Radio Futura y Los Planetas: Himnos generacionales

· 12 de Junio, 2017

Fotografía: Los Planetas


Texto: Eduardo Guillot

La enésima gira de Los Planetas, esta vez con escala en recintos cerrados y justificada por la publicación de “Zona temporalmente autónoma”, que ha roto siete años de silencio en formato largo, se está saldando con crónicas tan correctas como rutinarias, que nada aportan a lo ya señalado una y otra vez en anteriores ocasiones. Una pena, en realidad, si tenemos en cuenta que se trata de una banda a punto de cumplir veinticinco años, estandarte del sonido indie español, que debería ser susceptible de generar debate y propiciar la reflexión. Viene esto a cuento porque el directo de Los Planetas es el mismo desde hace mucho tiempo, un espectáculo impecable (a años luz de sus irregulares shows de los noventa), pero también predecible, que no obstante permite contemplar a la formación granadina desde una perspectiva histórica y situarla en el contexto global de la música popular en castellano. En ese sentido, en lugar de reproducir una vez más un setlist sin sorpresas, resulta más interesante establecer algunos paralelismos entre su condición de estandarte generacional del cambio de siglo y el que ostentó Radio Futura en los ochenta. Suena descabellado, pero abundan las coincidencias.

 

Ambas, es indiscutible, se han convertido en bandera de sus respectivas generaciones y han logrado el éxito masivo. El grupo de los hermanos Auserón, en un momento en que se traducía en llenos continuados en plazas de toros y campos de fútbol; los granadinos, aclamados en festivales donde se congregan decenas de miles de personas. Artistas de masas, pues, condición indispensable para atribuirles la condición de emblemas de su época. Además, a lo largo de su evolución también unos y otros han dado pasos que se pueden comparar: Partiendo de un sonido de herencia anglosajona, Radio Futura se lanzaron a explorar territorios ajenos a esa tradición, desembocando en una particular concepción del rock con influencias hispanas que sería fundamental en la consolidación del llamado rock latino y culminaría con “La canción de Juan Perro”. Por su parte, Los Planetas se embarcaron con “La leyenda del espacio” en una búsqueda en la que asumieron sus raíces flamencas y que no ha tenido vuelta atrás.

 

Más síntomas: En su afán por evitar el estancamiento y acercarse a otras manifestaciones musicales, Radio Futura investigó en el reggae y acabó derivando en el rap. “La negra flor” se convirtió en 1987 en un maxisingle que tenía como cara B “Paseo con la negra flor”, una remezcla que fue el primer rap de estilo jamaicano en español. ¿Es demasiado fantasioso encontrar un paralelismo entre ese experimento y la canción “Islamabad” de Los Planetas, inspirada en el tema “Ready pa morir”, del trapero Yung Beef? Dos bandas de rock aproximándose a géneros musicales de generaciones más jóvenes e integrándolos en su discurso, que de este modo se amplia y crece.

 

A nivel corporativo surgen más coincidencias. En 1982, los sellos independientes (DRO, GASA, Dos Rombos, Lollipop) comenzaban a florecer en España, y la compañía Hispavox, que había editado el primer álbum de Radio Futura, crea la marca Flush! Records para dar cabida a sus bandas más inquietas. “La estatua del jardín botánico” sería una de sus referencias más celebradas. Aproximadamente una década más tarde, Los Planetas, que habían debutado con la indie Elefant Records, firman un contrato con RCA, subsidiaria de BMG, que ha detectado la existencia de una pujante escena alternativa y en su afán por subirse al carro edita en 1994 “Super 8”, debut en largo de los granadinos.

 

La relación con la industria, de hecho, es otro tema donde es posible establecer puntos de contacto entre ambas bandas. Radio Futura decidieron separarse en 1992 para evitar «estar obligados a producir a un ritmo que no nos convenga o dar la cara a un nivel industrial que no responda a nuestras exigencias creativas». No es ningún secreto que la sombra de la disolución se ha cernido en los últimos años sobre Los Planetas, que sin embargo han acabado volviendo a la independencia, mostrándose cada vez más críticos con las grandes corporaciones discográficas.

 

Por último, el retorno al punto de partida del presente texto: El directo. El 28 y 29 de octubre de 1988, en Pachá Auditorium, Radio Futura graban “Escueladecalor”, un doble álbum en vivo. Con el local abarrotado, salen al escenario y Santiago Auserón anuncia: «Venimos a hacer un trabajo fino». Ni que decir tiene que lo consiguieron, pero a costa de sacrificar la empatía con la audiencia. Estaban tan concentrados en ofrecer un show perfecto destinado al disco que, a menudo, olvidaron que había público delante. Como le pasó a Los Planetas en Moon el pasado 18 de mayo, aunque sin disco en vivo de por medio. Irreprochables, muy profesionales, pero carentes de la necesaria conexión emocional que requiere el directo, que en todo caso se logra gracias a unas canciones que, como las de Radio Futura, se han convertido en himnos generacionales inmunes a la erosión del tiempo.

Radio Futura

Eduardo Guillot

Periodista cultural


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