Quiteria Muñoz: «La música clásica está muy viva»

· 6 de julio, 2017

Quiteria Muñoz forma, junto con Úrsula Segarra, el dúo De soprano y arpa. El reto de las valencianas es desmitificar el «mundillo» que envuelve
la música clásica

 

 

¿Quién es Quiteria Muñoz?
Soy soprano y aunque dicho así parece algo muy serio y como de las altas esferas, no soy más que una chica que lleva tocando música desde pequeña. Comencé con el piano, luego empezó a interesarme el canto y ahora esto es mi profesión. Soy una chica que sobre todo trata de sacar este mundillo de los teatros y desnudarlo de la imagen elitista que tiene. Trato de dar una vuelta de rosca a esto y mostrar a la gente joven que la música clásica está muy viva.

¿Por qué es importante que te gusten las sardinas?
Lo es. En teoria los cantantes miran mucho lo que comen antes de cantar porque hay cosas que dan gases y otras dan reflujo. El chocolate y el arroz, por ejemplo, no lo recomiendan para nada. Para el que conoce el mundillo puede ser interesante. También me gusta el all i oli. Siempre trato de desmitificar este mundillo. De diva, nada.

Sobre la música clásica, ¿no hay demasiados prejuicios?
Tengo muchos amigos que tienen grupos de rock y pop y para ellos no es ningún problema ir a tocar el sábado a salas que se prestan a ello. Pero la música clásica no tiene ese circuito y te ves obligada a ir a auditorios o sitios similares. Bueno, está el Palau de la Música y el Palau de Les Arts, pero eso ya es otro nivel. A mí me gusta demostrar que esto se puede hacer en un bar, en un pub, en una terraza o en las fiestas de un pueblo. Creo que hay espacio para todos.

¿Eres una de las irreverentes de la música clásica?
Sí. En el conservatorio nos obligaban a cantar con tacones y con vestido de gala largo porque así tiene que ser la puesta en escena. Yo siempre le preguntaba al profesor que por qué tenía que cantar con tacones y me decía, riéndose: ‘eres la irreverente’. En mi día a día no soy nada irreverente, pero sí respecto a los que me han educado en el conservatorio.

El lema podría ser: «Quiti, la moderna de los clásicos».
[ríe] Bueno. Soy una chica normal; una chica que viaja y que se va de fiesta con sus amigos. La diferencia es que me dedico a una música que, por desgracia, no está en la calle.

¿Cómo se podría revertir esta situación?
La verdad es que De soprano y arpa llenamos allá donde vamos, aunque tampoco es que vayamos a sitios grandísimos. En nuestros conciertos hay gente de todas las edades y eso me da una satisfacción enorme. Me encanta cuando, al final de los conciertos, alguien se acerca, me felicita y se queda sorprendido cuando le digo que lo que hemos tocado tiene doscientos años. Esas caras dicen mucho. El cambio debería pasar por la educación, porque la música esté más presente y porque la gente comprenda que el pop y el rock no es un género que haya nacido de la nada. Todo tiene un porqué y hay momentos para todo.

Vuestra modernidad, en parte, es por vuestra puesta en escena.
La gente oye la palabra soprano y ya piensan en peñazo y rollo. Nosotras hemos querido dar a la música clásica la naturalidad que creemos que tiene. Las canciones que cantamos son de compositores que vivieron en la miseria y nos da mucha pena ver cómo se ha dado la vuelta. Es una incongruencia total.

¿Por qué apostáis por la música francesa?
Porque nos gustan las voces del impresionismo francés y nos fascina la época en la que se compusieron estas obras, un tiempo en el que Paris se convirtió en el núcleo cultural. Siempre había tenido ese momento musical en la cabeza y por eso fue nuestro primer disco.

Una curiosidad: ¿qué música escuchas en casa?
Escucho mucha música clásica, bandas sonoras, música del renacimiento, jazz..Me gusta escuchar cosas que me puedan aportar cosas y que pueda integrar en nuestro show.

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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