ARKANO: «No sigo estrategias»

· 11 de noviembre, 2017

Texto: Eduardo Guillot

El joven rapero alicantino Guillermo Rodríguez publica “Bioluminiscencia”, un primer álbum editado de manera independiente que llega después de que batiera el récord Guinnes de improvisación y se proclamara campeón nacional en la modalidad de Batalla de Gallos con solo quince años. Nach, R de Rumba, El Chojin o El Langui son algunos de los veteranos que le dan la alternativa en el disco, que se edita un año después de la aparición de “Asalto al vacío”, su debut literario.

 

¿Cómo has afrontado la grabación de tu primer disco?

Es una labor complicada, porque estos últimos años la gente se ha acostumbrado a mi papel como freestyler, improvisador, y sentía que recaía cierta presión en mí, porque me decían que si improvisando resolvía las rimas tan bien, escribiendo sería un máquina. Decidí liberarme de ansiedades y hacerlo lo mejor que pude. Estoy muy contento con el resultado. Es un proceso que viene de años atrás, porque he tenido bastantes cosas que hacer, muchísimos proyectos, y el trabajo ha ido llegando de forma intermitente. Por fin ya lo tenemos entre las manos.

 

Es un debut tardío, dado el tiempo que llevas en el rap.

Había grabado cinco maquetas previamente, desde 2009, lo que pasa es que no han tenido tanta relevancia como mi papel dentro de la improvisación. Es algo que tenía pendiente, sacar un disco a nivel profesional. Lo bonito de mi carrera es que no sigo ningún tipo de estrategia. Hago lo que me apetece en cada momento y ahora quería sentarme, terminar de juntar ideas y dar forma al disco.

 

Debutas con Rosevil, un sello independiente. ¿Era la mejor opción?

Respeto mucho a quien saca sus trabajos con discográficas como Sony, Warner o Universal, no me parece una mala opción, pero para este disco no quería hacerlo así. No es que rechace a las multinacionales, pero prefería tener el control absoluto de todo el contenido, y Rosevil me ofrecía poder gestionarlo a mi manera, hacer el plan de comunicación como quería… Al fin y al cabo, tener la flexibilidad y el control absoluto de mi obra, que de otra forma no podría haber tenido.

 

¿Recibiste ofertas de sellos más grandes?

No te creas (risas). Hubo conversaciones sobre la mesa, es cierto, pero piensa que aunque sea medianamente conocido no había sacado ningún disco hasta ahora, por lo que no tengo una trayectoria como para que apuesten por mí.

 

¿Y cómo gestionas tus derechos editoriales de autor?

Entre mi agencia de representación y yo tenemos nuestra propia editorial, que gestiona esos derechos. Hemos tenido que sacarnos un master para saber cómo va todo esto, pero nos apetecía tener el control absoluto de todo lo que hacíamos y funcionar por nuestra cuenta. Suena muy típico, pero un disco es como un hijo. No es como vender calcetines, sino algo en lo que he puesto mi vida, porque incluye mis valores y lo que quiero transmitir al mundo.

 

En tu caso, el rap conlleva una mirada crítica y un compromiso ideológico. ¿Se contradice eso con trabajar para multinacionales?

No me gusta ser radical en ese aspecto. De hecho, he trabajado con multinacionales como Red Bull o Vodafone. Lo positivo es que te ayudan a amplificar tu mensaje sin modificarlo ni pervertirlo. Si se puede llegar a ese punto, a comunicar lo que quieras y como quieras, ¿por qué no? Red Bull organizó el récord que batí y eso me ayudó a que me siguieran dos millones de personas por streaming, hubiera treinta mil viéndome en directo en Madrid y pudiera lanzar los mensajes que quise en cada momento, como cuando me puse a hablar del drama de los refugiados o del problema del machismo. No soy radical en este aspecto, no creo que tengamos que quedarnos todos en el parque de nuestro barrio rapeando para nuestros amigos y decir no a las marcas, pero siempre que sea de forma limpia.

 

Pero es un terreno resbaladizo. ¿Cómo se conjuga pronunciarse en contra del machismo y actuar en programas que lo fomentan, como El Hormiguero, o aparecer en First Dates?

Tienes toda la razón del mundo. Te aseguro que no me verás haciendo promoción de este disco en El Hormiguero ni pasando por el programa, a no ser que cambien las cosas radicalmente. Ahora mismo no me apetece. En el caso de First Dates, me ofrecieron la posibilidad de hacerlo, me pareció divertido y repetiría, porque fue muy limpio. Había una chica a la que le gustaba el rap y le hizo ilusión que yo apareciera y la saludara. Lo hice sin cobrar, por pasármelo bien.

 

¿Qué significa conseguir un récord Guinnes de improvisación?

Para empezar, un sueño cumplido. Fue mágico ver a todas las personas que se reunieron allí para darme fuerza y estímulos, y a nivel mediático fue un impulso muy grande, ayudó a dar visibilidad al rap, a normalizar la presencia de los raperos en los medios de comunicación, y me ha ayudado a expandir mi visión de las cosas y lanzar mensajes que creo necesarios a nivel social.

 

¿No hay también mucho circo en esos eventos?

Hay utilización por ambas partes y rollo circense, completamente, pero ahí es cuando hay que ser inteligente. Haciendo el rap que se ha hecho hasta ahora, no vas a salir en un medio generalista, pero si lo transformas en entretenimiento, en algo espectacular y atractivo para el espectador medio, y lanzas el mensaje que quieres, entonces es positivo, teniendo claro que estás ahí por lo que estás. Es una forma inteligente de entrar.

 

En el disco colaboran Nach, R de Rumba, Chojin, Langui, Carlos Jean… ¿Su presencia legitima de alguna manera tu debut?

Sí, ¿por qué no? Están porque los conozco desde hace años. Al Chojin, desde que tenía catorce, y siempre me han tratado muy bien, hemos conectado como personas, les admiro muchísimo y tenemos relación personal. Son las razones principales por las que están. Debutar con esos invitados de lujo es una garantía muy grande, sin duda.

 

En “Con la cabeza alta” dices que si haces rap es porque escuchaste a Nach hace diez años. ¿Eres hijo del hip hop español?

Totalmente. Soy cien por cien rap español. No queda muy bien decirlo dentro de la escena, pero consumo muy poco rap americano.

 

¿Significan algo para ti nombres como Grandmaster Flash, Public Enemy o NWA?

No he llegado a conectar con los artistas americanos. No sé si por diferencias culturales o de idioma, porque no sé inglés y eso es una barrera importante… Lo escucho y, a nivel objetivo, sé que tienen las mejores producciones y los raperos con más técnica, no niego su peso histórico, han hecho grande el rap y la cultura hip hop, les estoy agradecido y tienen toda mi admiración, pero a nivel personal con lo que más he conectado es con el rap hispano.

 

Por las letras, se entiende. ¿Qué nivel de importancia das a los textos respecto a la música?

No establecería una equivalencia a nivel general en el rap, porque depende de cada artista, pero en mi caso el mensaje es muchísimo más importante que la música en sí. Intento que todo esté muy cuidado, pero el peso recae en las letras.

 

Dicho esto, ¿cómo escoges y trabajas con la gente que se encarga de la parte musical de tus temas?

He trabajado con gente de todo el país. Me envían muestras de las producciones musicales que tienen y, si algo me gusta, empezamos a trabajar conjuntamente, yo me pongo a escribir la letra, ellos siguen con la composición y vamos desarrollando el tema juntos hasta llegar al resultado final.

 

¿Es casualidad que Nach y tú seáis alicantinos? Probablemente es la primera vez en la historia de la música popular que dos artistas de la ciudad tienen vuestro nivel de éxito.

He tenido la suerte de criarme en una Alicante lleva de rap, con una escena underground muy potente. Raperos como Jaloner, Bha, Cres, Shyla, Arma Blanca, Jonko… Había muchísima gente haciendo rap, y de muchos estilos. En 2008 o 2009, Alicante era de las ciudades punteras de España en batallas de gallos y freestyle. Nach es un auténtico referente. Yo estoy empezando a emerger, pero todavía me queda mucho.

 

¿Cuál es tu postura respecto al trap?

Me parece injusto generalizar sobre cualquier tema, y no lo es menos hacerlo con un género musical. El trap es muy interesante a nivel musical, trae componentes muy novedosos, pero percibo, en líneas generales, que a nivel temático contiene cosas que no me gustan. He escuchado letras cargadas de machismo, de elitismo extremo, de individualismo… Son cosas que, personalmente, no me atraen. Pero ninguno vamos a jugar a ser policía de la moral ni a poner barreras al arte, como no se las ponemos al humor. Me parece un género que era necesario, que nace fruto de la rebeldía de los jóvenes, como ha pasado toda la vida, y representa el espíritu transgresor de la juventud. A nivel subjetivo no me gusta, porque promueve actitudes tóxicas que generan desigualdad.

 

¿No hay también rap machista y violento?

Por supuesto. Tienes toda la razón del mundo. Las batalla de gallos siguen siendo profundamente machistas y homófobas. Lo digo siempre: Si quiero cambiar el mundo, lo primero que debo hacer es cambiarme a mí mismo, y señalo y denuncio esas actitudes que están dentro de mi cultura, del rap y de las batallas de gallos. Es terrible, absolutamente terrible, y a nivel personal estoy intentando cambiar estas cosas, pero cuando me preguntan por otros géneros tampoco puedo quedarme callado.

 

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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