El cóctel sonoro del Cruïlla

· 16 de Junio, 2017

Fotografía: Los Fabulosos Cadillacs


Texto: Eduardo Guillot

Ahora se conoce oficialmente como Cruïlla Barcelona Summer Festival, abreviado Cruïlla, pero hace unos años, cuando empezó, el festival se llamaba Cruïlla de Cultures: Cruce de culturas. Y eso es precisamente lo que propone cada año un cartel ecléctico, que convierte el Fórum del puerto barcelonés en un espacio diverso y sin prejuicios sonoros o estéticos, ajeno a la dictadura de la modernidad, pero siempre atento a lo que sucede en todas partes del mundo, consciente de la necesidad de cabezas de cartel internacionales con tirón popular, pero abierto a correr riesgos. La cita de 2017, que se celebra entre el 8 y el 10 de julio, no es una excepción, y artistas como Pet Shop Boys, Little Steven, Ryan Adams, Jamiroquai, The Lumineers, Prodigy o Ani DiFranco garantizan la necesaria afluencia masiva que permite rentabilizar un evento de sus características, pero más allá de los nombres que ostentan el cuerpo de letra más grande, se pueden seleccionar otras opciones que permiten disfrutar de un recorrido alternativo igual de estimulante. O incluso más. Escogemos cinco de origen periférico. Ante la abrumadora mayoría habitual de propuestas procedentes de Estados Unidos y Reino Unido, destacamos otras que llegan desde Argentina, Senegal, Costa Rica, Sudáfrica y España. Es lo bueno de los grandes festivales programados con criterio: Siempre hay donde elegir.

Los Fabulosos Cadillacs
La gran banda del rock latino. Sin discusión. Pensar en miles de personas ante un escenario donde los argentinos interpreten “El matador”, “Calaveras y diablitos”, “Vasos vacíos”, “El genio del dub”, “Manuel Santillán El León”, “Demasiada presión” o “Mal bicho”, además de versiones tan potentes como “Should I Stay or Should I go” (The Clash) o “Desapariciones” (Rubén Blades) pone los pelos de punta. Se pueden permitir un concierto a base de grandes éxitos, donde además no desentonan los temas de su disco de regreso, “La salvación de Solo y Juan”, aparecido hace un año. Y es que aunque nunca anunciaron su separación de manera oficial, Los Fabulosos Cadillacs dejaron de ser una banda en activo en 2002. Vicentico, su cantante, emprendió carrera en solitario, mientras el resto de componentes se embarcaron en diferentes proyectos, hasta que, en 2008, confirmaron su regreso. El disco citado es el tercero que publican desde entonces, pero el primero totalmente integrado por temas nuevos. Como siempre, Vicentico y Flavio Cianciarulo firman un repertorio que enlaza varias canciones destinadas a convertirse en clásico instantáneo en directo, como “Juan” (con unos estupendos arreglos de metal), “El rey del swing” (con guiño al “I Wanna Be Like You” de Louis Prima) o “Averno, el fantasma”. Fieles a su historia (“La tormenta”), han facturado un álbum a la altura de sus mejores grabaciones históricas, y poder disfrutarlo en directo es una de las grandes atracciones del Cruïlla.

Yossou N’Dour

Youssou N’Dour
Quienes saben bucear entre las músicas procedentes del continente negro ya sabían de Youssou N’Dour en 1994, pero fue entonces cuando el resto del planeta supo de la existencia de este músico de Dakar (Senegal) que por entonces ya llevaba diez años grabando discos. El motivo de su salto a la fama global fue “Seven Seconds”, una canción a dúo con Neneh Cherry que se convirtió en éxito planetario y le otorgó categoría de estrella. Y de las grandes. En 1998 compuso y cantó el himno del Mundial de Francia, y en 2005 se hizo con un Grammy. Al tiempo que coqueteaba con la fama, su música se resintió y se dejó contaminar por sonidos que pulieron sus aristas y la condujeron a terrenos más convencionales, llegando a colaborar con profetas de la world music como Peter Gabriel, Paul Simon o Sting, pero también con Lou Reed, Bruce Springsteen, Tracy Chapman o Wyclef Jean. Sin embargo, en los últimos años ha sabido reconducir su carrera y ha vuelto a entregar discos de gran interés, evitando vivir de rentas o acomodarse. Es, además, un artista que encaja en el Cruïlla no solo por su discurso musical sino por su faceta de activista, que se extiende a su importante papel como figura mediatica en su país, donde es propietario de L’Observateur, uno de los diarios más influyentes, la emisora Radio Future Medias y el canal de televisión TFM. Para redondear el interés de su presencia en Barcelona, llega con grabación reciente bajo el brazo, “Afrika Rekk” (2016).

Exquirla

Exquirla
La fusión entre el flamenco heterodoxo del Niño de Elche y el magma instrumental de Toundra ha dado como resultado “Para quienes aún viven”, un magnífico disco basado en textos de “La marcha de 150.000.000”, del poeta valenciano Enrique Falcón. Exquirla no es un proyecto conjunto, sino una banda nueva. Y aunque a ambas partes les gustaría que tenga continuidad, su futuro es incierto, porque no es fácil cuadrar sus apretadas agendas. De ahí que los pocos conciertos que están ofreciendo en festivales se hayan convertido en una de las escasas oportunidades de ver sobre un escenario el resultado de su unión, que Niño de Elche se encarga de disociar de “Omega”, el disco que grabaron Enrique Morente y Lagartija Nick. «La comparación es vaga, un pensamiento cómodo y sin sentido crítico, que sigue la dinámica de los conservadores de la segunda mitad del siglo XX, que piensan que la trasgresión es utilizar cacharros y no las formas de creación. Es una pena. Me asusta que se relacione por la estética y no por la escucha. Como yo vengo del flamenco, aunque no tenga nada que ver con Morente, y ellos son una banda de rock, pues se asocia de inmediato, pese a que los textos sean totalmente diferentes a los de Lorca. Es una cuestión de prejuicios», comentaba hace unos meses en Urban.

Die Antwoord

Die Antwoord
A finales del año pasado hubo rumores de separación, pero por esas mismas fechas apareció su cuarto álbum, “Mount Ninji and Da Nice Time Kid”, y las aguas volvieron a su cauce. Los sudafricanos Die Antwoord ya saben lo que es actuar en festivales españoles. En 2014, por ejemplo, reventaron el escenario principal del Arenal Sound para ofrecer una auténtica demostración de fuerza. Ninja y Yo-Landi Vi$$er sirven al público una ración de hip hop intachable, rapeando con flow y actitud agresiva sobre las bases del efectivo DJ Hi-Tek, aunque también es cierto que de un grupo con su trayectoria visual previa (con mención especial a sus notables clips) se espera una performance espectacular, hecho que, unido a la desaparición del factor sorpresa, pone las miradas sobre ellos en el Cruïlla. Probablemente, no faltarán hits como “Enter the Ninja”, “I Fink U Freeky”, “Baby’s on Fire” o ese “Pitbull Terrier” en el que samplean a Goran Bregovic, ni tampoco ese talante tan particular que exhiben, que ellos mismos denominan zef y que conjuga el sonido rave de los noventa con el orgullo white trash. Es indudable que su presencia impone: cuando suben los bpm’s, arrollan a todo el que se ponga por delante, y la voz de rata histérica de Yo-Landi contribuye a crear un ambiente psicótico en sus shows que, de alguna manera, los convierte en una ceremonia que transmite cierto peligro y hasta un componente insano, que enloquece a un público entregado de antemano. Dan miedo, pero al mismo tiempo son conscientes de su condición de producto pop de masas. Una combinación infalible.

Dorian Wood (Foto: Pablo Almansa)

Dorian Wood
Mientras 2016 se desperezaba y la mayoría de mortales se debatía entre sobrellevar la resaca de fin de año y buscar plan para repetir la juerga en la víspera de Reyes, un puñado de músicos se recluía entre las paredes del Auditori de Vila-real con la idea de salir de allí con un disco bajo el brazo. Al frente de ellos, Dorian Wood, cantante, escritor y performer nacido en Los Ángeles, pero de ascendencia costarricense, que en sus últimas giras por nuestro país ha puesto los pelos de punta a cuantos han asistido a sus actuaciones, de una intensidad emocional sin parangón. Sus cómplices son el bajista castellonense Xavi Muñoz y el batería valenciano Marcos Junquera, con quienes estaba dando los últimos toques a la grabación de “Xalá”, el disco que presenta en el Cruïlla. «Es un proyecto enfocado al formato de trío. Quería explorar un sonido más concentrado, mínimo en cuanto a la formación, pero que a la vez engrandeciera el sonido. Era un reto que se ajustaba muy bien con el directo. Se trataba de traducir a la grabación algo que se puede presentar de manera muy verídica en vivo», explica. Así pues, “Xalá” marca un cambio importante en su trayectoria, y tuvo como fuentes de inspiración «los cantos tradicionales latinos y españoles, la música chilena o el dark metal». Además, es su primer disco grabado íntegramente en castellano.

Son cinco apuestas, pero podrían ser más. Ahí está también el francés -M-, alter ego de Matthieu Chedid, que presenta su último disco, “Lamomali”, acompañado nada menos que por Toumani Diabaté, Sidiki Diabaté y Fatoumata Diawara, tres de los más grandes talentos de la música africana contemporánea. O Benjamin Clementine, inglés de nacimiento, pero francés de adopción, que ganó el Mercury Prize en 2015 y acaba de colaborar con Gorillaz. O, por no hacer la lista eterna, el puertorriqueño René Pérez Joglar, más conocido como Residente, cincuenta por ciento de Calle 13 que ha iniciado carrera en solitario con un disco editado este mismo año. El mundo es un lugar muy grande, y el Cruïlla trata de abarcarlo con música.

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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