Nely Reguera: «La familia… todo muy bien, ¡pero qué torpeza!»

· 30 de junio, 2017

El retrato de una mujer aún joven, en el seno de una familia con problemas de auténtica comunicación. Es el argumento de la ópera prima de Nely Reguera, una comedia dramática que ha pasado por San Sesbastián y tiene dos nominaciones a los Premios Feroz 2017

­Largo y costoso, pero también muy bonito». Así define Nely Reguera su debut en el largometraje, María (y los demás), que esta misma semana recibe el primer veredicto del público en los cines comerciales, tras su todavía muy reciente concurso en la sección Nuevos Directores del Festival Internacional de San Sebastián. La película, distribuida por Avalon y que se desarrolla íntegramente en tierras gallegas, tiene además dos nominaciones para los Premios Feroz 2017, como Mejor Comedia y a la Mejor Actriz, la consagrada Bárbara Lennie.

María (y los demás) es, en realidad, una comedia dramática en la que la María que protagoniza la historia ha constituido el pilar de su familia desde que murió su madre. Ella es quien ha cuidado de su padre y de sus hermanos, lo que le ha dotado de un carácter responsable y controlador. Por eso cuando su padre anuncia que vuelve a casarse, María siente que su mundo se desmorona y busca el modo de vivir su propia vida.

No habrá que decir que el debut como largometrajista es algo muy serio para una persona con esa vocación artística. Por eso Nely Reguera afirma, ante el reto exponer su obra ante el público, que se siente «contenta y nerviosa a la vez». Contenta (mejor no insistir en los nervios), porque «en San Sebastián la acogida fue muy buena, y después, en los pases por los diferentes festivales a los que hemos acudido (Toledo, Cuenca, Santiago…), en otros sitios de Europa, o incluso en los preestrenos en Barcelona y Madrid, la verdad es que ha tenido muy buena acogida. La gente empatiza, se divierte, sale contenta de la sala», afirma la directora.

María (y los demás), como hemos dicho, desarrolla su trama en Galicia, en el seno de una familia gallega, a lo que se añade la coproducción, junto con Avalon PC, de diferentes instituciones del país atlántico. La razón principal estriba en que Nely Reguera es catalana, de Barcelona, pero de padre gallego. Sin embargo, ese tirón es puramente emocional, no hay nada autobiográfico en el esta ópera prima de la cineasta primeriza: «Allí empecé a escribir el guion, en aquel paisaje, con una escena de playa que tenía que ser en el Atlántico, y además me apetecía, me hacía ilusión rodar en Galicia».

Un primer largometraje. Toda una responsabilidad, desde todos los puntos de vista. También, evidentemente, desde el tema que se tratará en esa especie de salto al vacío. Un asunto que, sin embargo, ya suele estar incrustado en la mente del artista desde mucho tiempo atrás. Nely Reguera lo explica bien cuando habla de «la necesidad de hablar sobre algo que tienes dentro. «El proceso no consiste en decir: “Voy a hacer una peli, de qué hablo”. Es justamente al revés: “Quiero hablar sobre esto. ¿Cómo lo hago? Con una peli”. Porque, además, hacerlo al revés sería ponerte encima una presión tremenda».

El resultado, en el caso de la realizadora catalana, es este retrato de una mujer todavía joven e inserta en el universo familiar, algo, las relaciones familiares, que a Reguera le interesa desde siempre. Un retrato de «alguien que no está desempeñando el rol que le toca en su familia. Y además —profundiza Reguera— también me apetecía hablar de una mujer que está en un momento en el que siente que no acaba de cumplir con lo que ella misma cree que, por una supuesta presión social, tendría que estar cumpliendo».

Presión social, insatisfacción personal, la familia… El momento en el que crees que todos esperan algo de ti, justo cuando tú te encuentras en una encrucijada vital. Algo muy parecido al caos. «Sí —asiente la directora—. De alguna forma, María se siente segura en esa relación con su padre. No tiene nada de ideal, porque ella hace más de madre que de hija, pero le aporta seguridad. Y, claro, en el momento en que ese pilar se rompe, todo se desestabiliza».

Este es el conflicto que se aborda en María (y los demás). Un conflicto, por lo demás, expresado en el seno de una familia bien estructurada, en la que se quieren unos a otros, y que, en consecuencia, se expresa sin violencia ni aspavientos, como se expresan los problemas, o eso suponemos…, en la mayoría de las familias españolas. «Es una familia que tiene un problema de comunicación —afina Nelly Reguera—. Efectivamente, se quieren mucho, hablan mucho, pero no se paran, no profundizan. Su forma de comunicarse es compleja, siempre indirecta… Esa forma de relacionarse se convierte en una costumbre y pesa. Por eso, por ejemplo, el padre no se está dando cuenta de lo que le está pasando en realidad a su hija. Del mismo modo que ella tampoco sabe comunicarse. De eso me interesaba hablar, de una familia que, sí, que todo muy bien, ¡pero qué torpeza!, ¿no?».

María (y los demás). La ópera prima de Nely Reguera. Una nueva aportación al cine español que demuestra que una gran parte de las nuevas generaciones de artistas no se conforman en absoluto con vulgarizar su trabajo para reventar las taquillas. «Estoy muy contenta —afirma Reguera—, porque he hecho algo muy parecido a lo que quería hacer».

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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