temas en los que desnuda su alma y confecciona un sonoro y literario mapa de sus sentimientos y momentos vividos. El álbum, el octavo de su carrera, es una propuesta ecléctica y elegante.

¿Por qué 40 Quilates?
En principio porque hay una canción que se llama 40 Quilates. Pero también porque es un título que sugiere esplendor. Estoy en el esplendor de los cuarenta [ríe]. El momento personal que estoy viviendo es muy bonito, te diría que de brillo personal. La verdad es que me encuentro bien conmigo, con la profesión y con la persona con la que estoy y creo que todo eso se refleja en este disco. También con la portada que es pura, transparente y luminosa.

¿Es el disco puro, transparente y luminoso?
Así es. Es un disco en el que canto muchos momentos personales, experiencias y donde hablo de mi forma de entender la vida, del amor y de cosas que me pasan a diario. También de ver cómo pasa el tiempo y de lo importante que es para mí cantar, la música y el sentido del amor. Todo está ahí reflejado a través de estos catorce temas.

¿En este álbum le das un nuevo giro a tu carrera?
Es una renovación ya que en una carrera debe haber una continuidad ya que uno no puede levantarse y, de un día para otro, cambiar. Lo que sí que he tenido es tiempo para hacer este disco y cocinarlo a fuego lento. Estos tiempos me han permitido ir mejorándolo poco a poco e ir dándole a cada tema su mejor versión. Todos vamos evolucionando y mejorando, como los buenos vinos. Lo que mantengo intacto son las ganas de dar y compartir. 40 Quilates es continuista porque soy lo que he vivido.

Tres años han pasado desde su último disco, ¿es por una decisión personal?
El proceso ha sido lento. Hemos ido buscando los músicos y las mejores canciones y eso lleva su tiempo. No se trata de levantar el teléfono y pedir que te escriban una canción, sino de participar. A veces es el azar quien te pone a una persona en el camino, hablas con ella…; otra veces no es sencillo.

¿En base a qué hace la selección de canciones?
Por flechazo. Es como el amor, lo ves y dices ‘me he enamorao, pa mí’. No pienso en si tienen que ver conmigo o no. Me dejo enamorar por la canción y sentirla. Es verdad que muchos autores, tras muchas conversaciones, ya las escriben pensando en mí.

Y cuando se las presentan ¿cómo las hace suyas? ¿modifica letras o les da giros?
Algunas veces cambio cosas porque hay palabras que, por lo que sea, no son cercanas a mí o yo no diría. Eso forma parte del proceso de darle forma a la canción. Fernando Velázquez ha cuidado mucho la producción. Hay canciones que acaban parecidas a cómo las hizo el autor y otras, en su camino, sufren alguna que otra transformación. En este disco he tenido tiempo para trabajar y jugar con ellas. Para este álbum, los músicos, Fernando y yo, nos reunimos en un caserío cerca de Bilbao y allí estuvimos disfrutando de las canciones y dándoles vida propia.

25 años dan para mucho, tanto como para pararse y reflexionar. ¿Qué ve cuando mira hacia atrás? ¿en qué ha cambiado desde Esos detalles?
En muy poco. En lo esencial creo que no he cambiado nada. Sigo siendo la misma mujer que se ilusiona con el trabajo y con las cosas sencillas. Mi aspiración sigue siendo la de ser mejor persona. No soy nada materialista. Quizás, y gracias a Dios, soy un poquito menos inocente porque cuando empecé era inocencia pura.

¿Siente a las nuevas generaciones que se han incorporado a su música?
Sí. Cuando empecé, que cantaba copla, tenía a público mayor y joven. Con el paso del tiempo siento que, por una parte, he conservado al que tenia y que he ido incorporando a gente nueva. Veo a gente que ha involucrado a sus hijos y en los conciertos veo a familias enteras y eso es lo que más me gusta. Creo que hay poco ocio para la gente mayor y me encanta verlos en mis conciertos.

Con su estética rompió moldes porque era, permítamelo, una tonadillera moderna. ¿Le ayudó o perjudicó en sus inicios?
Al principio creo que no me ayudó porque me veían un poco rara. Recuerdo salir del Lope de Vega en Sevilla, donde yo cantaba de forma ortodoxa, y que nadie ponía ningún pero a la actuación pero hablaban del pelo. Yo pensaba ‘tendré que dejarme el pelo largo’. Respecto a lo de tonadillera moderna, creo que todo lo que sea ponerle una etiqueta a algo es limitarlo mucho. Yo he cantado boleros, fado, jazz y muchos otros estilos. Sigo cantando copla porque me encanta pero creo que he encontrado un repertorio diferente que me va más. De todas forma, ésta no me parece una etiqueta negativa.

El día que escuchó el disco ya editado ¿qué sintió?
Los que lo han escuchado dicen que es el mejor disco que he hecho hasta el momento. Creo que es un gran disco y que he hecho un gran trabajo. Está hecho con mucho amor y calidad. Trabajar con Fernando es un premio que yo me llevo de esta vida. Ha sido una maravilla porque es único, no tiene prisa por grabar y no ha estado pensando en la caja registradora. Y en esta vida en la que todos vamos tan corriendo no es fácil trabajar como él trabaja.

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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