Anabel Alonso: «Currando, los sueños se pueden convertir en realidad»

· 23 de diciembre, 2017

A Anabel Alonso la ha imbuido el espíritu Disney. La actriz será la encargada de guiar en Les Arts un mágico viaje musical por los éxitos más icónicos de la factoría. Asegura que el espectáculo te pone «los pelos de punta».

 

  • Se siente «superidentificada» con el universo Disney. Le gustan sus valores y todo lo que sus películas trasmiten. Anabel Alonso irradia entusiasmo. Y alegría, mucha alegría. Es como una niña grande a la que le encanta hacer feliz a los demás. La actriz, tras su paso por MasterChef Celebrity 2, está «satisfecha» porque ahora se la conoce «sin trampa ni cartón». Este fin de semana está en València como Maestra de ceremonias en Disney in concert.

Suena bien ser Maestra de ceremonias pero ¿qué lleva a una actriz como usted a aceptar este papel?
Mi vínculo con Disney viene de tiempo atrás. Ya soy casi de la familia. Todo empezó cuando doblé a Dory y la repercusión que ese trabajo tuvo para mí. El año pasado doblé Buscando a Dory y me siento una más de la casa. Cuando me ofrecieron ser Maestra de Ceremonias no lo dudé porque es un espectáculo maravilloso, con orquesta sinfónica en directo, cantantes, una pantalla gigante donde se proyectan imágenes de películas… Una barbaridad. Disney in concert es un espectáculo de una gran calidad que te pone los pelos de punta. Además y más allá de eso, creo que todos nos identificamos con Disney.

Y del universo Disney, ¿con qué se queda?
Las películas están muy unidas a sus bandas sonoras porque hay muchas canciones icónicas. El hi ho hi ho de Blancanieves y los siete enanitos, la música de Frozen, el supercalifragilisticoespialidoso ¡Es que hay tantas canciones emblemáticas! Aquí se juntan personajes y canciones. Me cuesta elegir.

Lo cierto es que todos hemos crecido viendo películas de Disney y quien no, que levante la mano.
Y ahí el éxito, porque su magia traspasa generaciones y forma parte de nosotros. Creo que no me equivoco si digo que todos hemos crecido con Mary Poppins, Los Siete Enanitos, La Sirenita o La Cenicienta y los niños de ahora lo hacen con Nemo o Frozen. El vínculo con Disney existe porque la infancia te marca muchísimo y lo que en esa época vives se te queda a sangre y fuego. A los espectáculos vienen abuelos y nietos y todos disfrutan embelesados.

Disney sabe cómo rodearte de un universo de fantasía que no está nada mal para evadirse del duro día a día.
En Disney todo es positivo. Las pelis son una exaltación de la amistad y de la familia, promueven ver la vida de una manera positiva y extienden el mensaje de la solidaridad y de que juntos todo es mejor. Son pelis que trasmiten buen rollo.


¿Usted se siente más identificada con los buenos buenísimos o los malos malísimos?
¡Ay madre mía qué pregunta! De pequeña con los buenos buenísimos y conforme fui creciendo con los malos malísimos que, por cierto, siempre tienen su razón de ser porque, muy al final, tienen su corazoncito y también han sufrido. Lo de la madre de Bambi (a la que mató un cazador) no se me olvidará en la vida y desde entonces, cuando dicen hay venado, yo no como jamás.

 ¿Los niños de ahora son menos inocentes que lo éramos nosotros?
Están más espabilados porque tienen más información, pero menos formación. Me explico: los niños de ahora tienen acceso al dvd’s, a móviles, tablets y eso les pone frente a un mundo al que nosotros no accedíamos. Nosotros éramos más de jugar los unos con los otros, de estar en la calle, de inventarnos juegos por nuestra cuenta y, aunque estábamos espabilados, era diferente. Ellos tienen la tecnología pero nosotros teníamos una imaginación que los de ahora no tienen porque se les da todo muy hecho.

 ¿Cree en los cuentos de hadas?
Creo que currando, los sueños se pueden convertir en realidad, eso sí, pero depende más de tí mismo que de lo que los cuentos nos quieren hacer creer.

 Tiene muchísimos registros. ¿En cuál se siente más cómoda y en cuál cree que el público la valora más?
Creo que el público me identifica más con la comedia y la televisión. En el cine puedes tener un taquillazo y cuando la peli la ha visto un millón de personas dices ¡madre mía¡ Pero es que un capítulo de una serie le ve el doble o el triple de gente y la cifra se repite semana tras semana. La repercusión que tiene la tele, donde entras en las casas sin pedir permiso, es bárbara. Pero si me preguntas con qué me siento mejor, pues te diría que con el teatro disfruto mucho. El cine me gusta, pero hacer buen cine, porque el cine en sí mismo no es mejor que la tele. Sinceramente creo que el cine se tiene muy mitificado.

Y una actriz que defiende la televisión ¿qué tipo de ficción consume?
Soy bastante seriéfila, o como se diga. Creo que se hace mejores series que películas. El abanico de registros se está abriendo muchísimo y funciona. Por deformación profesional consumo mucha serie americana porque por presupuesto, formatos y demás, va por delante. Me gustan mucho las series nórdicas, lo que pasa es que ahora ya estoy un poco saturada.

¿En MasterChef Celebrity 2 la hemos visto sin aditivos ni conservantes o había velo?
Tal cual soy. Ojalá fuera tan buena actriz como para interpretar allí. Al ser un medio que no controlas, estás sin defensas. Si presento o voy a un programa tengo mis recursos y mis cosillas pero allí estaba sin trampa ni cartón y sometida a la presión del tiempo, de la cocina… allí no tuve ni protección ni escudo. Estuve pura, pura. Tal cual.

Estos programas y en general la televisión ¿pueden tener el peligro de convertir al actor en un personaje?
Ante todo somos personas y en estos programas participa la persona y no el personaje. Ahí hay que olvidarse de ser actriz o actor y ser tú, con el peligro de caer bien o mal. En MasterChef estaba Anabel, chim pum. En las entrevistas puedes salvaguardarte un poco, pero ahí eres tal cual. Ahí era Anabel. Pero yo Masterchef lo considero un talent show y no un reality show.


Para lo que sí utiliza su popularidad es para participar en campañas de concienciación contra la violencia de género. ¿Acabará esta lacra?

Para mí es importante prestar la imagen o ser altavoz para llamar la atención en determinadas cosas. Poner la cara para decir ‘señores hay que colaborar’ es importante pero yo soy partidaria de hacer una labor más silenciosa e implicarme de forma anónima.

Disney es una fábrica de sueños ¿cuál es su sueño?
Uf, eso me suena a lo que le preguntan a las mises y se quedan sin palabras. No sé, me gustaría que tuviéramos una convivencia en paz y sobre todo que desapareciera la esclavitud que es algo bestial. ¡Dios mío!, ¡tantos años de evolución para esto!

Palau de Les Arts (València). Sábado, a las 18 horas y a las 20:30 horas. Domingo, a las 12 horas.

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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