She’s The Fest 2017: Ensayo y error

· 20 de septiembre, 2017

Fotografía: Hinds © Jordan Green


Texto: Eduardo Guillot

La tercera edición del festival «dedicado al talento femenino», que se celebra entre el 21 y el 23 de septiembre, vuelve a presentar novedades con respecto a su predecesora. Las más destacables, la ampliación a tres jornadas y el cambio de ubicación, de Las Naves a La Rambleta. Maria Arnal & Marcel Bagés, Hinds y Christina Rosenvinge son los principales reclamos de un cartel en el que la presencia internacional es meramente testimonial.

El destino de She’s The Fest, por el momento, parece el de ser un festival en permanente fase de transición. Lo fue en su segunda edición, con cambio de patrocinador y fechas, y lo será en la tercera, que amplía el número de días (pese a mostrar un sucinto cartel) y se traslada de Las Naves a La Rambleta. «Cuesta sacar un festival adelante», comenta Isabel Cervera, miembro del equipo de organización. «Hasta la tercera edición es difícil saber si se consolidará o no. Si además es pequeño y está dedicado al talento femenino, todavía es más difícil, ya que no es sencillo encontrar financiación. De momento, apenas tenemos subvención, lo que otorga al capital privado un papel muy importante, aunque en ningún caso define el cartel».

El criterio principal de She’s The Fest se basa en hacer de la presencia femenina la razón de ser del festival. «Estamos tratando de poner el acento en la programación paralela, que ha ido creciendo paulatinamente cada año. El festival no es solo música, sino que buscamos compartir con el público opiniones, ideas, arte o creación». De este modo, algunas charlas y proyecciones se desarrollan en paralelo a los conciertos. En ediciones anteriores, su eco ha sido muy escaso, pero la idea es perseverar. «Es una apuesta. Es cierto que de momento no funciona mucho, pero nos gusta y queremos seguir», asegura.

Es, también, una de las secciones que se mantiene desde el principio en un festival que cambia cada año. Esta vez, por ejemplo, se prolongará tres días, cuando el cartel se podía agrupar fácilmente en dos jornadas, ya que el jueves solo tocan Hinds y el dúo electrónico austriaco Mynth. «La idea era hacer dos días, pero la disponibilidad de las bandas nos ha forzado a tomar la decisión», explica Isabel Cervera, que también aclara los motivos que les han llevado a cambiar de sede. «En Las Naves ya se celebra el TruenoRayo, que está muy próximo en fechas. Hemos hablado con sus organizadoras para colaborar de algún modo, pero de momento no se ha concretado nada. En todo caso, cuantas más cosas se programen, mejor para todos. Son dos festivales compatibles, de línea similar, pero cada uno con su propio estilo. Por otro lado, el Espai Mutant de Las Naves sigue sin estar disponible, y es un espacio que necesitábamos. Esa fue la razón principal para trasladarnos a La Rambleta, porque somos un festival de interior».

Una de las iniciativas que alumbraron She’s The Fest fue la de contar cada año con un país invitado, lo que ponía al público en contacto con la escena de otros lugares alejados de la hegemonía pop, británica y estadounidense, y facilitaba una presencia internacional que, en su caso, siempre suele ser testimonial. Sin embargo, la idea se abandonó en la segunda edición. «La intención era hacerlo todos los años, estábamos en contacto con las Music Export de varios países y queríamos continuar. Pero las gestiones son complejas y deben hacerse con bastante antelación. El año pasado lo intentamos, pero a última hora no salió, así que hemos decidido que si no podemos hacerlo en condiciones, es mejor no hacerlo». También se suprime, «por coherencia», el after party electrónico con que se cerró el festival el pasado año, aprovechando la cercanía entre Las Naves y la sala La 3. Los cambios son tantos que es inevitable la sensación de improvisación permanente. O un sistema de trabajo basado principalmente en el método del ensayo/error. «Un festival está siempre en transición, es algo vivo, que cada año cambia en función de los artistas, el espacio, el público y un montón de factores. Es algo que nos motiva, porque cada vez hacemos cosas diferentes», argumenta.

En lo que respecta a la edición de 2017, presenta un cartel donde destaca la presencia de Maria Arnal & Marcel Bagés, que ya pasaron por València en mayo (Festival Pops Marítims, celebrado precisamente en Las Naves) y volverán a hacerlo el 13 de enero de 2018 (en el Teatre El Musical). «Tienen que darse muchos factores para que al final todo salga como deseas. Cerrar un cartel cuesta mucho. Se confecciona en la medida de las posibilidades del festival. Pero a veces se produce una carambola y cinco bandas que te interesan están disponibles y aceptan a la vez». Además, en el listado de artistas llama también la atención el nombre de la veterana Christina Rosenvinge, que editó Lo nuestro hace ya dos años, mientras que en el apartado internacional el She’s The Fest de este años servirá para conocer a los ya citados Mynth y a Catnapp, una solista bonaerense (de nombre real, Amparo Battaglia) afincada en Berlín, que combina rap, R&B, breakbeat, pop y drum&bass. Tampoco faltará la cuota de Sona la Dipu, que esta vez cubren Gem, Odd Cherry Pie y The Seafood Special. Y cerrando la selección, el dúo Svper, que hace unos meses difundió nuevo single (Azul profundo) y últimamente ha acompañado a Joe Crepúsculo, y otro dúo, los navarros Iseo & Dodosound, que este verano estuvieron en el Rototom con su reggae exprimental.

Con la intención de hacer más popular el festival, y aunque este año dura un día más, los abonos han bajado de precio. «Esta edición es clave», asegura Cervera. «Hay festivales que no llegan al segundo año. Nuestra intención es continuar. Disfrutamos y creemos que She’s The Fest tiene que seguir adelante. En el mundillo musical, todo el mundo dice que València es complicada. Yo quiero pensar que no, pero a veces soy demasiado optimista».

 

 

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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