ANA CURRA: «Si te subes a un escenario, tienes que transmitir. Si no, quédate en tu casa»

· 28 de octubre, 2017

Fotografía: Ana Curra © Cristina del Barco


Texto: Eduardo Guillot

La musa afterpunk madrileña ha regresado a los escenarios para recuperar “El acto”, el único álbum grabado por Parálisis Permanente, la mítica banda que vio truncada su ascendente carrera cuando Eduardo Benavente, su líder, falleció en un accidente de coche. Un rescate que se ha saldado con éxito y ha servido para reactivar la actividad pública de la cantante, que se pasó tres décadas en la sombra, pero permanecía en la memoria de todos aquellos que contribuyeron a que el aura mítica de Parálisis Permanente fuera creciendo hasta hoy. La posterior rehabilitación de Seres Vacíos o de sus grabaciones en solitario propiciaron que finalmente decidiera volver para interpretar en directo el disco con el que entró en la historia. El espectáculo, que ya pasó por València en 2013, vuelve a la ciudad de la mano del ciclo San Miguel Music Explorers On Tour.

Se podría decir que estás viviendo una segunda juventud, ¿no?
Empecé a tocar “El Acto” en directo porque era algo que tenía en la trastienda, un repertorio que nunca había reivindicado y que mucha gente se merecía escuchar, porque no había tenido la oportunidad en su momento. Antes publiqué “Digital 21 vs Ana Curra” (2011), un disco de electrónica y piano con Miguel López Mora (Digital 21), que fue con el que regresé a los escenarios. Pero tenía esta carga que, de alguna manera, es un ajuste de cuentas con mi propia historia. Pensaba hacer un concierto nada más, que se programó en Madrid, pero tuvo muchísima repercusión, la gente quería oírlo en otras partes y al final he recorrido España, he ido a México, Los Ángeles… Ahora continúo como Ana Curra, he revisado el repertorio y canto canciones de Parálisis Permanente, porque son parte fundamental de mi historia, pero también de otras épocas de mi carrera y alguna nueva.

¿Esperabas la respuesta obtenida con “El acto”?
Creo que la gente se ha sorprendido. Parálisis Permanente era un gran grupo, y yo soy bastante perfeccionista. Lo preparé muy bien, ensayé mucho, algo que hoy los grupos no hacen, y creo que conseguimos un directo muy bueno, que se transmitió mediante el boca a boca. La gente sabe reconocer esas cosas. Hoy en día las canciones conservan muchísimo vigor, inmediatez y veracidad, son mensajes cortos que siguen vigentes, y creo que a eso se ha unido que tengo más experiencia escénica. Antes iba en segundo plano, estaba muy cómoda detrás de Eduardo, pero he dado un paso, me he puesto delante, creyéndomelo, con ganas de decir «aquí estoy yo», y no tengo nada que envidiar a muchos grupos actuales, nacionales e internacionales.

De hecho, en directo transmites mucha energía, incluso rabia
La mujer no nace, se hace. Y eso es lo que me ha ocurrido, que he ido madurando. Cuando murió Eduardo y tuve que ponerme en primer plano, no tenía la seguridad necesaria. Como te decía, estaba cómoda detrás, me sentía protegida, aportaba mi parte creativa, pero me limitaba a estar ahí. Con los años, he creído que podía hacerlo bien y he ido adquiriendo seguridad en mí misma. Ya no estoy cohibida. Me horroriza ir a ver a un grupo y encontrarme conque los músicos se miran la punta del zapato sin transmitir nada a la gente que ha ido a verles. Yo soy de una generación a la que le gustaba ver bandas que nos lanzaran mensajes, nos transmitieran ideas de fantasía. Los conciertos de rock son para eso. Si te subes a un escenario, tienes que transmitir. Si no, quédate en tu casa.

¿Hay también algo de justicia poética en este renacimiento musical?
Es una expresión que me gusta, y me halaga que lo digas, pero siempre me he sentido muy querida por el público. Es verdad que, durante unos años, me he mantenido al margen por voluntad propia, pero la gente no me ha olvidado. Cuando debutamos éramos todos muy jovencitos, empezábamos a componer, a subirnos a un escenario y a transmitir una serie de mensajes muy viscerales que, al regresar, he visto que habían calado y han trascendido a varias generaciones. Me reciben muy bien, no solo la crítica, sino también el público. Me congratula, porque el tiempo al final va poniendo a cada uno en su sitio. También es verdad que sigo sin vivir de la música. Me dedico a dar clases de piano. Existe un reconocimiento hacia mi persona y lo que he hecho estos años, pero no es un éxito que se traduzca en dinero. Aunque, como nunca lo he tenido ni lo he buscado, eso me da la libertad de hacer las cosas como quiero. Hubo una época en que Hispavox quiso lanzarme como la Madonna española, pero no era lo que yo quería, no me interesaba, y tomé un camino diferente. No soy ambiciosa, estoy donde he elegido estar, sigo en el underground, con un público de culto, aunque mi personaje haya trascendido un poco más. Pero no busco el reconocimiento masivo.

No todo el mundo aceptó tu rescate de “El acto”. Incluso se cuestionó la elección de los músicos que te acompañaban, entre los que estaban José Battaglio (La Frontera) y Manolo UVI (Commando 9MM).
Eso es inevitable. Eduardo no podía estar, porque murió. A veces somos demasiado puristas y nos cargamos las cosas antes incluso de haberlas visto. De la gente que se ha acercado a ver los conciertos no he recibido críticas de ese tipo. Las canciones también eran mías y tengo todo el derecho de hacerlo. Me he sentido totalmente legitimada. Que luego la gente opina que es un revival, pues que opine. Hoy en día todo el mundo opina. Claro que no es la banda original. Por eso el show se llama “Ana Curra presenta El Acto”, porque era muy consciente de que no es Parálisis Permanente. Jamás lo he llamado así. Ni siquiera en México, donde me lo pedían. Es absurdo. Está hecho con muchísimo respeto y el sonido es más potente que entonces, porque hoy hay equipos de mayor calidad y tocamos mejor.

¿Qué banda llevas actualmente?
Es una mezcla. Está Rafa Balmaseda, que era el bajista de Parálisis Permanente y Seres Vacíos, y también Pilar Román, otra bajista que toca algunos temas nuevos. Además está César Scappa, que enseñó a tocar a Eduardo; Iván Santana, un batería nuevo muy joven, y Berdi, otro guitarrista. Es un grupo remodelado, porque las circunstancias han cambiado. Manolo UVI y José Battaglio ya no están.

¿Y el repertorio? ¿Recuperas temas de Seres Vacíos y de tu carrera en solitario?
El grueso sigue siendo el material de Parálisis Permanente, porque es lo que nos han pedido para el concierto de València, pero normalmente ya no toco solo “El Acto”, ahora incluyo otras canciones en el repertorio.

Dejando al margen el disco con Digital 21, no has grabado material nuevo en treinta años. ¿Tienes planes en ese sentido?
Tengo que encontrar tiempo. Llevo más de dos años trabajando en canciones nuevas, pero no encuentro el momento de meterme en el estudio. Las he empezado a tocar en directo antes de grabarlas, lo que no me importa, porque luego están muy consolidadas, pero es que yo trabajo de lunes a viernes, y con frecuencia me llaman para hacer colaboraciones, que tengo que encajar en los fines de semana, así que entre una cosa y otra… Ahora he grabado con We Are Not Brothers, de Alcoi. También con los sevillanos Narco. Y con Las Munjitas del Fuzz, el grupo de Jorge Explosion. Siempre estoy liada y no encuentro el momento. A ver si me organizo la agenda, es una cuestión de tiempo.

Siempre se ha dicho que habías sido pionera en la incorporación de la mujer al rock español. ¿Te sientes reconocida?
Ahora es cuando empiezo a ver que la gente lo dice y me pone en ese lugar. Antes no. Con el paso del tiempo se revisan las cosas. Creo que hay una coherencia en mi discurso, mi imagen y mi manera de ver las cosas. Ahora me siento mucho más reconocida. Si contextualizas dónde estaba yo, en qué momento histórico y cuál fue mi posicionamiento, que sigo manteniendo treinta años después, es cuando puedes hacer una valoración. Hace falta esa comparativa.

¿De verdad crees que el punk rompió moldes de género? Muchas mujeres se subieron al escenario, pero los hombres eran quienes seguían llevando las riendas del negocio. En su autobiografía, Steve Jones (Sex Pistols) dice que Chrissie Hynde trató de entrar en muchas bandas, pero todas la rechazaban por ser mujer. ¿Se han magnificado en exceso los avances conseguidos en la época?
Se dieron pasos, pero las cosas no cambian de la noche a la mañana. Costaba mucho. Yo misma me posicionaba en segundo plano y solo me he ido reconociendo como igual con el tiempo, porque llevas una carga que te dice que no, que el hombre va por delante, y hasta que te la quitas y te crees que realmente puedes estar en igualdad de condiciones, te cuesta. Quizá Chrissie Hynde lo tenía claro desde el primer momento y se encontró con muchos obstáculos. Porque la verdad es que en el punk la mayoría de grupos estaban formados por chicos. Fue un terreno propicio para que las mujeres saliéramos, porque era un espacio de libertad y de reivindicación de muchas cuestiones marginales, entre las que se encuentra la figura de la mujer. Pero a cada una nos ha costado lo nuestro. Quizá ahora se ha amplificado la cosa y se ve como que desde entonces el problema se ha solucionado, pero no, cada cual tiene su historia y seguimos sin arreglarlo. En el panorama actual es mucho más alto el porcentaje de chicas que antes, pero sigue siendo minoritario. La mujer se lo tiene que creer y luchar por ello.

¿Después de treinta años, han cambiado las cosas en tu relación con el entorno de managers, técnicos y dueños de salas? ¿La industria trata mejor a la mujer ahora?
Ellos siempre han sido más. Nos hemos ido incorporando, pero los hombres ya estaban, así que empezamos a medirnos, a intentar ocupar esos puestos, pero no está equiparado. En cuanto al trato, debo reconocer que, salvo cuatro cantamañanas con los que se ha encontrado alguna vez todo el mundo, que te tratan como un objeto, y a los que he plantado cara inmediatamente, en los circuitos en que me he movido nunca he tenido problemas. ¿Que llegas a una sala y alguien te mira por debajo de la falda para ver si te ve las bragas? Pues claro que me he topado con ese tipo de cosas. A punta pala. Y puedes pasar olímpicamente o pararle los pies. Es algo que sigue estando ahí. Vivimos en una sociedad machista, eso no se cambia de un día para otro. Pero hay que hacerlo sin dar la tabarra ni ser muy pesado, con las actitudes de cada día. Porque veo una corriente un poco extrema de algunos sectores del feminismo que lo pasan todo por un rasero muy fino, y lo único que consiguen es generar reacciones contrarias. Tenemos que ser más inteligentes. El otro día leí que en las fiestas de Torrijos habían prohibido por machistas temas de Loquillo, La Unión, Radio Futura… Me parece absurdo. ¿Empezar a censurar canciones? Por favor… El feminismo ha entrado hasta en Zara y H&M, como pasó con el punk. No nos equivoquemos: esto, ahora mismo, vende, así que conviene no perder el norte. Es una cuestión de estar en el mundo en igualdad de condiciones que tu compañero. Pero con diferencias, porque no somos iguales.

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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