Isabel Coixet: «¿Qué es una vida sin libros? No la concibo»

· 20 de noviembre, 2017

En La librería, Isabel Coixet ha volcado todo su amor por los libros y por las palabras. Estos días, la directora catalana ha sentido el «poder y la banalidad» de los vocablos; también el «poder de la sordera».

 

  • Los libros y las palabras han marcado la vida profesional y personal de Isabel Coixet. Quizás por ello, le gusta mezclarlo en sus obras. Convaleciente de un brazo roto a causa de una caída, acaba de estrenar La librería, basada en la novela de Penelope Fitzgerald. No es la primera vez que libros y palabras aparecen en sus obras; lo hizo con su adaptación teatral de 84 Charing Cross Road y con La vida secreta de las palabras.

 ¿Satisfecha con la reacción del público? En su estreno en España, La librería ha sido la película más rentable del fin de semana.
Después de tantos años de esfuerzo, trabajo y de empujar es bonito ver que la gente recibe la película bien, que la recomienda y sobre todo que gusta.

Cuenta que leyó la novela hace diez años pero ¿cuando empezó a dar forma al proyecto?
Hace siete años que empezamos a desarrollar el proyecto. Hablando con un productor me ofreció algo que pensé que no era para mí y pensando en posibles proyectos me preguntó que qué me gustaría hacer. Le hablé de La Librería. Me dijo que, justamente, estaba leyendo el libro. Ahí empezó todo. Preguntamos por los derechos, estaban libres y… adelante.

¿Tanto le impactó el libro?
Sí. Me pareció una novela de una ferocidad y de un nihilismo total. Es como el antisueño americano. Es una novela muy, muy dura y a la hora de llevarla a la pantalla sí que pensé que había que redimensionar el final para que el espectador no saliera el cine con mal sabor de boca. Con esa línea empecé a trabajar.

¡Qué importantes son los libros, y a veces, que poco valor se les da!
Para mí son muy importantes, ¿qué es una vida sin libros? No la concibo, pero no desde ahora, sino desde que era niña. No entiendo a la gente que no le gusta leer. Pues chico ¡no sé cómo vas a pasar la vida! Ah sí, les gusta ir al gimnasio y esas cosas. Quizás no saben que no son cosas excluyentes.

¿Usted lee libros en papel o en formato digital?
Para mí el eBook no tiene ninguna gracia porque en él todos los libros parecen iguales cuando cada libro tiene su tipografía, su portada, sus páginas y su papel. Tengo un eBook que me regalaron muerto de risa y no se me ha ocurrido ni abrirlo. Me gustan los libros, aunque es un coñazo, porque luego vives rodeada de ellos, no sabes dónde ponerlos y acabas con el síndrome de Diógenes.

En su película, la historia se articula alrededor de una librería. ¡Cuantos sueños e historias almacenan esos espacios!
También nos asustaríamos, sobre todo al pasar por la sección de historia porque hay libros para toda la gloria, la estupidez y el horror de la humanidad. Pero claro, luego pasas por la estantería en la que están los libros de Stendhal, Madame Bovary de Flaubert o los de Rosalía de Castro y ya es otra cosa.

Su protagonista, a la que la define su perseverancia y coraje, lucha contra viento y marea por sus ideales. En esta sociedad anestesiada, se necesitan más Florence Green.
No sé exactamente qué se necesita. Bueno sí, sobre todo, valor para poder defender lo que uno piensa. Se necesita que la gente no se dedique a aniquilar tus sueños.

¿Cuánto tiene de usted ese personaje?
Tiene bastante. Cuando lo leí pensé: ‘yo si hubiera vivido en los años 50 y hubiera hecho esto, seguro que me pasaría lo mismo’.

 Tras la promoción, dónde buscará la paz, ¿en el rincón de una pequeña librería?
Siempre busco la paz en rincones pero bueno… ahora la buscaría con libros en un balneario. Esa sí que me parece una gran idea.

Con esa pasión por los libros, ¿se plantea regentar una librería?
Me lo he planteado varias veces, pero creo que es mejor que continúe como una idea. Si fuera una realidad… en la parte del negocio… sería fatal. Yo solo querría vender los libros que me gustaran y muchos premios Planeta no los querría tener porque no me interesan o me interesan cero.

Pero en una librería todo tiene cabida.
Sí, pero hay cosas que no me interesan nada.

La actual situación da argumentos y puntos de partida para muchas películas.
Para la situación que vivimos en Catalunya necesitamos que Berlanga resucite y haga una película porque esto es como La escopeta nacional y Patrimonio nacional juntas y puestas en una coctelera. Necesitamos el talento y el genio de Berlanga para contar lo que está pasando.

Usted ha sentido estos días el poder de las palabras.
El poder y la banalidad, porque a veces parece que uno dice cosas y que da igual. También he sentido el poder de la sordera.

En una entrevista se definía como una persona fundamentalmente cobarde. Decir eso es de ser muy valiente.
¡Si veo un ratón y huyo a un kilómetro corriendo! No soy una persona especialmente valerosa para nada pero bueno, si hay que ir se va, y si hay que hacerlo, se hace.

Se puede huir de un ratón, pero no de uno mismo.
Yo de mí misma intento no huir.

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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