SEUN KUTI: «Ser el hijo de Fela no me hace especial»

· 12 de Agosto, 2017

Fotografía: Seun Kuti


Texto: Eduardo Guillot

En un Rototom Sunsplash como el de 2017, dedicado de manera casi monográfica al continente africano, la actuación de Seun Kuti se perfila como una de las citas ineludibles del festival, por el que también pasarán otras figuras de alcance global como Youssou N’Dour. El embajador del afrobeat visita Benicàssim al frente de Egypt 80, la banda que heredó de su padre, Fela Kuti, cuando solo tenía catorce años, y con la que ha grabado todos sus discos hasta la fecha.

 

En 2014 fue Femi Kuti, el hermano mayor, y este años es Seun, el pequeño, quien se sube al escenario principal del Rototom para poner el afrobeat en el epicentro del festival. El heredero de Fela Kuti habla en exclusiva para Urban sobre su carrera profesional y su visita a nuestro país.

 

Visitas España para actuar en el Rototom. ¿Encuentras conexiones entre el reggae y el afrobeat?

No solo entre el reggae y el afrobeat, sino entre la mayoría de expresiones músicales negras. La gente en todo el mundo se expresa de diferente manera según su cultura. El reggae es un sonido que viene de la música ancestral del Caribe, que llegó de África, como el jazz, el soul y la mayoría de música americana. La música se manifiesta a través de gentes y lugares muy diferentes, pero tiene un nexo común. Es algo que está en su ADN.

 

¿Es una responsabilidad añadida al salir al escenario llevar el apellido Kuti?

No lo creo. Siempre he sido un Kuti y siempre he amado la música. Disfruto con la música que hago, y le da un sentido a mi vida. Me ha permitido desarrollarme como ser humano. Soy un Kuti, no puedo cambiar eso.

 

Eres el heredero oficial de tu padre desde que te pusiste al frente del grupo Egypt 80, con solo catorce años. Dos décadas después, ¿has desarrollado tu propia identidad como músico?

Siempre he sentido que tenía una identidad como músico. Se tiende a definir lo que deberías ser, pero en estos momentos, la música que hago es mi música, la que tengo en la cabeza, he compuesto y me pertenece. Si la escuchas, estoy seguro de que vas a encontrar el rastro del trabajo de mi padre, pero es mía ahora. Es suficiente para mi, no necesito más. Nunca ha tenido nada que ver con el ego, la identidad o ser una celebridad, sino que da sentido a mi vida. Cada vez que toco encuentro ese sentido. Soy el hijo de Fela, pero eso no me hace más especial.

 

Del mismo modo que otra gente se tatúa en los nudillos las palabras Amor/Odio o Rock/Roll, tú llevas en los tuyos Afro/Beat. ¿Qué significa para ti?

Es la voz de la mayoría, mi padre sabía que había un futuro para esa mayoría y para la cultura africana. Es una música que representa a la gente a nivel cultural y político. Una experiencia. Eso significa para mí.

 

¿Cómo crees que ha evolucionado el afrobeat desde los años sesenta hasta hoy?

Creo que lo más importante ha sido que el afrobeat no se ha quedado circunscrito al continente africano y se ha convertido en una influencia para muchos músicos en todo el mundo. La importancia de Fela Kuti es que ha sido un canal de transmisión que ha llevado a muchos otros músicos a buscar su propia manera de hacer las cosas y de ofrecer mensajes artísticos al mundo. Es música expansiva que trabaja con sentimientos. No solo emocionales, también culturales. Fela era un músico y le importaba lo que sucedía a su alrededor, esa es la evolución. Hay artistas asumiendo esa herencia en Chile, Argentina, Brasil, Puerto Rico…

 

También en Europa y Estados Unidos, a veces con mayor relevancia popular que los africanos.

Bueno, mi hermano y yo tenemos bandas de afrobeat, giramos por todo el mundo y somos africanos. Tony Allen es africano también. Creo que es un asunto global, y que no es tan importante si eres de África o de otro lugar, porque representamos a la gente.

 

En 2011 publicaste “From Africa with Fury: Rise”. Un título que suena a declaración política. ¿Lo era?

Claro. Para mí, cada disco es una reflexión sobre el momento en que está grabado. Pero seis años es mucho tiempo, la banda ha cambiado. Un disco es el retrato de un momento determinado, y después publiqué “A Long Way to the Beginning” (2014), que tiene más que ver con mi momento actual. Entre uno y otro, pasaron muchas cosas en África. El proceso de toma de conciencia de la población no está en el mismo punto. En la actualidad, los conflictos en Mali se han extendido a Burkina Faso y Níger. Se están produciendo cambios, y eso se reflejará en mi próximo álbum. No es algo que se circunscriba al continente. Se trata del mundo negro. Hay un proceso creciente de conciencia en marcha.

 

Aquel disco de 2011 estaba coproducido por Brian Eno.¿Qué buscabas al trabajar con él?

Quería aprender. Cuando le pedí trabajar con él, buscaba un maestro, alguien que supiera sobre el sonido. Creo que ha sido uno de los saltos importantes en mi carrera. Había grabado mi segundo álbum y pensaba en el tercero. No era algo relacionado con la música, sino con el sonido, el modo de grabar y obtener el impacto que deseaba. Fue una gran experiencia colaborar con él.

 

¿Siempre piensas en la música como una herramienta política?

Todo en el mundo es político. Incluso el modo en que amas a tu mujer y la manera en que nos relacionamos. Vivimos en un mundo político, es imposible abstraerse de eso. Por eso no podemos ser ajenos a lo que sucede a nuestro alrededor.

 

Hace tres años fue tu hermano Femi quien actuó en el Rototom. ¿Qué tipo de relación manteneis?

Somos hermanos, tenemos buena relación. Pero nos llevamos veinte años de diferencia, él es mucho más mayor que yo, así que es normal que cada uno haga las cosas a su manera. Cuando coincidimos, siempre charlamos y comentamos asuntos comunes, pero es evidente que hay una brecha generacional importante entre ambos.

 

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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